La verdad sobre el Satélite Argentino ARSAT 1

Pablo de León, ingeniero aeroespacial y docente argentino, trabajando actualmente para la NASA, opina sobre ARSAT 1. En una conversación que tuvimos en Facebook le pregunté si el Arsat 1 es 100% argentino.

Arsat 1
Arsat 1

Esta es su respuesta:

Esto requiere una explicación que posiblemente excede este medio, pero si la pregunta es si el ARSAT 1 es 100% argentino la respuesta es evidentemente no. Y creo que eso no importa, porque hoy día no hay un sólo país que haga todo, y sería ridículo buscar que así fuera.

Ahora, como en la Argentina de hoy todo se politiza al extremo, vos das una explicación técnica y enseguida te dicen que sos de la opo, o que trabajás para Boudou, o que sos esbirro de Magnetto o que te compró Szpolski. Y posiblemente no va a faltar quién intente politizar lo que te voy a escribir acá, pero voy a la carga, como corresponde.

Yo te voy a decir lo que yo se en función de lo que he leído, investigado y sé del asunto. El ARSAT-1 es un satélite de diseño europeo, es un bus estándar que ya existe desde hace algunos años.

Te lleva 5 minutos de búsqueda en Internet y saber un poco de inglés el darte cuenta que todo el hardware y soft es comprado. Es un desarrollo de Astrium y Thales principalmente, con el aporte de otras empresas, casi todas europeas, y algunas pocos componentes norteamericanos.

En el ARSAT-1 no hay desarrollo nacional, no hay know-how nacional, y no hay componentes nacionales. Todo fue desarrollado afuera.

Ahora, los satélites geosincrónicos de comunicaciones son sistemas altamente complejos, posiblemente se encuentren entre los sistemas comerciales más complejos que una empresa privada pueda desarrollar. Tienen que operar por al menos una década a 36.600 km de altura, afuera de los cinturones de radiación que protegen en la órbita baja de la Tierra, con lo cual toda su electrónica tiene que ser “radiation hardened”, sus paneles solares, baterías, transponders y el resto de los sistemas soportar condiciones extremas por mucho tiempo y mantenerse operativos con un alto nivel de confiabilidad.

Con esto quiero decir, eso no lo hace cualquiera, de hecho, sólo lo hacen los Estados Unidos, Europa, y con una calidad inferior, Rusia, China e India. Creer que la Argentina obtuvo de la noche a la mañana esta tecnología es ser demasiado crédulo por no decir otra cosa. Una cosa es hacer un satélite científico dedicado, de órbita baja, para un objetivo específico, como los SAC, otra cosa es pensar que podemos hacer un satélite así sin nada en el medio. O sea, no hubo diseño nacional, hubo armado y ensayos en el país.

¿Es eso malo? Para nada, es muy bueno, porque aún armarlo y probarlo es algo que muy pocos países pueden hacer. Además de armarlo según los complejos estándares europeos se lo ensayó en el país, gracias al CEATSA, un centro de ensayos de ensayos ambientales de nivel internacional que se hizo en Bariloche y que va a servir para probar otras cosas que antes había que mandarlas a Brasil.

Ahora, armándolo, ¿cuanto aprendieron los técnicos e ingenieros argentinos? Es difícil evaluarlo. La mayoría de los subsistemas vinieron tipo caja cerrada, pero sin duda se aprendió mucho en el ensamblado.

Va a servir eso para que el ARSAT-2 tenga una mayor integración nacional? Lo dudo. Hoy día no se producen en el país ni los aluminios especiales que se usan en un sistema así, porque no hay manera de sostener tan baja demanda.

¿Sirvió armarlo en Argentina versus importarlo todo de afuera? Cuando Venezuela o Bolivia necesita un satélite geosincrónico se lo encarga enterito a China y con suerte los chinos les entrenan el personal de la estación terrena y eso es todo. O sea, evidentemente la Argentina tiene otro nivel. Tampoco el nivel de hacerlo todo nosotros en casa. En lo que no estoy de acuerdo es con lo que dijeron en algunos medios que era 100% argentino o que había sido diseñado o desarrollado íntegramente en el país. Eso es desinformar y engrupir a la gente que no sabe.

Dejo para el final mi modesta opinión, ¿sirvió hacerlo así? Yo creo que si. Seguramente se aprendió a trabajar con tecnologías de muy alto nivel, quedó CEATSA, quedó experiencia, y tendremos un satélite geosincrónico, y defenderemos las posiciones orbitales que de lo contrario, si no las ocupamos nos las iban a sacar Chile o Inglaterra.

¿Hay que defenderlo? Sin dudas. Nos va a dar integración comunicacional, que bien manejada y sin fines proselitistas es algo excelente e imprescindible para toda nación. Algunos medios macanearon y agrandaron la noticia y la vendieron como algo que no era, (sin ser necesario ya que igual tenía un gran mérito)?

Sin ninguna duda, pero así es la cosa. Perdón por la respuesta larga, igual te estoy contando la puntita del iceberg, pero Facebook no da para más.

A este comentario, el usuario Ariel Ledesma Becerra respondió:

 A lo que cuenta Pablo le faltan algunos datos que sí importan: si bien los componentes son europeos, la integración se hizo de acuerdo a una especificación de ARSAT, sobre diseño propio de INVAP, el software de control y de interfaz, que no es moco de pavo, es nacional ,si bien la computadora es ASTRIUM (Pablo, con su conocimiento del tema, puede dar fe de lo compleja que es la integración cuando no es llave en mano, con todo homologado de origen, especialmente en cuanto a soft de esas características).

Sobre lo que se aprende para ARSAT II, en esta misión se incluyen tres experimentos científico/tecnológicos, de los cuales uno es sobre alta radiación en esa órbita y otro directamente un testeo en caliente de celdas solares de la CNEA, que se pretende que se usen en los próximos commsats en lugar de las actuales, también de ASTRIUM.

CNEA ya fabricó los paneles de varios satélites LEO, pero el entorno GEO es muy diferente y por eso se prefirió hacer las cosas gradualmente y con un sólido basamento propio. Esos experimentos son totalmente nacionales, así como también su integración, bastante difícil por el poco espacio y la necesidad de no interferir con la misión principal. Van a dar ese basamento de que se carece por el simple hecho de que no cualquiera pone satélites en GEO sólo con fines científicos.

Así, aunque ahora un FIAT se fabrique parte en Tailandia y parte acá, con motorización de vaya a saber que proveedor, no deja de ser un FIAT, lo mismo pasa con el ARSAT, con la diferencia de que es sólo un primer paso, lo más importante ya lo hace INVAP (diseño, integración de componentes y testeo) y se aprovecha para aprender lo que no se sabe (condiciones en GEO, respuesta de materiales y tecnologías propias en esas condiciones, operación de lanzamiento de satélites GEO, etc).

Vuelvo sobre el software: ya la integración de hardware off the shelf es un desafío en sí, encima armarle el soft de control (desde los algoritmos a la interfaz de usuario) y homologarlo es sencillamente una pequeña proeza de grandes dividendos, porque es del mantenimiento de un sistema llave en mano del que sacan real ganancia las empresas que construyen satélites.

Por eso mismo, si bien es raro que a esta altura de la globalización alguien te niegue un manual técnico, no son muy amigas de facilitar los componentes por separado y menos aún que se homologue un nuevo sistema de control sobre los mismos, ya que facilita la competencia a futuro: si sé como integrar una computadora ASTRIUM con trasponders de THALES, mañana puedo cambiar los trasponders por chinos o INVAP y chau negocio.

 

Ariel Becerra me envió también un artículo de NASA SPACE FLIGHT del que traduje un par de párrafos:

Si bien la mayoría de las piezas de hardware fueron suministrados por los socios internacionales, el diseño completo, la integración, la fabricación y los ensayos se realizaron por INVAP en la fábrica de Bariloche.

Otra fuente fue el contrato de seguro. Mientras que la póliza – que incluía ArSat-2 – fue emitida el Banco Nación de la República Argentina, se reaseguró por Brokers Espacial Internacional (ISB) de Aon Risk Solutions.

ISB llevó a cabo un importante estudio de evaluación de riesgos y de ingeniería. Dado que la póliza fue más barata que la cobrada nunca para un satélite a debutar, se supone que el trabajo de ingeniería de INVAP y sus asociados fue de primera clase.