Días sin Crítica

Crítica de la Argentina apareció el 2 de marzo de 2008 y pintaba para más.

No porque desde la tapa, con fondo rojo, anunciaba que el dire era Jorge Lanata; ni por el “gran-lanzamiento-gran” que tuvo a celebrities e intentos de celebrities trasnochando en la Facultad de Derecho; ni porque agotó “en un 95% su tirada inaugural”; ni porque después de tanto alboroto inicial “en Florida, a las tres de la tarde, vendían el diario a nueve pesos”; ni siquiera porque “cuando se terminó de imprimir el número uno en el taller, todos los obreros gráficos pararon para aplaudir”; tampoco porque “en sus primeros seis minutos de vida –la edición digital- recibió 460 comentarios”.

El diario prometía mucho más por todo eso junto y porque intentaba, cuando no independencia política, innovación periodística. Lo mejor fue, para mí, la grilla que permitía ir viendo cómo se armaba el diario del otro día y los blogs, que de la mano de “Fumado” y “La peleadora”, lograron por primera vez hacer una contratapa online.

Lo cierto es que Lanata había anticipado el final al segundo día. En la edición de lunes (la misma en la que se pueden encontrar todas las frases entrecomilladas del primer párrafo), Jorge cerró su columna advirtiendo: “ayer comenzó, verdaderamente, la construcción de este diario. Sólo podemos hacerlo juntos”. Un año después renunció y dijo que se había desprendido de las acciones (aunque parece ser que nunca estuvieron a su nombre). Por entonces, acusaron al diario de no respetar los derechos de autor de una fotografía histórica. Luego, de robarse una investigación. Meses más tarde, so pretexto de no tener pauta estatal, dejaron de pagar sueldos. Y hoy el diario no-ta-más (caput, c’est fini).


Nota: Donde dice “Intentá acceder más tarde” debería decir “este diario no pudo cumplir con el convenio salarial acordado dos meses atrás y luego de varios paros parciales sus trabajadores dijeron BASTA”.

Volver, ni a palos.

Yo lo vi.

Quizá vos también lo viste, o te lo contó algún amigo.

Si no tenías idea de esta campaña de Volver para dar lástima hasta la deshidratación por la crueldad de la Ley de Medios, tampoco creo que pudieras haberlo notado de otra forma. A pesar de su nostalgia, utilizando el miedo como estrategia empática para con sus televidentes, apelando a la memoria y al pasado (técnica utilizada también por el Gobierno K -recuérdese la frase de CFK en la que dijo, cargada de angustia y repudio, nos secuestran los goles-), difícil es notar algo de todo su discurso plasmado en la realidad.

Hoy, Volver renovó su imagen institucional y anunció novedades en su programación como la emisión de 099 Central o las películas La Puta y la Ballena y XXY. Lo único que veo es que Volver sigue en pantalla y el Grupo sigue aumentando sus precios, y mintiéndole a la gente sobre la realidad. Y este spot, sólo puede producir un revoltijo pútrido de desaprobación en el estómago.