La Gorda de Susana Gimenez

“CQC”, por Canal 13



¿Cuánto pesa Susana Giménez?: entre cuestiones todavía más pesadas, la intriga continúa

Guillermo López, balanza en mano, interceptó a la diva y se lo preguntó en voz bajita: decime la verdad, ¿cuánto pesás? En el medio, los cronistas Gonzalo Rodríguez y Clemente Cancela la pasaron feo en el acto del Día de la Lealtad.

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Guadalupe Diego. De la Redacción de Clarín.com .

Que CQC no es lo que era ya se ha dicho muchas veces. Menos humor político y más farándula, se le achaca. Algo de eso hay, es cierto. Pero tampoco hay que descuidar que la división aquélla es en sí misma un tanto nebulosa y la tarea, entonces, se complica. Los que deberían sentirse aludidos no se dan por enterados; en su lugar juegan, se divierten y aspiran a ser más graciosos que los propios cronistas. Los hombres de negro, a su vez, tienen sus propias debilidades. Susana Giménez, por ejemplo. Hace rato que se divierten tachándola de, digamos, gorda; o de excedida de peso; o de algo de todo eso.

Anoche, Guillermo López se encontró con la diva y se animó: le preguntó por su peso real y, no conforme con ello, le acercó una balanza. La intriga se mantuvo durante todo el programa pero, y aquí lo destacable, en el medio aparecieron dos informes con grado de farándula igual a cero. Hay que festejar estas cosas. Con mayor o menor grado de rebeldía –después de todo, los chicos crecen-, estos segmentos se vuelven, bajo estas circunstancias, especialmente valiosos.

El primero fue el de Daniel Malnatti, que se ocupó, desde el Sur argentino, de poner en evidencia parte del desastre ecológico que acarrea la explotación de una mina de oro. Desastre para la ecología y desastre para quienes viven ahí, que como sigan así las cosas se quedarán, además de contaminados, sin agua potable.

La segunda realización destacable estuvo en manos de Gonzalo Rodríguez y Clemente Cancela. Aunque en manos, lo que se dice en manos, estuvo más bien en las de los sindicalistas. Los cronistas osaron cubrir el acto del Día de la Lealtad y a los muchachos no les hizo ninguna gracia. Rodríguez y Cancela no preguntaban mucho. La duda era siempre más o menos la misma. Querían saber por qué no había ido Kirchner y conocer el verdadero objeto/sujeto de la lealtad (“¿va a llamar a Chile? –le preguntaron a Scioli- ¿es el día de la lealtad a quién?”). Preguntas mínimas y aprietes máximos. La dupla CQC aguantó hasta donde pudo –que tampoco es cuestión de dar la vida en un informe, vamos- y coló algún que otro micrófono entre manotazos, insultos y amenazas de la simpática muchachada que ¿protegía? a los dirigentes.

Sobre el final del programa volvimos a las sonrisas livianas y a los temas de peso menor. Bueno, más o menos. Porque volvimos a Susana, a la balanza y a ver qué pasaba con su respuesta. Y la diva, hay que decirlo, fue una grossa. Una artista de peso, diría Juan Di Natale. Lo cierto es que se comportó como una lady. No hace más que recibir palazos de CQC y ella, interpuesto recurso de balanza y todo, se mató de risa. “Sesenta y ocho debo pesar, no sé… ¿Qué? ¿Estás loco?, ¡¿cómo me voy a pesar en cámara?! ¡Antes la muerte! ¡Sacame este aparato inmundo de acá!”. Clap, clap, clap por Susana. Y todavía está en duda quién se lleva el aplauso mayor. Si Susana por su humor, gracia y hasta clase, o Guillermo López por animarse a tamaña pregunta.

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