Occidente y la última cruzada. Autora: M.E.T.

Autora: M.E.T.

La historia reciente se presenta como una nueva cruzada para los Estados Nacionales de Occidente, historia que, arbitrariamente, comienza con el atentado en la ciudad de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, y que abrió las puertas para un desenfrenado intento de imponer “por las buenas o las malas”, un orden a nivel mundial: el modelo occidental( considerado el único posible).

Es que en esta batalla ciega por el dominio, los Estados de esta parte del mundo, están luchando por su propia justificación: en tanto poder soberano encargado de la protección de la integridad, de la superioridad y de la pureza de una raza.

No es casual que nuestra historia se remonte a tan corto período. La historia es el discurso del poder a través del cual éste logra su dominación, pero es también, y al mismo tiempo, el discurso del esplendor a través del cual el poder fascina, aterroriza, inmoviliza.

Vemos entonces, que la elección de los acontecimientos fundantes que tratan de dar cuenta de nuestro presente, es demasiado lógica. No hay historia antes de “las Torres Gemelas”: un “mundo de esplendor, justicia y armonía” cayó en ese instante gracias a la irracionalidad de los “otros”.

Un nuevo tiempo de caos e inseguridad es lo que auguran los líderes del mundo a partir del 11/9/01; esta fecha límite nos aleja de la historia y la suprime, naturalizando las masacres presentes y futuras.

Recuperar “ese paraíso perdido”, de eso hablan Bush y Blair en sus discursos, cuando plantean que “los terroristas no cambiarán nuestra forma de vida … no podrán doblegar nuestra voluntad”.

Paraíso que toma existencia en el mismo momento en que se aniquila la historia, y su desaparición justifica y presenta como natural la reacción de Occidente, esa reacción que lo coloca en el rol de víctima que busca justicia.

Las zonas de la historia primordial que han sido las más olvidadas eran aquellas zonas lejanas, habitadas por los “otros”, las zonas que estaban dichas por el discurso occidental y que funcionaron, como sostiene Michel Foucault, como una contrahistoria. El otro vencido tras años de ocupación y exterminio, la otra raza, una vez conquistada fue acallada, su voz no contó la historia. Pero sucedió que una vez apareció este otro, el vencido y antes acallado y se mostró desde las sombras, reclamando por la injusticia del poder: a ese reclamo lo llamamos terrorismo.

Los Estados Occidentales están en abierta lucha ( defensiva,¡¡ por supuesto!!) contra el terrorismo, contra los otros ( que tampoco y por ahora no somos nosotros), pero su lucha justifica su existencia como tal.

El Estado Moderno, como sostiene Foucault, es aquel que reclama para sí la soberanía de la protección de la raza, de su especie. “Una vez disciplinado el cuerpo individual, por medio de la anatomía política, comienza a ocuparse de la vida biológica de la población”.

Es por esto que siempre que hay enfrentamiento, homicidio, lucha, riesgo de muerte, se tiende a pensar todo esto en el marco del evolucionismo. La civilización occidental, de la mano de Bush, Blair, Berlusconi ( y el derrotado Aznar), se levanta de esta forma sobre el “fanatismo” y “fundamentalismo” árabe.

La guerra contra este “enemigo” representa la conservación de la especie, o sea la nuestra, es decir, la de ellos. En la guerra, desde ahora, “se tratará de destruir no sólo al adversario político, sino a la raza adversa, esa especie de peligro biológico representado, para la raza que somos, por los que están en frente”( Foucault Michele.” Genealogía del racismo).

El racismo de Estado está pues ligado a su funcionamiento, ya que está obligado a valerse de la raza, la eliminación de las razas o de la purificación de la raza para ejercer su poder soberano.

“El racismo hará funcionar esta relación de tipo bélico “Si quieres vivir el otro debe morir”. El racismo hará establecer una relación entre mi vida y la muerte del otro, “ que no es de tipo guerrero, es de tipo biológico”. (M. Foucault)

La seguridad de los occidentales depende, para esta concepción evolucionista del poder, del aniquilamiento de los diferentes. Se cae de esta forma en un lógica en la cual la muerte del otro, el diferente, afirma mi seguridad como especie, es decir como occidental. La muerte de la raza “inferior”, “fanática” e “irracional” es lo que hará la vida mas sana y mas pura. Es lo que nos llevara nuevamente a ese paraíso perdido de años atrás. Este mecanismo podrá funcionar justamente porque los enemigos que se quiere suprimir no son los adversarios, en el sentido político del término, sino que son los peligros internos o externos en relación con la población y para la población.

A fin de cuentas, como sostiene Foucault “Representar el poder no significa solamente dar una imagen del poder. Significa poner a punto los procedimientos para reforzarlo”

3 opinión por “Occidente y la última cruzada. Autora: M.E.T.

  1. Anonymous

    Mis Felicitaciones a la autora, la verdad es que realmente interesante el analisís que hace, partiendo de la teoría de una persona que no es para nada fácil de entender. Foucalt es complicadisímo, y lograste que pareciera fácil… muy bueno!
    Dani.-

  2. Fernando J.

    Pensando en esta idiotez de la guerra por la paz, me acordé de esto:
    “The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish, and the tyranny of evil men. Blessed is he, who in the name of charity and goodwill shepherds the weak through the valley of darkness, for he is truly his brother’s keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger, those who attempt to poison and destroy my brothers, and you will know my name is The Lord, when I lay my vengeance upon thee.”
    Está sacado de Ezequiel 25:17 y lo decía Samuel Jackson antes de cagar a balazos a su víctima.

  3. Diovatelli

    Muy bueno el articulo. Coincido plenamente en lo que escribe la autora. Pacece ser que entes del 9/11 viviamos en un mudo de paz y tranquilidad. Hasta que llegaron “Los malos” …
    Muy interesante
    Saludos
    Dio

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