Amor y Pecado

Mauro Fernandez comparte con nosotros su traducción de este artículo de Sri Sri Ravi Shankar

El mundo entero está formado por el amor y todo el mundo se compone de amor. Todo es Dios. Todo es amor. Pero entonces ¿cuál es el propósito? ¿Hacia dónde avanza la vida? La vida avanza hacia la perfección. ¿Por qué? ¿No es perfecta? ¡No! Porque el amor tiene seis distorsiones: ira, la lujuria, la codicia, los celos, la arrogancia y el engaño.


En los animales, estas seis distorsiones también están presentes. Sin embargo, no tienen manera de trascenderlas, porque la naturaleza los regula. Pero los seres humanos estamos dotados de discriminación. Este es el objetivo de todos los sadhana, meditación y prácticas. Alejarse de las distorsiones de la creación a la pureza o de vuelta a la fuente.

Por lo general se pasa de una imperfección a otra imperfección. Por ejemplo, si alguien es codicioso, tu te enojas por su codicia. Bueno, esa persona es codiciosa, pero tú no eres menos. Tú no estás trayendo la pureza hacia tí, sólo estás cambiando el sabor de la impureza. El cambio de la distorsión no hace la perfección. Normalmente todo el mundo hace esto, simplemente cambia las distorsiones: la lujuria se convierte en ira, la ira se convierte en celos, avaricia, arrogancia o engaño.

La ira no es mejor que la lujuria, es peor que la lujuria. Los celos son peores que la ira. Esa es la razón por la que se llama “Vikara”. Vikara significa distorsiones. Toda la creación está compuesta de la naturaleza, así como la distorsión también está compuesta de la naturaleza -Vikriti y Prakriti-. La ira no es nuestra naturaleza, es la distorsión de nuestra naturaleza. Los celos no son de nuestra naturaleza, son la distorsión de nuestra naturaleza. ¿Sabes por qué la ira, la codicia, los celos, la lujuria, son impuros? Lo son, porque no permiten la fulgencia única del Ser.

El pecado es lo que no permite que el espíritu interno brille plenamente. El pecado no es tu naturaleza, tú no naces libre de pecado. El pecado es como las arrugas en la tela; necesita ser bien planchado. ¿Sabes por qué la lujuria es un pecado? Porque en la lujuria no consideras a la otra persona como vida, no honras la vida. En lugar de eso, usas a la otra persona como un objeto, la conviertes en un objeto de tu propio disfrute, sombreando o directamente no viendo el Ser en el otro.

Esta es la única razón por la que la lujuria es pecado. El amor es lo contrario a ésto. El amor es entrega, tú ves la divinidad en la otra persona. Tú elevas la cuestión al nivel del espíritu. Por ejemplo, tú adoras un ídolo – una piedra, por ejemplo-. Cuando tú estás adorando a un ídolo, éste se convierte en una realidad viva. Tú le estás dando vida. Tú lo elevas al nivel de Dios. Se trata de avanzar hacia la perfección.

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La ira es un pecado, porque cuando tú estás enojado es que has perdido el eje, has perdido de vista a tu Ser. Una vez más, tu enfoque no está en la Divinidad, infinita. Tú has hecho las cosas pequeñas como objetos de nuevo. Así pues, la ira es pecado. Los celos son pecado. La culpa es pecado. ¿Por qué? En la culpabilidad no reconoces al Ser como el único agente en el mundo. Estás limitando la pequeña mente a una acción que ha ocurrido, o que ha ocurrido a través de alguien.

Representando tu Papel.

Sé agradecido por las cualidades que te han sido otorgadas ya que no son de tu propia creación. De la misma manera, depende del rol que se te ha otorgado para representar. Por ejemplo, en un drama, se te da el rol de un villano, y debes desempeñar ese papel perfectamente. Un villano que siempre sabe cuando estoy representando el rol de un villano, es sólo un papel, estoy jugando. Soy muy sincero para con mi papel.

Hay un dicho en sánscrito, “Durjanam Prathamam Vande Sajjanam Tadanantaram”. Primero, adora al mal hombre y luego al bueno. El hombre malo está cayendo y dándote un ejemplo: “no hagas lo que yo hice.” No odies a un criminal en la cárcel, porque es un criminal. En la cárcel, si hay un criminal, es una encarnación de Dios. Él ha hecho un mayor servicio por tí. Nunca odies a un drogadicto, porque él te ha dado una hermosa lección, y le ha sido otorgado ese rol. El solo está representando su rol de esa manera.

Cuando tú entiendas estas leyes básicas de la verdad, tu perfección interior se hará tan estable que nada en este planeta podrá agitarla. Nada puede agitarte. ¡El conocimiento de un error llega cuando eres inocente! El conocimiento de un error llega en los albores del momento en que tú estás “fuera del error”.

Sin embargo, el pasado ha sido, con independencia de error que haya ocurrido, no te consideres un pecador o el fabricante de ese error. En el momento presente tú eres nuevo otra vez, puro y claro.

Errores del pasado son pasado. Cuando este conocimiento viene, en ese momento tú eres nuevamente perfecto. A menudo, las madres reprenden a sus hijos y después se sienten tan culpables. Entonces se lamentan: “Ay, pobrecito. Me he enojado y molestado tanto con este chico, pobre niño! Nunca debí haberlo hecho.” Entonces te preparas para enfadarte nuevamente. Bien, tú te has enfadado con tu hijo una o dos veces. ¿Por qué? ¡Debido a la falta de conciencia! La conciencia estaba perdida, por lo que la ira surgió, sucedió.

Eso es lo que Krishna le dice a Arjunaa, “Arjunaa, tú piensas que no vas a hacer lo que se supone que hagas? Yo te digo, tú lo harás. Incluso si tú no quieres, ¡vas a hacerlo!” En una forma muy inteligente que dice: “Será mejor que te entregues directamente a mí.”

Él dice: “Deja todo. Renuncia a mí, y haz lo que digo”. Entonces, dice: “Bueno, te he dicho lo que tenía que decir, ahora reflexiona, piénsalo nuevamente y haz lo que te plazca, haz lo que quieras hacer y hazlo como quieras hacerlo.” Pero entonces dijo, “pero recuerda, tú harás sólo lo que quiero”.

Estas últimas frases de Krishna eran tan confusas que las personas han luchado para extraerles algún sentido. Hay miles de comentarios tratando de encontrarles sentido a estas tres contradictorias declaraciones. Él dice que en primer lugar, entregues todo, hare todo por tí, o simplemente haz lo que digo. Entonces dice: Piensa, piensa y veras lo que es correcto para tí, haz lo que sientas que es correcto. Y luego en la tercera declaración dice: Pero recuerda (de todas maneras), tú harás solo lo que yo quiero que hagas.

Todos nuestros “querer hacer”, nuestra voluntad humana, existen para eliminar las Tamas o la inercia que vive en ti. Una vez que se elimina la inercia, entonces estás en actividad. Cuando tú estás actuando, te conviertes en testigo de tu actuación. Sólo entonces sabes que tú no estás haciendo nada. Las cosas están pasando a través de tí. Este es el último nivel de la realización. Puedes ver esto en cada una de tus acciones. ¿Has notado esto? Tú estás ocupado “haciendo” algo, cuando lo logras. Enseguida piensas: “¡Oh! Lo he logrado”. Sin embargo, tu logro se convierte más y más y más, y así como el tiempo pasa, comienzas a sentir, “no, todo está ocurriendo. Yo no he hecho nada, Yo no lo he logrado.”

Un escritor sentirá, “Yo no escribí, simplemente comenzó a fluír, comenzó a ocurrir.” Todos los trabajos creativos en el mundo -ya sea la pintura, la danza, el teatro, la música, cualquier cosa- todo ha venido de un rincón desconocido. Simplemente comenzó a suceder espontáneamente. Tú no eres el hacedor. El mejor escultor dirá, “Yo no lo he hecho, simplemente comenzó a ocurrir.” El mejor pintor dirá lo mismo, el mejor compositor de música diría lo mismo.

Les digo, lo mismo es válido también para los criminales. Si tú le preguntas al peor criminal, “¿Tú hiciste esto?”, él contestará: “¡No, simplemente sucedió! ¿qué podría hacer?” El conocimiento del Ser es la única cosa que puede llevarte de la imperfección a la perfección.



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