Es hora de fallar.


Todo el mundo puede cometer errores en su trabajo. Somos humanos. No existe la perfección en ningún ambito de la vida. OK. Pero lo que les voy a proponer en este post, es una política activa de promoción del error.

Los que trabajamos en organizaciones sociales necesitamos desesperadamente nuevas maneras de encarar los problemas y desarrollar soluciones frente a ellos. Si bien el trabajo incansable de millones de personas alrededor del mundo ha dado algunos frutos, el estado actual del mundo, nos dice que tenemos muchísimo por mejorar.

Hora-de-equivocarse

Sin embargo, salvo pocas excepciones las organizaciones sociales no nos caracterizamos por la innovación, sino por la repetición de recetas conocidas y tradicionales. Como dijo Albert Einstein “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados“. Estoy convencido que el mundo necesita otros resultados. Y por eso, nosotros tenemos la obligación de repensar el modo en que hacemos las cosas.

Y para poder hacer las cosas de otro modo, necesitamos comprender que vamos a fallar. Es imposible explorar nuevos caminos con la certeza de que elegiremos los adecuados. Lo más probable es que erremos muchas veces. Quizás más que las que acertemos. Pero cada pifie tiene que ser convertido en un aprendizaje para que el próximo intento sea mucho mejor que el anterior y que sirva para la construcción de soluciones más complejas y efectivas.

En mi opinión, las organizaciones sociales de Latinoamérica tenemos que darnos la oportunidad de fallar intentando resolver algunos de estos puntos:

  • ¿Cómo incorporamos la sabiduría de nuestros empleados, voluntarios, beneficiarios y personas que comparten nuestra causa con nuestros procesos y planes?
  • ¿Cómo mejoramos el modo en que comunicamos nuestras causas?
  • ¿Cómo podemos aprender a escuchar más y mejor?
  • ¿Cómo aumentamos el impacto de nuestras acciones?

La lista puede seguir indefinidamente y estoy seguro que cada uno podría hacer sus propia jerarquización. 
Lo  importante es generar una cultura de trabajo, donde el error no sea castigado, ya que eso generará que cada miembro del equipo se refugie en lo conocido. Hay que evitar el refugio en la seguridad de lo conocido, e incentivar a los equipos a probar cosas nuevas, entendiendo y explicando que el error no es una señal de mal desempeño, sino de valor y coraje por intentar encontrar nuevos senderos que nos lleven más rápido y más efectivamente hacia los objetivos de nuestra organización.

Aprender-a-Errar

¿Cómo es tu experiencia en este sentido dentro de tu organización? ¿El error se castiga o se mira como una oportunidad de aprendizaje?


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