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sep
3

¿Batman o el pingüino?

Por Hernan  //  curiosidades, series  //  Comentar

¿Cuál es la verdadera cara?

Ying-Yang.

Uno no tiene sentido sin el otro.

Batman


    may
    19

    Amenaza Terrorista a los creadores de Lost

    Por Hernan  //  humor, series, videos  //  2 Comentarios

    Lost

    En el blog de Enrique Herrero se difunde un video exclusivo con un grupo terrorista que amenaza a los creadores de Lost



    Via Federico Wiemeyer

      jul
      15

      Lost: El dedo gordo

      Por Hernan  //  arte, series  //  1 Comentario

      Sigo compartiendo análisis sobre mi serie preferida: Lost. En este caso, un artículo del blog Linkillo de Daniel Link.


      Lost coquetea con la erudición como parte de su dispositivo narrativo. Tiene, en ese y otros muchos aspectos, un antecedente célebre: El arco iris de gravedad de Thomas Pynchon. Como aquella novela insoportable (y por eso mismo memorable) moviliza todos los saberes para decir sencillamente que no sirven para nada, porque lo que siempre brilla (por delante o por detrás) es un conflicto primitivo entre lo ctónico y lo pneumático (entre la autoctonía, que nos devuelve siempre al barro del que alguna vez salimos, y la poiesis y su movimiento ascensional), se trate de Jacob y Esaú, como parece ser, o (más metafóricamente) de Osiris y su hermano Seth, figura de la fuerza bruta, de lo tumultuoso y de lo incontenible, patrón de las guerras, la tormenta y la violencia, fundador de los oasis en el desierto al que había sido condenado para siempre.

      Todo lo que sucede en Lost (la guerra, en primer lugar) se ordena en relación con ese conflicto primitivo entre lo que domina el cielo (Osiris, el avión de Oceanic) y las fuerzas de la tierra (campos magnéticos, pozos subterráneos), que coinciden en el mismo dedo del pie que, en su momento, había llamado la atención de Bataille (“El dedo gordo“), de Freud, antes que él, y de Derrida, mucho después. Ese dedo que le falta a la estatua de Tueris (o Sobek o Seth, importa poco) en cuyos sótanos vive y ¿muere? Jacob (“No sé que es más inquietante, que le falte el resto de la estatua o que tenga sólo cuatro dedos.”, Sayid en “Live Together, Die Alone – Part 1).


      Por supuesto, no es precisamente el dedo gordo lo que faltaría de ese pie sobreviviente, pero faltando un dedo, queda claro, lo que se ha perdido es lo que separa al hombre del animal: la máquina antropológica.

      Así, Lost se postula como la narración del final de los tiempos y del más allá de la Historia, y se interroga cómo y por qué, habiendo ya perdido la humanidad sus rasgos y sus propiedades (habiendo desaparecido el “ser humano” como tal), la guerra, la violencia y la destrucción siguen existiendo. ¿En qué se funda esa supervivencia que ha perdido ya toda posibilidad de funcionar en relación con un “progreso” que, a todas luces, para los guionistas de la serie, ya ha cesado?

      Como en El arco iris de gravedad, se parte también en Lost de vastas e improbables hipótesis científicas que, de pronto, conectan (de acuerdo con sistemas de agenciamientos un poco demenciales y que son capaces de impacientar a los seguidores más fieles) con mitologías olvidadas, divinidades insepultas y conflictos primitivos sobre los modos de aparición y de organización de lo viviente.

      Por eso, Lost no ha escatimado ni uno solo de los motivos de interrogación de las formas-de-vida: las comunides utópicas (es decir, inoperantes), el buen salvaje, las conspiraciones, los modos de la reproducción, la isla desierta, la familia, las instituciones y las líneas de mando, los Estados “enemigos” del Imperio (Corea, Iraq), los órdenes aberrantes (desde los “seis grados de separación” hasta los números de Erdös), los enfrentamientos.

      No sabemos cómo se resolverá la historia, pero lo que sí sabemos es que, narrativamente, en la guerra entre la autoctonía y la poiesis, triunfan el desorden y el tumulto, las tormentas temporales (prolepsis y analepsis), lo monstruoso y los laberintos, en los cuales el loophole barroco (rulo espacio-temporal) que finalmente encuentra el enemigo de Jacob es el mismo a través del cual se cuela la historia que llega hasta nosotros para decirnos que, aunque no haya Historia, horrenda paradoja, siempre habrá guerra.

        jul
        1

        Esperando a Lost

        Por admin  //  series  //  5 Comentarios

        Sé, con plena certezas, que no soy el único. Es más, me atrevería a decir que somos más los que esperamos que los que no tienen esa maldita necesidad. Soy un fanático sin cura. Sufro, como muchos, la ansiedad de saber qué mierda pasó con esa bomba, con Jacob, con Locke, y con Juliet y su embarazo.
        No pasa un día sin que en algún momento alguien diga algo que me recuerde a Lost. Y ahí me digo… ¡Qué pelotudo soy! Y sin embargo… ese comentario de ese alguien desencadena una charla que puede durar horas donde la mayoría participa, y donde los dos o tres que nunca la vieron (que no saben nada de la vida), se miran como diciendo “escuchá a estos salames”.
        Y así la cosa, el mundo está dividido entre los que vemos Lost, y los que no entienden el mundo.
        Y dentro de los que vemos Lost, están los que:
        a- Convertidores : intentan a toda costa que los que no lo ven, lo vean.
        b- Teóricos: Son aquellos que como yo, se rompen el cráneo deduciendo teorías, ecuaciones, situaciones, diálogos, etc. para tratar de adelantarse a lo que en verdad sucede en la isla.
        c- Enfermos: Ven las temporadas dos o tres veces seguidas mientras esperan el inicio de la nueva.
        d- Místicos: Creen que Lost es una muestra en Tele de lo que siempre se explica como “la voluntad de Dios”, o sea, todo lo que no tiene explciación.
        e- Desinteresados: Los que dicen “está buena… pero…” Ellos, evidentemente, no entienden Lost.
        Les propongo, queridos lectores, que comenten esta entrada de manera Lostiana…. Ustedes sabrán que hacer.
        Sean felices, porque el que yace a la sombra de la estatua nos liberará a todos!!!

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