¿Un debate válido sobre el rol de los medios?


En este caso el post está a cargo de Mixtli Cano Moreno (*), periodista invitada a través de una búsqueda en Twitter.


Periodismo


Sin llegar a la afirmación de Marshall Mc Luhan de que “el medio es el mensaje” no se puede separar la evolución del periodismo y de las teorías de la comunicación social del contexto en el que se desarrollaron.


En la segunda mitad del siglo XIX, aparecieron y se popularizaron distintas formas de tecnologías de medios. La mayoría de los teóricos de esta época se mostraron extremadamente pesimistas ante el auge de las comunicaciones. Para muchos, los nuevos medios masivos tenían cierta responsabilidad en la transformación de la sociedad de rural a urbana, en la proliferación del crimen y en la inestabilidad de los sistemas políticos. La mayoría de estos académicos eran miembros de las élites dominantes y acusaban a los medios de modelar los gustos y la moral de las clases más bajas o menos educadas, a las que consideraban vulnerables a sus mensajes.

 

 

 


Aparecen autores como Walter Lippman, que sostenía, en su trabajo de 1922 Public Opinion, que las personas comprendía la realidad por medio de estereotipos simplificadores transmitidos por los medios de comunicación y proponía un control de la prensa en manos de una élite ilustrada, para “proteger” al público. Éstos son seguidos por las experiencias de los regímenes nazi, fascista y soviético que utilizaron su absoluto control sobre los medios de comunicación en su lucha por el poder por medio de la propaganda. En un principio, estas experiencias parecían darles la razón a los autores de la corriente de la Aguja Hipodérmica, pero los fenómenos totalitaristas quizá merezcan un análisis mucho más extenso. Sí quedaba claro el resultado de la abolición de la propiedad privada de los medios de prensa para dejarlos exclusivamente a disposición del gobierno. También aparecía con fuerza la idea de la información como herramienta de resistencia como testimonia, por citar un caso, la experiencia de las radios clandestinas que proveían de información a personas sitiadas durante la guerra.

 


El tema de la vulnerabilidad de los públicos, que hace en gran medida al rol del periodismo en general, no estaba –ni está- todavía agotado. Siguen los estudios de la Comunication Research que insistieron en la experimentación teórica –no sólo en la especulación académica- para determinar el grado de influencia de los medios de comunicación y la función del periodismo dentro de la sociedad. De la primera generación de estos investigadores –hoy conocidos como los autores del Paradigma de los Efectos Limitados–  surge la idea de que el público ofrece resistencias (por ejemplo, psicológicas) a los medios de comunicación y que el rol de éstos dentro de la sociedad es importante pero limitado, compite con otras fuentes de influencia para las personas como sus grupos de pertenencia, sus valores morales, etc.

 


En oposición a estos estudios están los neomarxistas europeos, la Escuela de Frankfurt y los British Cultural Studies. La crítica es tanto metodológica como ideológica. Priorizando el estudio de los medios masivos como instituciones y analizando sus contenidos llegan a la conclusión de que el statu quo es representado como algo lógico y que el público es obligado a aceptar las posturas de las élites dominantes.

 


Vale la siguiente reflexión: si se sostiene que los medios masivos de comunicación no cumplen ningún rol en el cambio social, ya sea por su ineficacia o por servir a los intereses del capitalismo, se llega a negar su importancia aún en procesos en los que es obvia. Se puede tomar como ejemplo actual la creciente influencia de las ONG en las instituciones internacionales y en su imposición de temas en la agenda de éstas gracias, en gran medida, a su difusión a través de los medios de comunicación formales e informales.

A medida que la tecnología avanza y el mapa de medios se hace más complejo pareciera que más vigencia tienen estos debates teóricos primigenios. Pareciera, pero es sólo una ilusión.

 


Este artículo no repasa teorías más novedosas (de hecho, la más joven de las mencionadas es la de los British Cultural Studies que data de los años 60) dado que se sigue discutiendo el rol del periodismo e intentando justificar el control sobre los medios de prensa basándose, casi exclusivamente, en la vulnerabilidad del público a sus mensajes. Quien haya tenido el placer de escuchar, por ejemplo, el debate en el Congreso argentino sobre la nueva Ley de Medios y que haya estudiado un poco al respecto de la teoría de la comunicación, se habrá quedado pasmado ante la utilización de estas categorías arcaicas.

 


Hoy, la multiplicidad de canales, con la aparición de otras formas, de otros soportes y actores en el proceso de la difusión e incluso de la creación de la información requieren otro tipo de análisis y debates. Si la pregunta es sobre el rol del periodismo en la sociedad actual se debe empezar a pensar en términos de las amenazas y oportunidades que representan para su trabajo la convergencia de medios, el cambio de paradigma económico de las empresas de prensa, la hipersegmentación de la audiencia, la competencia de nuevos actores no periodísticos y hasta en el modelo Google. El medio no es el mensaje pero el contexto no puede ser ignorado.


(*) Es licenciada en Comunicación Periodística por la UCA y actualmente está cursando la Maestría en Relaciones Internacionales de la UNLP.
Trabajó en producción de radio y de televisión.
Actualmente es voluntaria en el área de prensa de una ONG (Mensajeros de la paz).



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