Premio Nobel de la Paz orgulloso de asesinar

Osama Bin Laden ha sido asesinado. Un hombre fue asesinado “selectivamente”. Y el presidente norteamericano, Barack Obama nos dice que “se ha hecho justicia”. Un premio Nobel de la Paz, dice “se ha hecho justicia”.

El líder de la fuerza militar más peligrosa del mundo, nos quiere hacer creer que la venganza es justicia. La maquinaria cultural americana que critica, y muchas veces con razón, las violaciones de derechos humanos en varios países del mundo, calla hoy frente a la ejecución sumaria del terrorista supuestamente responsable de una de las mayores humillaciones sufridas por Estados Unidos en su historia.

Obama

En un rapto de sinceridad Obama declaró “nuevamente se nos recuerda que EEUU puede hacer lo que se proponga. Esa es nuestra historia”. A buen entendedor, pocas palabras. Facilmente se puede interpretar la amenaza al estilo Kill Bill de Estados Unidos. Si se meten con nosotros, la pasarán mal, parece decir. Miles de norteamericanos festejan en las calles y Obama sube en las encuestas.

Estados Unidos también reconoció que operó en Paquistán sin avisarle al gobierno de ese país. No creen que deban hacerlo. La venganza lo justifica. Y el derecho internacional no tiene valor cuando los que deben respetarlo son los dueños de la pelota.

El derecho internacional y los más elementales y primarios derechos humanos, establecen que “Toda persona es inocente, hasta que se demuestre lo contrario”, sin embargo, la Casa Blanca admite que la orden dada fue “Matar a Bin Laden”. Atraparlo, hacer un juicio justo, con posibilidad a defensa, y condenarlo hubiera sido realmente justicia.

Bin Laden, era quizás, de ser verdad todo de lo que es acusado, un asesino despiadado. Pero tenía los mismos derechos que todos.

Con la muerte de Laden, hemos perdido la oportunidad de conocer más sobre los detalles de la relación de Al Qaeda con la CIA, con otros gobiernos del mundo, y de darle la posibilidad de defenderse de todas las acusaciones que le cargaron en sus espaldas.

Con el asesinato de Osama Bin Laden, Estados Unidos, perdió la oportunidad de demostrar que se puede hacer justicia real. Que son capaces de defender todos esos valores que reclaman al resto del mundo. Y sobre todo, perdieron la oportunidad de demostrar que entre esos terroristas que dicen perseguir y ellos existe alguna diferencia.




 


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