La antigua Union Sovietica

Durante la Guerra Fría, la revista Times publicó este mapa en su edición del 10 de marzo de 1952, en donde se representa un creciente “amenaza comunista” que se desliza desde la antigua Unión Soviética y que podría llegar a hundir a toda Europa.

El uso de los colores y la perspectiva refuerza la sensación del peligro de los países que aún estaban “libres” del comunismo de ser conquistados por el “peligro rojo”.

Esta eficaz estrategia psicológica evidenciada en este mapa es una utilización innovadora para ese momento de la propaganda en este trabajo realizado por R. M. Chapin, el principal cartógrafo de mapas políticos de Times.

Cualquier parecido con la actualidad de los medios norteamericanos y las guerras de los últimos años es pura coincidencia.

¿No?

“Obama es parte de la clase privilegiada, es un blanco que tomó dos horas de sol”

El Dr. Roberto Amenta, médico de cabecera de nuestra familia desde hace casi 50 años, me envía esta interesante entrevista que Diego Valenzuela le realizó a Noam Chomsky en la que el lingüista norteamericano analiza a Barak Obama y su posible gobierno.

Les recomiendo también prestar atención a la última pregunta del reportaje.

Impacta entrar al Massachusetts Institute of Technology (MIT). Su edificio central recuerda a la Grecia antigua, pero pronto uno se da cuenta de que está en una de las universidades más avanzadas del mundo, con sus edificios vanguardistas y cargados de innovación arquitectónica. Noam Chomsky trabaja en el piso 8 del State Center, famoso por su diseño futurista. El ámbito es estimulante. Me recibe la secretaria de Chomsky con su perro, un caniche negro, al que lleva al trabajo casi todos los días. Chomsky ocupa una luminosa oficina del departamento de linguística y filosofía del MIT. Es un referente intelectual de los Estados Unidos, aunque su presencia en los medios locales es realmente limitada. Es que este profesor se encuentra bastante a la izquierda de todo el sistema político norteamericano.

En su percepción, no existe democracia verdadera en los Estados Unidos. Le pregunto dónde ve una democracia funcionando, y me responde: “En Bolivia”. Cree que la probable llegada de un negro a la presidencia de los Estados Unidos es consecuencia de las luchas de los movimientos sociales desde los años 60, aunque afirma que la segregación racial continúa en el país de forma más sutil. Me sorprende su visión de la crisis económica: piensa que es resultado de un sistema que no es verdaderamente liberal y de competencia.

—¿Qué significa que un negro esté cerca de la presidencia?

—Es resultado de 40 años de luchas, del trabajo de los activistas de los derechos civiles desde los años 60, del movimiento feminista en los 70, del movimiento de solidaridad, de los ambientalistas y últimamente de la corriente que lucha por una justicia global. La consecuencia es una sociedad más civilizada, se han roto barreras, y esto permite que aparezca gente que piensa diferente. Esto explica que tengamos un afroamericano o mujeres en la carrera presidencial. Lo vemos incluso en las entrevistas a gente de los estados del sur.

—¿Es un cambio Obama?

—Habría que ver qué significa “cambio”. Para ver negros verdaderos hay que ir a los suburbios de Boston, no a Harvard. Obama es un hombre de clase media alta, liberal, que estudió en Harvard, no es lo que yo veo en mi barrio, en los suburbios. El corte con él no es racial, sino social. Obama es parte de la clase privilegiada, es casi un blanco que tomó un par de horas de sol en la playa.

—Desde Kennedy y los movimientos de los derechos civiles se ha avanzado en la integración de los negros. ¿Sobrevive la segregación?

—Por supuesto. Hay formas diferentes de segregación, como el sistema de transporte. Cambridge (donde está Harvard) está blindada. Hace rato que se plantea extender el subte a los suburbios, pero no se realiza nunca. No es lo mismo tardar 10 minutos que 40 en llegar al centro o a Cambridge. El sistema de transporte es una forma de mantener a los negros alejados. Hay formas sutiles de discriminación y explotación. Además, no hay sólo segregación racial sino social. Hubo proyectos de integración escolar que no rindieron frutos.

—¿Qué dice de la campaña?

—Los candidatos son productos de marketing, creados por los asesores y las firmas de relaciones públicas. Con Bush ya lo hicieron y les salió bien: un muchacho común, al que le gusta la cerveza y estar en su rancho. Hasta creo que lo han entrenado para que hable mal o pronuncie mal algunas palabras.

—Los Estados Unidos están entrando en una inédita crisis. ¿Cómo se llega a esto en la mayor potencia capitalista?

—Hubo una propaganda del mismo sistema para que la gente compre y se endeude. Ahora que todo se complica, la gente quiere “cambio”. Pero la realidad es que el sistema fabrica consumidores, y es la forma de que no molesten. Vea si no los avisos publicitarios de los autos, o de cualquier producto: ya ni informan de las cualidades del mismo, no fomentan la existencia de un consumidor informado que toma decisiones racionales. Así se crea una burbuja, que Greenspan se rehusó a parar. Hay una creencia casi religiosa de que los mercados se regulan solos, algo que no tiene base empírica fuerte. Es lo que les conviene a los poderosos en el corto plazo, y en el largo ya veremos. Lo cierto es que los mercados son ineficientes, no consideran externalidades. Si yo le vendo un auto, nadie se preocupa por lo que esa transacción genera para otros: polución, aumento del precio del petróleo, congestión en las calles. Ni los mercados son eficientes ni los consumidores son informados y racionales, es algo muy distinto de lo que venden de la libre competencia.

—¿Cómo salen de esto?

—El público paga. Ahora veremos una socialización de los costos a través del Estado, esto no es nuevo. Siempre el sector estatal subsidia al privado, es el que hace el trabajo duro. Es el que hace las grandes inversiones para crear las computadoras, Internet o los aviones. El sistema se mueve con subsidio estatal y cuasi monopolios, pero lo llaman capitalismo. Ahora le toca al sector bancario.

¿Qué tipo de democracia es hoy Estados Unidos?

No vivimos aquí en democracia. Bolivia es realmente una democracia, donde manda la voz de la gente. Acá gobiernan los intereses económicos. La gente odia pagar impuestos porque siente que le están robando su dinero. La propaganda les ha hecho creer que el Estado es un alien que los roba. Por eso lo odian y por eso todos hablan contra Washington

La Crisis del Siglo: El fin del capitalismo financiero

Los terremotos que sacuden las Bolsas del mundo desde el pasado “septiembre negro” han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado…

por Ignacio Ramonet
Director de Le Monde diplomatique, España.

El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de Economía: “Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la Unión Soviética (URSS) fue para el comunismo”. Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: “El Estado no es la solución, es el problema”. Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.
La “edad de oro” de Wall Street se acabó.

Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, “amos del universo” denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo.

Por la búsqueda de beneficios exorbitantes. Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas de corto plazo abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho facil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.

La globalización condujo a la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el monto de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca “burbuja” reventó.

El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.

Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).

El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las “hipotecas basura” era sabido por todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado –en Le Monde diplomatique– desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo.

La administración del presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañia de seguros del mundo. Y el secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson (ex-presidente de la banca Goldman Sachs…) ha propuesto un plan de rescate –reformado y aprobado por el Congreso de Estados Unidos– de las acciones “tóxicas” procedentes de las “hipotecas basura” (subprime) por un valor de unos 700 mil millones de dólares, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes.

Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica– demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aun más.

Las autoridades estadounidenses acuden al rescate de los “banksters” (“banquero-gangster”) a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.
Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen “plan B” para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia.

¿Cuanto durará la crisis? “Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme”, vaticina el editorialista neoliberal Martin Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo “New Deal” basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.

1 Anagrama, Barcelona, 1995.
2 The Financial Times, Londres, 23-8-08.

I.R.

El Problema del Agua Potable.

La problemática del agua es uno de los temas que más causa preocupación en la población mundial. En la edición de Junio de la revista Wired salió publicado un artículo “Peak Water: Aquifers and Rivers Are Running Dry. How Three Regions Are Coping” que traduzco a continuación.

Que esta noticia sea familiar no la hace menos alarmante: 1100 millones de personas, aproximadamente una sexta parte de la población mundial, carece de acceso al agua potable. Los acuíferos que corren bajo Beijing, Delhi, Bangkok, y docenas de otros ubicados en zonas urbanas de rápido crecimiento se están secando. Los ríos Ganges, Jordan, Nilo, y Yangtze – durante gran parte del año reducen su caudal a la mínima expresión. En la antigua Unión Soviética, el Mar de Aral se ha reducido a una cuarta parte de su antiguo tamaño, dejando tras de sí una corteza de salitre como residuo.

El agua ha sido un problema importante en los países en vía de desarrollo durante tanto tiempo que apenas se le presta atención a los actuales informes de la calamitosa escasez en el registro de El Cairo o de Karachi. Pero la escasez de de agua dulce ya no es solo un problema restringido a los países pobres.

La escasez está alcanzando niveles preocupantes, incluso en las más regiones más desarrolladas. Los cultivos se están desmoronando, las aguas subterráneas está desapareciendo, los ríos no alcanzan a llegar al mar. Es lo que se denomina “picos” del agua, y se da en el punto en que el suministro renovable es siempre superado por la demanda insaciable.

Esto no quiere decir que el mundo se este quedando sin agua. Existe la misma cantidad hoy en día que hace millones de años – alrededor de 360 trillones de galones. Se evapora, se condensa formando nubes, cae como lluvia, se filtra en la tierra, y surge para alimentar ríos y lagos, un interminable ciclo hidrológico ordenado por leyes inmutables de la química. Pero el 97 por ciento del agua del planeta se encuentra en los océanos, donde es inutilizable a menos que se pueda quitar la sal (un proceso que consume enormes cantidades de energía). El agua potable para tomar, para riego, ganadería y otros usos humanos no siempre se encuentra donde las personas lo necesitan y transportarla es difícil y costoso. Al igual que el petróleo, el agua no está equitativamente distribuida ni respetuoso las fronteras políticas; alrededor del 50 por ciento del agua dulce del planeta se encuentra en muy pocos países afortunados.

El agua dulce es el recurso renovable más importante, pero la humanidad está utilizandolo y contaminandolo más rápidamente de lo necesita para reponerse. El desenfrenado crecimiento económico, más casas, más empresas, más procesos de fabricación más demandantes de agua, el incremento del nivel de vida, simplemente ha superado a la oferta, especialmente en las regiones históricamente secas. Para agravar el problema, el ciclo hidrológico es cada vez menos previsible ya que el cambio climático altera los patrones de temperatura establecidos en todo el mundo.

Una barrera para conseguir una mejor gestión de los recursos hídricos es simplemente la falta de datos, donde está el agua, por dónde se va, cuánto se está utilizando y para qué fines, y sobre todo cuánto podría ser salvado si las cosas se hicieran de otra manera. En este sentido, la temática del agua se basa en gran medida en un problema de la información. La información que pueda reunirse tendrá una gran influencia en cómo hacer frente a un mundo en el que falta agua.

Cerca del aeropuerto internaciona Sky Harbor en Phoenix, una interminable red de calles y vías hogares se graba en el desierto, como si fuera la superficie de un microchip.

Y Phoenix crece a un ritmo que parece competir con la ley de Moore. En la década de 1990, el área metropolitana creció a un ritmo de un acre cada tres horas. Se prevé que la población se duplicará en los próximos 20 años. Sin embargo, las ciudades, a diferencia de los microchips, no duplican su eficiencia cada 18 meses. Un informe del gobierno realizado en 2007 señaló que el crecimiento asombroso en el suroeste de Estados Unidos, “conducirá inevitablemente a un cada vez más costoso, controvertido, e inevitable proceso para lograr una disminución del abastecimiento de agua.”

El principal origen de las aguas de la ciudad son el Salt River Project y el Proyecto Central de Arizona, dos enormes sistemas de abastecimiento de agua que tomaron un siglo de esfuerzo y que buscaban hidratar la región. El Salt River Project comenzó en 1903 con la represa Roosevelt.


Hoy en día, la SRP es una vasta red de embalses, represas hidroeléctricas, y canales. En cuanto a la Central Arizona Project, es uno de los mayores y más caros acueductos en los EE.UU., concluido en 1993 a un costo de U$S 3600 millones.

Las 336 millas de la PAC canal desvían 489 mil millones de galones al año desde el Río Colorado, permitiendo el riego de más de 300000 hectáreas de tierras agrícolas en Phoenix y Tucson.

Chandler, una ciudad en el borde sureste de Phoenix, representa el dilema regional. Fundada en 1912 para dar cabida a los agricultores que se aventuraron en el desierto de Sonora, hoy Chandler alberga una población que se ha triplicado en los últimos 20 años a 250.000.

En las afueras de la ciudad, donde las últimas granjas se desvanecen en la maleza, la empresa Intel posee tres plantas de fabricación de semiconductores que ocupan un espacio equivalente a 17 campos de fútbol. Intel es el principal impulsor de la economía local. La compañía emplea a 100.00 personas y ha invertido 9 millones de dólares en Chandler; sus trabajadores, en promedio, ganan cuatro veces el salario promedio de Arizona. Sólo un problema: Estas fábricas son el mayor consumidor de agua de la ciudad.

La fabricación de chips es un proceso “sediento”. Las obleas de silicio se deben enjuagar después de cada una de las varias decenas de capas de semiconductores que se les aplican. En consecuencia, las instalaciones de Intel fueron diseñadas para aprovechar al máximo cada gota de los 2 millones de galones diarios que utiliza. Intel, no explica demasiado sobre sus secretos de fabricación. Afortunadamente, el sistema circulatorio de la planta es visible desde el exterior. Len Drago, que se encarga de la instalación de la seguridad ambiental, se ofrece a mostrarme más. A medida que caminamos por el perímetro del edificio, me explica cómo el agua fluye a través de la planta.

La imperfección más pequeña puede inutilizar a sus productos por lo cual, todo el agua que ingresa es pasada por una serie de filtros. El agua utilizada se lleva a un tanque ubicado sobre una torre que parece un cohete lunar de Julio Verne, donde se destila y mediante unas bombas se las regresa nuevamente al inicio del sistema.

El lodo salado va a un estanque de evaporación. El agua purificada, mientras tanto, se utiliza para lavar los chips. Luego el agua se depura y se envía a otras partes del campus: los depuradores de aire que filtran las emisiones de la planta, las enormes torres de enfriamiento que mantienen a los trabajadores protegidos del sofocante calor del desierto. Incluso las resistentes plantas del parque del estacionamiento se riegan con aguas residuales.

Pero Intel no reutiliza todas sus aguas residuales. Todos los días, la empresa bombea 1,5 millones de galones a una planta desalinizadora de ósmosis inversa que costó U$S 19 millones y que fue construida por Chandler. Esta agua, según las normas, potable, se bombea a 6 millas de distancia y se inyecta 600 pies hacia abajo en un acuífero de arenisca por debajo de la ciudad. Hasta la fecha, Intel tiene ha acumulado en estos bancos más de 3 mil millones de galones. Según dice Drago, las instalaciones reciclan el 75 por ciento del agua que traen.

Intel no está simplemente tratando de ser un buen ciudadano corporativo. Tampoco es simplemente para ahorrar dinero. La ejecución de una operación sostenible sirve para aceitar los mecanismos de reglamentación en un momento en que la empresa piensa en ampliarse. Dado que Intel dice respetar las normativas del gobierno en materia de medio ambiente su nueva fabrica no necesitó un nuevo permiso para utilización de agua.

No siempre ha sido de esta manera, Drago admite que “a comienzos de los 80´s se manejaban de otra manera.”. Además dice: “Es mucho más fácil hacer las cosas de manera correcta. Especialmente cuando se piensa a largo plazo.”.

El largo plazo, sin embargo, estará marcado por dos realidades que se darán en paralaleo: la explosión de la población y un clima más caliente y más seco.
Chandler tiene plan inteligente para almacenar agua de los ríos bombeandola al acuífero local para usarlas posteriormente. Dave Siegel, el zar del agua en Chandler, sostiene que aunque se cumplan hasta las predicciones más apocalípticas, la ciudad podría soportarlo. “Aunque no pudieramos acumular más agua”, dice, “podríamos durar hasta 100 años con lo que ya tenemos”. Las proyecciones incluyen un gran crecimiento futuro, entre ellos dos nuevas fábricas de Intel.

Sin embargo, muchos científicos dicen que acumular agua del río no es suficiente. Gary Woodard, un experto en recursos hídricos del “Sahra Center” perteneciente a la Universidad de Arizona en Tucson, basó su carrera en estudiar los problemas con el agua que enfrentan distintas regiones del mundo. Si bien admira los esfuerzos de Intel, advierte que el consumo de agua directo es sólo la mitad de la historia. Para describir la otra mitad, él invoca la idea “nexo agua-energía” que se basa en que se necesita agua para producir energía, y energía para acceder al agua. Es decir, los suministros de agua y electricidad son interdependientes.

“Intel está haciendo todo lo posible”, dice Woodard, “pero para lograr una alta calidad de reciclado, es necesario bombear el agua hacia arriba y hacia abajo haciendola recircular, utilizando así una cantidad increíble de energía.” El campus de Intel utiliza la energía equivalente de 54000 hogares. Intel obtiene una considerable porción de esa energía de la planta nuclear Palo Verde ubicada en las afueras de Phoenix, y esto significa que se utiliza muchísima más agua para hacer un microchip que la que circula a través del sistema de reciclaje de la empresa. “No existe ningún sistema de generación de energía que utilice más agua que planta nuclear en el desierto” dice Woodard. Palo Verde utiliza 20 mil millones de galones al año para enfriar sus turbinas.

El agua se emiten en forma de vapor de agua que sale de sus torres de enfriamiento, para caer como lluvia en algún otro lugar. Nada de esto figura en las mediciones de huellas hídricas de Intel. Tampoco los empleados, las nuevas viviendas construidas en el desierto, y los coches que vendrán junto a las nuevas fábricas de Intel. Más estacionamientos que absorberán más radiación solar, lo que contribuirá a la isla de calor que se forma en Phoenix. Para refrigerar todo esto será necesario más energía y más agua.

Otros expertos comparten la preocupación de Woodard. Peter Gleick es presidente del Instituto del Pacífico en Oakland, California, un importante grupo de reflexión sobre temas relacionados con el agua. Él no está sorprendido de que Intel y Chandler sean optimistas sobre el futuro. Su actitud alegre, según él, refleja su confianza en que las prioridades sociales y económicas están a su lado. “Esto demuestra hasta que lejos iremos para asegurarnos agua para usos de alto valor usos”, afirma Gleick. “La verdad es, Intel siempre estará en condiciones de pagar más que nadie por el agua. Pueden actuar como si no fuera un bien escaso, porque para ellos posee un costo relativamente pequeño.”

Si los intereses económicos pueden determinar el curso de agua, a la larga van a quedar miles de usuarios que no pueden pagar por tenerla. Esto afectará directamente a la agricultura y especialmente tendrá efecto sobre los derechos sobre el agua para las comunidades más pobres. Intel seguirá impulsando la economía de Chandler, lubricando el proceso reglamentario y desgastando su imagen, mientras que las ciudades pequeñas en otros lugares a lo largo del Colorado se marchitan. Si esto parece un Darwinismo sin piedad, es cierto también que Intel tiene un papel crítico que desempeñar en la solución de los problemas del agua. Microprocesadores cada vez con mayor capacidad están en el centro de los esfuerzos en todo el mundo para mantener el agua fluyendo.

Mirando los jardines de Kensington en Londres, donde fuentes ornamentadas brillan al sol, es difícil imaginar que esta famosa y húmeda ciudad tiene menos agua por persona a su disposición que Dallas, Roma o Estambul. Pero es verdad, y el problema está empeorando. Estoy sentado en un restaurante junto a los jardines con John Rodda, un hidrólogo del Centro de Ecología e Hidrología de Gran Bretaña. Saca un mapa de Gran Bretaña y señala hacia el sureste del país, donde unas zonas sombreadas en rojo indican la escasez de agua. “Estamos muy por debajo del standard per capita del Banco Mundial, para una región con problemas hídricos”, dice.

En el verano del 2006, Londres fue golpeado por la peor sequía en tres décadas. Después de dos inviernos secos consecutivos (la época del año cuando las lluvias generalmente reponen el suministro de agua), la ciudad impuso restricciones para regar el césped, llenar las piscinas, y otros usos no prioritarios. Columnistas de diarios locales retrataron a miles de alineados para recibir raciones de agua de camiones hidrantes. Buscando desesperadamente poder mantener los suministros, las compañías de agua consideran medidas extremas: la siembra de nubes, transporte a granel en cisternas, o incluso remolcar icebergs desde el Ártico.

A diferencia de Arizona, donde la industria y la agricultura utilizan la gran mayoría del agua, en Londres el agua se destina principalmente a las personas que viven allí. Pero son demasiados: 7,5 millones de habitantes, y se espera que superen los 8 millones para el 2016. “Tenemos un gran número de personas que viven en una pequeña isla donde no llueve tanto como la gente piensa”, dice Jacob Tompkins, director de Waterwise, una ONG de Londres dedicada a la eficiencia del agua, “nosotros vivimos en la zona más seca de todas”.

El 2006 la sequía dejó en claro que algo un poco más grave, como un largo período de inviernos secos, empujaría al sistema hacia el colapso.”Sería cerrar la economía”, dice Tompkins. Luego está el cambio de patrón de las precipitaciones. Después de la sequía 2006, el verano de 2007 fue uno de los más lluviosos de la historia. Pero en lugar de caer con la frecuencia habitual cayó todo de golpe, causando inundaciones devastadoras. “Antes llovía la misma cantidad cada año”, continúa Tompkins. “En el pasado contruímos algunos algunos embalses y estaba bien. Pero la intensidad de las lluvias se ha duplicado, y la lluvia llega en forma de fuertes tormentas. En términos de infraestructura, estamos con un problema”.

La infraestructura de Londres tiene otro problema fundamental: Su antiguedad “Charles Dickens era el autor más vendido cuando fue instalada la mayor parte de nuestras tuberías”, dice John Halsall, director de los servicios de agua de “Thames Water”, la compañía privada que provee de agua ala mayor parte de Londres. Thames Water mantiene más de 300 embalses, 99 plantas de tratamiento, y más de 20000 kilómetros de tubería. El sistema de agua de la ciudad fue un triunfo de la ingeniería del siglo 19 la ingeniería, pero una tercera parte de la red tiene más de 150 años durante los cuales sufrió varios problemas como las bombas de Hitler y la corrosión de un suelo ácido. El sistema de Thames tiene problemas de filtraciones: se pierden 180 millones de galones al día, 30 por ciento del flujo total. Para arreglar una fuga, algo que la empresa hace unas 82.000 veces al año, tiene que cerrar el tráfico y excavar la calle en una de las ciudades más congestionadas en la Tierra.

Sustituir todas las tuberías victorianas costaría aproximadamente de U$S 3600 millones. El dilema que enfrenta Thames Water como mejorar el sistema sin convulsionar a la ciudad y sin que quiebre la empresa. Existen dos tipos de soluciones: Por un lado están los pequeños proyectos de alta tecnología locales. Por otro lado los tradicionales proyectos de ingeniería civil de gran escala de ingeniería civil. Tompkins prefiere los primeros. En particular, le gusta la medición. No hay forma de medir el agua que fluye a través de gran parte de la infraestructura subterránea, lo que hace que sea difícil identificar las secciones con fugas. En el mismo sentido, ni quiera una cuarta parte de los hogares de la ciudad tienen medidores del consumo de agua con lo cual se hace difícil estimular la conservación. Si los consumidores entendieran bien, lo mucho que están utilizando, Tompkins razona, que tal vez cambiarían su comportamiento.

El problema de la medición da cuenta de la falta de información sobre el sistema del agua. Y ahora hay una manera de hacerlo más eficazmente que nunca. En el gran salón de té de un elegante club de negocios conocido como el Instituto de Directores, entre los enormes retratos de famosos lores, Michael Tapia me muestra un dispositivo llamado iStaq. Tapia es director general de Qonnectis, empresa que fabrica iStaq. Apenas del tamaño de un libro de tapa dura, la unidad puede ser escondida bajo una boca de inspección cubrir y transmitir las mediciones de nivel de agua, presión, flujo, y otras variables. “El sistema en sí es inteligente”, dice Tapia. “Se te enviará un correo electrónico o de texto diciendo: Usted tiene una pérdida de tuberías.” Qonnectis tiene un contrato de 400.000 dólares con Thames Water para ayudar a detectar fugas.

Electricidad, gas, agua y todos los otros servicios públicos esperan beneficiarse con una medición inteligente. Hasta ahora, los medidores inteligentes de agua se han utilizado, en su mayoría en ricos países petroleros de Medio Oriente en ciudades como Doha y Abu Dhabi, donde el agua es preciosa y la infraestructura relativamente nueva. Sin embargo, la simple medición del flujo es sorprendentemente. La investigación muestra que la instalación de un contador en una casa para que la gente pueda ver la cantidad de agua que está utilizando puede reducir el consumo en un 10 por ciento. Tompkins estima, que el 70 por ciento de los hogares de la ciudad podría ser medido en poco más de una década. “La gente necesita sacarse de la cabeza que puede abrir la canilla y que toda el agua que necesita va a estar ahí”, dice.

Si bien los medidores inteligentes son muy prometedores, a los gigantes de los servicios públicos les gusta pensar en grande, y para ellos la medición es sólo una gota en una piscina olímpica. Thames Water esta trabajando en grandes diseños.La compañía espera excavar un tune de drenaje de 20 millas, llamado el Támesis Tideway, por debajo del río y hacia su planta de tratamiento de aguas residuales. La estructura sería un escudo contra el cambio climático, destinado a prevenir las inundaciones en la ciudad que se producirían por la intensificación de las tormentas.Y para hacer frente a la capacidad de almacenamiento, planean construir un nuevo embalse de gran envergadura en Oxfordshire. Pero los proyectos de esta magnitud pueden tardar 20 años en completarse, y la compañía se encuentra bajo presión para encontrar nuevos suministros antes de esa fecha.

Uno de los proyectos más polémicos de Thames Water son unas plantas de desalinización que tendrían un costo de U$S400 millones llamadas “Thames Gateway”. El servicio propuesto podría tomar agua de mar, filtrar la sal, y entregar 35 millones de galones de agua potable al día durante sequías. Según la compañía, la desalinización convertiría a la ciudad en resistente a las sequías. Esto parecería ser una solución interesate. El océano es prácticamente ilimitada, y la planta funcionaría en base a biodiesel, para darle una cara “verde”. El proyecto se estaba moviendo a través del proceso de aprobación en 2006, cuando Londres el alcalde Ken Livingstone lo bloqueó.

Livingstone argumentó que la planta era demasiado cara y que la desalinización requiere un uso muy intensivo de energía. Extraer sal del agua es un medio caro para obtener agua dulce, rentable sólo para usos como beber, pero no para bañarse o regar jardines. Y el alcalde puso en duda la propuesta medioambiental: El biodiesel emite carbono, y la desalinización del super-salado subproducto es tóxico para la vida marina. Thames Water debería invertir, insistió, en reparar el decrépito laberinto de tuberías de Londres. Con la planta de desalación desactivada, Londres se está quedando sin tiempo. “Los grandes proyectos que hacemos tardan más y más tiempo para obtener la aprobación, y no cuesta demasiado sacarlos fuera de pista”, dice Halsall. “Mientras estamos debatiendo, el riesgo aumenta”.

Australia siempre ha sido seca. Es el continente más árido después de la Antártida. Si bien tiene una baja densidad poblacional, tiene muchos problemas con el suministro de agua. El país fue fundado durante la segunda peor sequía de su historia, porque la peor sequía es la que se está desarrollando en estos momentos. Se prevee que las precipitaciones, que ya han disminuido al 25 por ciento del promedio, disminuyan otro 40 por ciento para el año 2050.

Hay tres factores que están trabajando para la falta de agua. Uno de ellos es simple sobreexplotación de los recursos existentes. Se retira más agua, para usarse en agricultura, la industria y las ciudades, de la que el sistema puede manejar. Otro ejemplo es el fenómeno de El Niño, un patrón de clima que cambia periódicamente las precipitaciones. La tercera es el cambio climático. Las temperaturas en Australia son cada vez mayores, incrementando así los otros dos problemas de consumo y la evaporación.

La convergencia de estos factores podría tener resultados catastróficos. Cada ciudad importante en Australia restringe el consumo de agua, pero la mayor parte del agua del país, mas de dos tercios, se destina a la agricultura. La economía de la producción de alimentos se ha basado siempre en un fácil y barato acceso al agua. El precio de la cerveza ha ido en aumento desde que los precios de la cebada pegaron un salto, algo que algunos en broma dicen que podría conducir a una escalada de disturbios civiles. Pero no es broma: El precio mundial del trigo alcanzó en diciembre su nivel más alto en décadas, debido en parte a la escasez de agua Australia. El impacto más importante de la escasez en Australia será la capacidad para alimentarse a sí misma.

Doscientos kilómetros al norte de Melbourne, en una granja polvorienta de Moulamein, Nueva Gales del Sur, LJ Arthur abre las puertas de su granero y se mete. Unos minutos más tarde, este canoso productor de arroz de 53 años surge empujando un helicóptero apoyado sobre ruedas desmontables, y el rotor de cola apoyado en su hombro. Nos subimos a la de cabina de vuelo.
“Desde el aire, usted obtendrá una mejor idea de lo se ve luego de dos años sin agua”, dice mientras controla los relojes indicadores. Una nube de polvo nos rodea, y el ruido del rotor” aumenta a medida que nos alejamos del suelo.

Ascendemos a 1000 pies, y Arthur grita más el motor, “En un año normal, esto sería una alfombra de todos los matices de verde imaginables, y campos de arroz que se perderían en el horizonte.” El paisaje es muy árido. El suelo es un un mosaico de grises y marrones”En un año normal, tendríamos 1,2 millones de toneladas de arroz en proceso de producción. Este año tenemos 15000″; El arroz es a menudo considerado un mal cultivo para la región, ya que requiere riego de inundación. Pero los productores de la cuenca pueden producir 10 toneladas por hectárea, lo que corresponde a uno de los más altos rendimientos en el mundo. Los animales nativos están aguantando bien por ahora, me dice Arthur, gracias a la ayuda de un estanque de riego que excavó para sus ovejas. Pero el futuro de las personas en este árido lugar de un árido continente es mucho menos seguro.

Por segundo año consecutivo, los agricultores de arroz de la región no han recibido agua del río Murray, un curso de 1,500 que viene de las montañas nevadas y ayuda a hidratar las tierras de cultivo donde se produce el 40 por ciento de los alimentos de Australia. Los niveles en el río Murray el año pasado fueron los más bajos en 116 años, casi la mitad de la anterior baja. Embalses en la cuenca sur sólo ocupan el 20 por ciento de la capacidad, y la reducción de verano no ha comenzado.

Nadie que intente ganarse la vida de esta tierra esta exceptuado. El sector de 400000-millas cuadradas Murray-Darling, el nombre de los dos principales ríos que corren en la zona, sólo recibe un 6 por ciento de las cada vez más escasas lluvias del continente. En algunos lugares, las aguas subterráneas son demasiado saladas para beber. Las ciudades costeras están invirtiendo en plantas de desalinización, pero la tecnología es demasiado cara para el uso en la agricultura. Sin riego desde el río, la agricultura no podría existir aquí. Las grajas desaparecerían.


Aterrizamos cerca del centro de Moulamein, donde una docena de tractores están aparcados en torno a una fosa superficial de arcilla del tamaño de un centro comercial. Desde que no se puede cultivar, el gobierno ha contratado a los productores locales para cavar un agujero gigante como un reservorio de emergencia para la ciudad. Algunos agricultores que se quedaron sin efectivo son ahora miembros del staff de las empresas de construcción de carreteras. La planta de procesamiento de arroz ya ha despedido a 90 trabajadores, y la prensa ha informado sobre la depresión y el suicidio entre los agricultores arruinados. Muchos pequeños pueblos en la cuenca están al borde del colapso económico.

A pocas horas de distancia de la granja de Arthur, los directivos de la Cooperativa de Riego Coleambally han establecido un plan para hacer viable la agricultura australiana. La cooperativa está formada por un grupo de 320 agricultores conectados por una red de canales de riego de 300 millas de extensión. Su sección de la cuenca recibió sólo el 3 por ciento de su asignación de los recursos hídricos en diciembre. Esto significa que tendrán que ser mucho más eficientes. Este es el objetivo de Murray Smith, el CEO de la compañía de riego Coleambally. En Australia, un tercio del agua usada para agricultura, en promedio, se pierde debido a fugas, filtraciones, evaporación, y defectos de medición. Smith cree que el futuro de la agricultura en Australia este tener “más cultivos por goteo”. Con ese fin, su compañía ha invertido 15 millones de dólares en una serie de tecnologías para reducir al mínimo lo que se pierde.

En las oficinas de Coleambally, Smith controla una serie de pantallas de computadoras que muestran en tiempo real las mediciones de caudal, temperatura, salinidad y permiten controlar remotamente el riego en todas las tierras que controlan. Un software ayuda a determinar exactamente donde hay pérdidas de agua que luego se soluciona cerrando o abriendo compuertas. Este tipo de administración centralizada está revolucionando el riego. Es el mismo tipo de red que permite a los ingenieros de Thames Water controlar el abastecimiento de agua de Londres,y que permite a los administradores de Intel optimizar el flujo de millones de galones a través de sus instalaciones.

No todos los agricultores quieren correr el riesgo de ser los primeros en adoptar las nuevas tecnologías. Cuando Smith se hizo cargo de la empresa hace cuatro años, algunos de los nuevos sistemas están teniendo problemas. Las compuertas no funcionaban funcionado, las mediciones eran erroneas, y algunos cultivos se perdieron. Los agricultores estaban enojados. Smith recibió amenazas de muerte. “Estamos hablando de su medio de subsistencia”, dice. Aún así, Smith confía en el sistema. “Nadie nunca ha integrado todas estas tecnologías en un solo distrito de riego. Coleambally va a ser el mejor del mundo”.

Pero ¿qué pasa con la ineludible realidad de la sequía, el cambio climático, la sobreexplotación y escasez? Smith reconoce que el dolor es inevitable, y que prevé una feroz competencia entre los agricultores de la cuenca. Algunos agricultores van a quedar arruinados. Los que sobrevivan serán los que utilicen el agua de manera más eficiente mediante la plantación cultivos que requieran menos agua y la adopción de mejores métodos. “Existen muchos beneficios para los últimos que queden” dice Smith. El flujo de agua a través una región agrícola tan seca es un tema complicado. Analizar la hidrología de todo un continente es un desafío muy grande.

Los procesadores de Intel, cuya fabricación del otro lado del planeta está vaciando el Río Colorado, está siendo aprovechada para resolver la crisis del agua en Australia. Desde hace más de un año, este superordenador ha está sacando calculos con los 40 terabytes de datos. A fines de este año, el análisis arrojará luz sobre la forma en el agua se mueve a través de la región y las consecuencias de la explotación humana. Con suerte se podría encontrar el secreto para sanear la cuenta Murray-Darling.

Entrevista a Beatriz Sarlo

Durante el conflicto entre el Gobierno y el campo, la ensayista e investigadora argentina publicó en LA NACION “La prisión del pasado”, una nota en la que cuestionó que la presidenta Cristina Kirchner evocara en sus arengas fantasmas del pasado como el golpismo y buscara legitimarse con el discurso de los derechos humanos.

Varios intelectuales criticaron esa carta. En el marco de esta discusión, el periodista Jorge Urien Berri la entrevista para ADN, el suplemento cultural de La Nación.

-Hay intelectuales peronistas que conciben el peronismo como una cosa tan especial y extraordinaria que está más allá y por encima de todo, y merece categorías y herramientas propias y exclusivas porque hay que tratarlo de una manera distinta.

-El proceso intelectual tumultuoso de entender el peronismo fue posterior a 1955 y tuvo siempre una piedra fundacional: que el peronismo era excepcional. Que el radicalismo formaba parte del sistema de partidos y el Partido Conservador provenía de la república oligárquica. Es decir, que no eran excepcionales en sí mismos, pero que el peronismo traía la excepcionalidad a la política y la traía con un líder excepcional que gobernaba generalmente en estado de excepción. Esto recorre las diversas interpretaciones del peronismo que tuvimos en los últimos cincuenta años.

Periodistas brasileros amenazados de muerte por informar en favela

Los periodistas que cubren algunos de los vecindarios más pobres de Brasil se encuentran amenazados por los traficantes de drogas y las bandas organizadas que los habitan. Hombres armados y encapuchados amenazaron matar a tres fotógrafos brasileños que cubrían una vista de fin de semana de un candidato a alcalde a una de las favelas de Río de Janeiro, informan el Committee to Protect Journalists (Comité por la Protección de los Periodistas, CPJ) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Los fotógrafos, que cubrían la campaña para la alcaldía para los diarios nacionales “O Globo“, “O Dia” y “Jornal do Brasil”, viajaban por la favela de Vila de Cruzeiro estaban tomando fotos el 26 de julio con Marcelo Crivella, uno de los candidatos a la alcaldía de Río, cuando se les aproximaron al menos dos encapuchados a bordo de una motocicleta, uno de ellos apuntando con un rifle.

Los hombres, supuestamente traficantes de drogas, dijeron a los reporteros que tenían prohibido salir de la favela a menos que borraran todas sus fotografías y agregaron que “quemarían a todos” si se publicaban las fotos.

Los periodistas, cuyos nombres no se han dado a conocer por temor a represalias, aparentaron borrar las fotografías y fueron liberados.

Pero algunas fotos fueron recuperadas: en su edición dominical, “O Globo” publicó una fotografía de Crivella y dos jóvenes.

“Estamos alarmados por los recientes ataques contra los periodistas que cubren temas delicados, como el crimen organizado. Algunas secciones de Río de Janeiro se están volviendo áreas prohibidas para los reporteros” dice el CPJ. “Esto es inaceptable en una democracia como Brasil”.

Fue en la misma favela que el periodista Tim Lopes fue asesinado en Vila Cruzeiro en 2002 por investigar a los traficantes de drogas.

La policía de Río de Janeiro dice que abrió una investigación de las amenazas. Según la SIP, uno de los agresores fue identificado.

Aunque los periodistas que trabajan en áreas rurales aisladas en Brasil son los más vulnerables, los reporteros en los centros urbanos han sufrido recientemente ataques de los miembros de grupos del crimen organizado, dice el CPJ. Un equipo de reporteros de “O Dia” fue secuestrado en mayo mientras investigaba la presencia de paramilitares en Batan. Después de haber estado detenidos al menos siete horas, el equipo fue liberado con la condición de que los periodistas no identificaran a sus supuestos captores.

Sandra Russo: "La yegua y el montañista"

En el banco, frente a las ventanillas, había tres colas y ninguna era muy larga, pero la de la izquierda estaba casi desierta. Era la que estaba disponible para los clientes VIP. Llegué y leí los tres letreros: VIP, Personas y Empresas. Hice un rápido repaso mental sobre mi propia condición y me paré en la de Personas. Delante de mí, último en esa fila, acababa de ubicarse un hombre alto, apenas canoso pero de aspecto juvenil, vestido con jeans y campera de montañista. Colgaba de su espalda una mochila de una marca muy cara, que le daba un aire de turista o extranjero; supuse que era un hombre de paso por ese microcentro atestado de mediodía. Ni tuve tiempo de pararme con todo el peso en una de mis piernas, que es lo que uno hace cuando se autoacomoda en una cola de banco atrás de una docena de personas. Llegó otro hombre, más viejo y trajeado, que sobre mi oído preguntó:

–¿Las tres colas son iguales? ¿Por qué en ésta no hay nadie?

El hombre alto con campera de montañista se dio vuelta y le dijo:

–Esa es para los giles que pagan quince pesos más por mes para que los atiendan más rápido.

–No me digas –le dijo el viejo trajeado, ubicándose en mi fila. Quedé hecha un sandwich entre ambos, lo cual no habría sido grave si los dos se hubiesen quedado callados como corresponde en una cola de banco, caray, que uno va al banco a hacer un trámite que siempre prefiere obviar, y en todo caso cualquier persona normal comenta o bien que el clima de Buenos Aires está tremendo, o bien que es una vergüenza que haya tan pocos cajeros en todos los bancos. ¿O hay acaso alguien en este mundo que se sienta a sus anchas en una cola de banco? Yo pensaba que no, pero me equivocaba. El montañista era un hombre que se sentía a sus anchas en todas partes, se diría que el mundo era suyo por la seguridad con la que hablaba, y también por el tono de voz elevado que hacía que todos escucháramos lo que decía. Sobre todo yo, que estaba hecha un jamón entre el montañista y el viejo trajeado. El montañista era una de esas personas que no pueden controlar su incontinencia verbal y cerebral. Y su flujo mental era tremendo.

–En Chile esto no pasa –le dijo el montañista al viejo trajeado. Era tan alto y yo soy tan petisa que el tipo ni siquiera tenía que hacer un mínimo gesto para mirar al viejo. Sencillamente, me salteaba.

–¿En Chile? ¡No! ¡Qué va a pasar! –dijo el viejo.

–¿Conocés Chile? –le preguntó el montañista, que debía tener unos treinta años menos que el viejo, pero que como se sentía tan seguro de sí mismo y era tan comunicativo, tuteó al viejo durante toda esa conversación, dándole incluso ánimo, con el tuteo, para que el viejo de-senrollara la lengua.

–Sí, estuve muchas veces en Chile. Tengo dos grandes amigos. Viven en Las Condes.

–Yo tengo mi oficina en Las Condes, mirá qué casualidad. ¿A qué se dedican tus amigos? Conozco mucha gente por ahí.

–Son generales. De carabineros.

–¡Ah, qué bien! ¡Generales! –dijo el montañista. Yo ya empezaba a mirar para el costado, a la fila que decía Empresas. Había menos gente. Un jovencito también trajeado y con una escarapela en la solapa revisaba unas boletas. Un cadete, seguro.

–Sí, son dos grandes amigos. Dos caballeros –dijo el viejo–. Si los paran con el auto, ¿vos te creés que sacan la credencial para presentarse como generales? Eso haría un milico de acá. ¡No! Primero escuchan si estuvieron en falta, escuchan con todo respeto y ojo, que los carabineros que los paran también son muy respetuosos. Por favor, señor, si es tan amable, tenga usted la amabilidad, ¿viste? Mucha educación.

–Típico de Chile, claro. Una educación increíble.

–Recién si les están por hacer una boleta o es muy necesario, ahí sí se dan a conocer. Pero no como acá, que todo el mundo saca chapa antes de tiempo.

–Es que este país es el peor del mundo, hermano –le dijo el montañista–. Y que me perdone si hay algún peronista presente, pero el cáncer de este país se llamó Juan Domingo Perón. No sé si estás de acuerdo –dijo, chequeando, aunque era evidente que su “que me perdone” era equivalente a un “me cago en que haya un peronista en esta fila”.

El montañista era, definitivamente, un camorrero. Y yo, que agarro no sólo los guantes que me tiran sino también los que se caen, me empecé a morder la lengua. Y eso que no soy peronista.

–¡Pero sí! –dijo el viejo, creo que sin haber prestado mucha atención a aquello con lo que estaba de acuerdo, incluso más allá de estar de acuerdo, porque estaba perdido en sus evocaciones–. Mis amigos son dos tipos de primera. Qué bien la hemos pasado cada vez que los fui a visitar. Fuimos a Valparaíso un verano.

–Las Condes es el barrio más fashion, diríamos –dijo el montañista, que estaba atrapado a su vez en su propio relato y al que era evidente que el hermoso verano del que amenazaba hablarle el viejo le importaba tres pitos.

–Las Condes. Muy lindo barrio. Fuimos una vez a Reñaca también.

–Yo tengo mi oficina en Las Condes –repitió el montañista–, la abrimos hace poco. Un lujo. En Chile nadie le tiene miedo al lujo, como acá, que hay que pedir disculpas si uno es más capaz que los demás para hacer guita. ¿Vos qué hacés?

–Soy jubilado. Hago trámites –dijo el viejo. Yo pensé que su lugar estaba entonces en la fila de al lado, pero a esa altura no iba a meterme en esa conversación ni aunque bajara Dios en persona a ofrecerme crecer quince centímetros de golpe. Y eso que para mí sería importante.

–Te voy a decir una cosa –le dijo el montañista–. La culpa de cómo nos van las cosas la tenemos todos, todos, todos, todos, todos.

–Todos –sintetizó el viejo.

–Porque no nos ponemos los pantalones largos –agregó el montañista–. Mirá: yo soy sanjuanino, mi familia tiene una calera y estamos trabajando en Chile pero, qué te puedo decir, de maravillas. Vendemos a lo loco. Los chilenos no miran para arriba. Miran todos para abajo. Es un país que tiene mucho que agradecerle a un señor, a un verdadero señor que se llamó Augusto Pinochet.

A esa altura yo quería ser más petisa de lo que soy. Hundirme en la junta de las baldosas de porcelanato, hacerme engrudo, evaporarme, porque me venían unas ganas feroces de ser varón y de decirle vamos afuera, macho, que te cago a trompadas. Pero últimamente, con todo esto del campo, estoy muy irritable. Y no sé si ustedes lo advirtieron, pero salvo la gente muy descarada, la gente muy jodida o la gente muy de mierda, en general, hasta en los taxis, reina un silencio de radio para no herir susceptibilidades ajenas o acaso para evitar irse a las manos. Ese clima de distensión que hemos logrado gracias al voto no positivo de Cobos (y del que hablan sobre todo los radicales y Chiche Duhalde) es una escenografía a la que en cualquier momento se le cae el techo o una puerta. Lo que hay es discreción y hartazgo de estar tan enemistados. Pero queda gente como este montañista, al que me tuve que seguir aguantando. Ya me pasó de levantarme precipitadamente de la mesa de un bar, después de pedirle a un mozo:

–Cobrame pronto porque si esta vieja de la mesa de al lado sigue hablando le parto un sifón en la cabeza.

Vuelvo al banco. Yo estaba haciendo ejercicios de respiración que nunca aprendí en yoga, porque yoga no hice, pero bueno, me imagino cómo serán: uno respira profundo, profundo, con el diafragma, y se concentra en el aire que inspira, y después lo va soltando despacio, tratando de concentrarse sólo en el aire, tratando de no escuchar a un montañista que dice:

–Tenemos a esta yegua gobernando, ¿te das cuenta? ¡Una yegua! ¿Y no hacemos nada? ¿Por qué aguantamos? –parecía estar interpelando a todo ser viviente que lo escuchara en el banco.

–Y… –dijo el viejo, que a pesar de tener amigos carabineros no había ido al banco a buscar roña. Hasta él se empezó a sentir incómodo. Eran varios los que daban vuelta las cabezas, y cada uno parecía calibrar su reacción, porque ninguno lo miraba asintiendo. Es que más allá de lo que decía el montañista, su prepotencia y su inadecuación lo hacían un blanco perfecto de hipotéticos escupitajos, que yo me imaginaba por millones. El pendejo de la cola de al lado, el de la escarapela, me puso cara de “qué pelotudo” y yo le hice cara de “impresionante”.

Por suerte la cola había ido avanzando y le tocó a él. Fue hasta la ventanilla y dijo, fuerte, para que nadie se lo perdiera:

–Quiero retirar diez mil pesos de mi cuenta.

La cajera le dijo algo que no se escuchó. El montañista habló fuerte:

–¿Tanto problema por diez mil pesos? ¿Qué son diez mil pesos? Qué país de mierda.

La cajera acercó la boca a la ventanilla y dijo, también en tono alto:

–Tiene que esperar veinte minutos. Si no va a hacer el trámite déjele el turno al que sigue.

–Bueno, nena, dale. En este país…

–Lo de nena se lo guarda. Ponga el pin –le dijo ella.

El montañista puso el pin y lo mandaron a sentarse y a esperar veinte minutos. Me tocó a mí. Hice mi trámite. Salí de ahí y me fui a terapia. Cuando llegué le dije a mi analista:

–Yo no sé qué me pasa. Ando con ganas de patear montañistas con la calle.

Mi analista se acomodó en su sillón y preguntó:

–¿En qué sentido?

"El Peor Acuerdo" por Martín Caparrós

Una nota muy controversial y directa de Martín Caparrós, en respuesta a las palabras que el terrorista de Estado, Luciano Benjamín Menéndez pronunció ayer al ser condenado por sus crímenes.


Nunca hubiera pensado que alguna vez podía llegar a estar de acuerdo con el hijo de puta del ex general Luciano Benjamín Menéndez. Y sin embargo, ayer.

Ayer, en su alegato final, el ex Menéndez, ex jefe de una de las unidades militares más asesinas, el Tercer Cuerpo de Ejército, hombre de cuchillos tomar y de presos matar, peroró en su defensa. Dijo, en síntesis, que las fuerzas armadas argentinas pelearon y ganaron para “evitar el asalto de la subversión marxista”. Y yo también lo creo.

Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista, de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social. No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la “democracia burguesa” que condenábamos cada vez que podíamos.

Por eso estoy de acuerdo con el hijo de mil putas cuando dice que “los guerrilleros no pueden decir que actuaban en defensa de la democracia”. Tan de acuerdo que lo escribí por primera vez en 1993, cuando vi a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros peleábamos por la democracia: mentira cochina. Entonces escribí que creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder, que incluso lo cantábamos: “Con las urnas al gobierno / con las armas al poder”, y que falsear la historia era lo peor que se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a desaparecer a los desaparecidos. Me indigné y, de tan indignado, quise escribir La voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y setentas.

(A propósito: es la misma falsificación que se comete cuando se dice, como lo ha hecho Kirchner, que este gobierno pelea por realizar los sueños de aquellos militantes: esos sueños, está claro, eran muy otros. En esa falsificación, Kirchner y el asesino ex se acercan; ayer Menéndez decía que “los guerrilleros del 70 están hoy en el poder”, sin ver que, si acaso, los que están alrededor del gobierno son personas que estuvieron alrededor de esa guerrilla en los setentas y que cambiaron, como todo cambió, tanto en los treinta últimos años que ya no tienen nada que ver con todo aquello, salvo para usarlo como figura retórica.)

Es curioso cómo se reescribió aquella historia. Hoy la mayoría de los argentinos tiende a olvidar que estaba en contra de la violencia revolucionaria, que prefería el capitalismo y que estuvo muy satisfecha cuando los militares salieron a poner orden. “Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas”, dijo el asesino –y tiene razón. Pero la sociedad argentina se armó un relato según el cual todos estaban en contra de los militares o, por lo menos, no tenían ni idea. Es cierto que no podían haber imaginado que esa violencia era tan bruta, tan violenta, pero había que ser muy esforzado o muy boludo para no darse cuenta de que, más allá de detalles espantosos, las fuerzas armadas estaban reprimiendo con todo.

El relato de la inocencia mayoritaria se ha impuesto, pese a sus contradicciones evidentes. Los mismos medios que ahora cuentan con horror torturas y asesinatos las callaron entonces; los mismos partidos políticos que se hacían los tontos ahora las condenan; los mismos ciudadanos que se alegraban privada y hasta públicamente del retorno del orden ahora se espantan. Y todos ellos conforman esta masa de ingratos a la que se dirige el muy hijo de exputa: “Luchamos por y para ustedes” –les dice y, de hecho, los militares preservaron para ellos el capitalismo y la democracia burguesa. Pero la sociedad argentina se ha inventado un pasado limpito en el que unos pocos megaperversosasesinos como éste hicieron a espaldas de todos lo que ellos jamás habrían permitido, y les resulta mucho más cómodo. Como les resulta mucho más cómodo, ahora, indignarse con el ex que repensar qué hicieron entonces, a quién apoyaron, en qué los benefició la violencia de los represores, y lo fácil que les resultó, muchos años después, asombrarse, impresionarse e indignarse.

El ex Menéndez es, sin duda, un asesino, y ojalá que se pudra en la cárcel. Es obvio que no es lo mismo la violencia de un grupo de ciudadanos que la violencia del Estado, pero es tonto negar que nosotros proponíamos la guerra popular y prolongada como forma de llegar al poder. Y también es obvio que la violencia de los militares no les sirvió sólo para vencer a la guerrilla: lo habrían podido conseguir con mucho menos.

Durante mucho tiempo me equivoqué pensando que los militares habían exagerado: que la amenaza revolucionaria era menor, que no justificaba semejante despliegue. Tardé en entender que los militares y los ricos argentinos habían usado esa amenaza como excusa para corregir la estructura socioeconómica del país: para convertir a la Argentina en una sociedad con menos fábricas y por lo tanto menos obreros reivindicativos, para disciplinar a los díscolos de cualquier orden, y para cumplir con las órdenes reservadas del secretario de Estado USA, su compañero Kissinger, que les dijo en abril de 1976 que debían volver a convertir a nuestro país en un exportador de materia prima agropecuaria.

Es lo que dijo el ex: “¡Y nosotros estamos siendo juzgados! ¿Para quién ganamos la batalla?”. Porque es cierto que la ganaron, y que su resultado principal no son estos juicios sino este país sojero.

Ése es el punto en que casi todos se hacen los boludos. La indignación siempre fue más fácil que el pensamiento. Supongo que es mejor que muchos, para sentirse probos, prefieran condenar a los militares antes que seguir apoyándolos como entonces. Pero no deja de inquietarme que todo sea tan fácil y que sólo un asesino hijo de puta suelte, de vez en cuando, ciertas verdades tremebundas.

¿Hay que hablar de traición? (Por Horacio González

Un interesante artículo de Horacio González, director de la Biblioteca Nacional.


Frases sobre la traición pueblan la historia de la humanidad. Pertenecen a la mitología de los grandes pastores de almas, que sienten el latido de una secreta amenaza de discípulos o aliados. Según una idea milenaria, toda conciencia se hallaría entre una proclama de lealtad y el deseo de negarla. El consuelo de los herejes siempre fue el de decir “la historia me juzgará”, lo que no deja de ser cierto pero mezquino. Siempre los acontecimientos colectivos y las lógicas complejas superan en el tiempo a las pasiones personales. Pero la historia nunca juzga, pues es mera acumulación de reinterpretaciones y en el fondo no hay nada más atemporal que las pasiones.

Quizá sólo algunos espíritus privilegiados tengan derecho a la traición. Otros hombres que expresan una vida aguachenta podrán pensar que con una traición se redimen. En su famoso cuento sobre la traición, Borges demuestra que el héroe se fabrica con los ingredientes de una impensada pero necesaria defección. Sin embargo, la historia procede de forma diferente. Suele trabajar con hombres anodinos a los que pone en situaciones irreversibles. A partir del estropajo de la vida, alguien puede tomar una decisión irrevocable que desvía el curso de las cosas.

Pero no conviene explicar con estas referencias el modesto caso de Cobos, que intentó padecer primero y luego se convirtió en insensato cosechero de lo que se había producido. Lo esperaba el ditirambo de la mitad del país dividido, al que ofreció la escisión correspondiente de su propia conciencia. Dijo actuar en nombre de la ley doméstica en vez de atender la razón institucional, excusa que surge más de la experiencia de los momentos de disolución social que del invento griego de una razón familiar autodestructiva por encima de la objetividad de la historia. Cobos no es un Labdácida y está muy lejos de Tebas. Escuchar su balbuceo el jueves a la noche era impresionante. No existía más el Estado. Existía el mascullo del que creía que era bueno perder la dignidad pública en nombre de un argumento antiquísimo: la consulta con la familia.

He aquí la paradoja. Esa “consulta” era reaccionaria. Y el Estado, débil, problemático y anonadado, era progresista. Cobos habló de consenso, pero su consenso era una parte exquisita y concreta de la propia división social. Su voto fortalecía el camino del cisma y no de su cura. Pero las naciones comienzan siempre por ser bifurcaciones y, si las naciones prosiguen, es porque en cada momento hay fórmulas de convivencia verosímiles, grados aceptables de equilibrio, disputas sobre la interpretación del pasado o constantes luchas por relaciones entre las partes que podrían ser más equitativas. La “unión nacional” es siempre un estadio provisorio de fuerzas, una manera de convencer al resto de que el trato obtenido, aunque sea injusto, es una ilusión viable a cambio de diferir una guerra. La historia la podrán escribir “los que ganan” pero no hay nación sin la memoria de los lastimados. Lo que quiso decir Cobos es que era posible dividir la institución gubernamental en nombre de no dividir más al país. Fórmula presuntamente pacifista pero engañosa.

El deber del Gobierno era y es llevar la disensión en ambientes de debate compartidos y con probados recursos resolutivos de índole democrática: el Parlamento, la argumentación en plaza pública, el movimiento de combate intelectual en la prensa y en la esfera pública en general. ¿Alguien puede asustarse de eso? Es el ágora nacional en torsión y movimiento. El deber del vicepresidente era el de no imaginar que seguiría siendo un hombre libre si se convertía en una pieza inesperada del vasto movimiento de contestación de las nuevas clases urbanas y rurales, con sus simbologías de vindicta renovadas. Ellas se hallan envueltas en una redefinición del país social, la más conservadora y beligerante de la que tenga memoria en por lo menos las última cinco décadas. Cobos viaja como Pipo Pescador en su automóvil. Pero ahora sí es un hombre prisionero.

No hace falta decir más. Cobos no pudo pensarse él mismo, no sabe lo fundamental de sí, aunque módicas astucias no le falten. Será olvidado o invitado todos los domingos a la televisión. Hablará del tránsito en la Fiesta de la Vendimia o de la vendimia de las almas en tránsito. Poco importa. Lo que ahora resultaría necesario es replantear con más agudeza la relación entre la justicia última sobre el producto que genera la nación con su trabajo y el modo en que se hacen políticos los hombres políticos. Se trata este último tema también de una cuestión de justicia. Pero de una justicia autorreflexiva. Acusar a los “ardorosos” y acudir diariamente a la palabra “crispación” se convirtió hace tiempo en la condena que señala a los hombres presuntamente peligrosos. A la inversa, ciertos personajes se tornan políticos para ofrecer intermediaciones a los núcleos clásicos de poder y describen su acción como una forma de atenuar el conflicto y “combatir a los confrontativos”. ¿Su modelo puede ser el sosegado Biolcati? ¡Como si estos inventados caballeros, en nombre de la astucia de la razón hubieran mandado a la lucha a las pobres pasiones de un Cobos, un Buzzi, un De Angeli!

Pero no es verdaderamente así. Hay astucia pero más pesaron los pensamientos velados. Permanentemente, en las ristras de escarnio y miasmas de opinión que continúan como detritus complementario los artículos de muchos diarios, la locura es una insinuación. Las terminologías insultantes flotan en el ambiente. Se atribuyen civilización y se conjuran contra la barbarie. Pueden prescindir de escritos magistrales y alojarse en una frase distraída del noticiero de la tarde o en el detritus del triste anónimo que así nomás la prensa publica so capa de “participación del lector”. Miles y miles fueron vicepresidentes y vicarios de estos lenguajes masivos que ofuscaron a la democracia política, social y económica que se insinúa.

En nombre de esas secretas deidades se pone en marcha la purificación de la política. Muchas veces subyace remotamente la pulcritud de la tríada “Dios, Patria, Hogar” en los temas aparentemente erráticos que se escuchan a diario, otras veces el mundo demasiado erizado obliga a invocar un refugio de rutina en la familia vista como desahogo de la impureza. Los lenguajes usados salen de vetustas sentinas. Por eso no se puede eliminar de la política la idea de traición. Es su manera esencial de ser inestable, su elogio del desvío final que se presentaría como un gesto de salvación. La traición no lo sería si el desvío lo anuncia un sacrificado con grandes argumentaciones, a veces con gestos últimos. Por eso, el honor, su contrario, puede llevar a otras soluciones en desuso, de la estirpe de un Lugones, un Vargas. Hay traiciones porque no puede ser el suicidio la base de lo político. Hay traiciones porque no puede la conciencia del político ser una pieza sin costuras sino un eslabón donde se expanden las luchas sociales. El concepto de traición es la efímera forma de convocar al ámbito común intransigente y justificar las propias desconfianzas.

Más allá de las interpretaciones en curso, las escenas finales del debate del jueves tuvieron una estatura dramática excepcional, que iban del rostro de Pichetto al farfullo de Cobos, del inútil pedido de cuarto intermedio a las frases terribles que se pronunciaron, del aire confesional de uno al recuerdo de sentencias de resonancia escalofriante del otro. Han retumbado en toda la república. Me permito opinar que no se puede dejar de pensar en ello, pero lo ocurrido –“hazlo ahora”– no debe ser motivo de dictamen sino de constricción, no de condena sino de lamento, no de denuncia sino de elipsis pudorosa. Hay que hacer más sensibles a las instituciones, descubrir lo que aún no sabemos, posibilitar que el denuesto que desearíamos lanzar quede retenido en el umbral interno de la conciencia y esmerar los argumentos de justicia pública, social, cotidiana y colectiva. Como dijo Simón Rodríguez, el gran maestro de Bolívar, o inventamos o erramos.

"Una vuelta por Grondonalandia" por Víctor Hugo Morales

LA REALIDAD ES QUE MÁS ALLÁ DE CONSEGUIR TRABAJOS MUY BIEN PAGADOS PARA ALGUNOS INÚTILES QUE LE SON FIELES, EN LA FIFA GRONDONA ES UNA SILLA QUE ALGUIEN DEBE OCUPAR.
El círculo de aduladores del jefe de la AFA suele defenderlo con el argumento de que si no fuera por él, el fútbol argentino no tendría peso en la FIFA. Lo dicen en los discursos, cuando lo señalan con el brazo extendido como alguien que diserta ante una estatua que se va a descubrir al público presente. “Gracias a Dios tenemos a este hombre para que nos defienda”.

Y miran desafiantes cual guapo que relojea a su entorno después de amenazar con el facón que brilla en la penumbra de un boliche. Se la juegan por Grondona.

Cuando a Boca le roban al juvenil Sebastián Nayar, lo justifican. “Qué puede hacer él, si sólo es uno de los ocho vicepresidentes de la FIFA”, dicen. El pobre Grondona resulta que no es tan poderoso. Eso funciona hacia adentro, para el consumo interno, cuando alguien de la política husmea en la estafa de la televisión, o la violencia le pone al fútbol una espada como la de Damócles. Entonces sí, cuidadito con tocarlo a Grondona.

La realidad es que más allá de conseguir trabajos muy bien pagados para algunos inútiles que le son fieles, en la FIFA Grondona es una silla que alguien debe ocupar. Un puntero político eficaz en América del Sur. Un señor que firma papeles escritos en inglés sin entenderlos para mantener la formalidad de un organismo que debe integrarse con representantes de todo el mundo.

Si se busca la ficha de Grondona en la FIFA, aparece como “hombre de negocios”. Será por eso que la misma televisión que les roba a los clubes argentinos desde hace años, consigue la venta directa de los mundiales. Blatter es un hombre agradecido y la ponchada de votos que Grondona ha conseguido tiene su precio. Otro logro es el tema de los boletos para los partidos de los mundiales. Eso lo maneja él para la Argentina. Y la hace bien Grondona: en vez de imitar al inescrupuloso vicepresidente Jack Warner de Trinidad y Tobago que quiso venderlas en su propia agencia de viajes, Grondona se permite ser generoso con los amigos de siempre y simplemente se las da. Un hombre de negocios, que ni siquiera los hace para él, puede decir, y dice. Ahora se presentaron los espinosos asuntos de Oscar Ahumada y de Martín Bravo, algo que puede tener una continuidad muy peligrosa para los exhaustos clubes profesionales. Se abre una puerta para que muchos contratos abusivos sean ignorados por los jugadores. A la venta de decenas de futbolistas por temporada, se le suma el riesgo de perderlos sin obtener nada por esas transferencias. A Nayar, una promesa de Boca, le pagaban tres mil pesos por mes. Vino un clubeito de España y se lo llevó con la naturalidad con la que los emisarios hicieron compras en el free shop del aeropuerto. Grondona sabe que Boca podría tener contratos menos leoninos con los que son parte de su futuro, si la televisión no pagase la décima parte de lo que vale el fútbol. (¡La tele sí que sabe lo que es quedarse con las retenciones!).

¿Qué hace el buen hombre? Envía un telegrama a la Federación Española donde un empleado toma el papel y lo estruja en una sola mano y mete un triple en la papelera mas alejada.

Hablando en una radio del establishment que lo protege, Grondona -frente a los casos de Ahumada y Bravo-, clama con la energía de un astrólogo que anuncia el fin del mundo, que habló a la FIFA: “Espérenme que voy para allá -‘allá’ es Beijing- y no tomen ninguna medida hasta que yo llegué”. Mala suerte. Un rato después, la voz de Blatter anuncia con marcado acento marxista que está a favor de los jugadores y en contra de esta “esclavitud moderna” a la que los clubes quieren someterlos. Tarde pió Grondona. Piensa también darse una vueltita por Agremiados, apunta conciliador, como un padre que resuelve en familia a dónde ir de vacaciones. ¡Lo que faltaría! Que Agremiados se ponga en contra de sus propios asociados. Pero es el único lance que le queda. Es capaz hasta de ir a la sede de los futbolistas, en lugar de citarlos a su propio escritorio de la AFA. Si los hace sentir importantes, por ahí los ensarta. Cuando más podría demostrar que para algo le sirven al fútbol argentino sus años de FIFA, Grondona tropieza ante un nuevo orden y se expone a exhibirse más inútil que nunca.

“Allá”, le van a traducir lo que dijo Blatter y a qué se está jugando hoy en día. Le servirán unas masitas, le pondrán un vaso en la mano y le harán entender al vicepresidente del mundo cómo viene la mano. Mientras, los clubes hacen lo que pueden vendiendo jugadores hasta en ramilletes, despojándose de lo poco que tienen. La Justicia investiga pases truchos y la nota más positiva es una tregua que se darían las barras bravas. Grondonalandia a pleno funciona lo más bien. La B Nacional de Primera está por iniciarse. De lo que roba la tele oficial del fútbol, ya ni se habla. Sus medios entrevistan y defienden a Don Julio. Algunas veces los jugadores cobran sus salarios. Y a veces se cansan y se van. Y todo pasa.

¡Es el petróleo, idiota!

Un artículo de Noam Chomsky publicado el 8 de julio que traduje para Listao.

La versión original en inglés pueden verla haciendo click aquí.


El acuerdo que está tomando forma entre el Ministerio de Petróleo de Irak y cuatro empresas petroleras occidentales plantea preguntas críticas acerca de la naturaleza de la invasión y ocupación de Irak por parte de EEUU. Estas cuestiones deben ser abordadas por los candidatos presidenciales y debatido seriamente en los Estados Unidos, y por supuesto en un Irak ocupado, donde parece que la población tiene poco o ningún papel en la determinación del futuro de su país.

A las negociaciones que se están llevando a cabo con Exxon Mobil, Shell, Total y BP, los socios originales desde hace varias décadas en la “Iraq Petroleum Company”, ahora se sumaron Chevron y otras compañías petroleras más pequeñas., con el objetivo de renovar la concesión del petróleo que perdieron durante los años de nacionalización en los cuales el país se hizo cargo de sus propios recursos.

Los contratos sin licitación, al parecer escritos por las empresas petroleras con la ayuda de funcionarios de EE.UU., prevaleció sobre las ofertas de más de 40 otras empresas, incluidas las empresas en China, India y Rusia.

“Había sospechas entre muchos en el mundo árabe y entre partes del público estadounidense que los Estados Unidos habían ido a la guerra en Irak, precisamente para garantizar la riqueza petrolera que estos contratos tratan de extraer” escribió Andrew E. Kramer en The New York Times .

La referencia de Kramer a la “sospecha” es un eufemismo. Por otra parte, es muy probable que la ocupación militar haya tomado la iniciativa en el restablecimiento de la odiada “Iraq Petroleum Compan”y, que, como Seamus Milne escribió en el diario “The Guardian” de Londres, “se impuso bajo el dominio británico.

Existen muchos informes que hablan de retrasos en la licitación. Es mucho lo que está sucediendo en secreto, y no sería ninguna sorpresa si surgen nuevos escándalos.

La demanda no podría ser más intensa. Irak poseee tal vez la segunda reserva de petróleo más grande del mundo, con la ventaja que es muy barato de extraer: no hay arenas alquitranadas o de perforación en aguas profundas. Para los planes de EE.UU., es imperativo que Irak permanezca bajo su control, y en la medida de lo posible, lo haga como un obediente estado que además permita albergar las principales bases militares de EE.UU., justo en el corazón de las principales reservas de energía del mundo.

Que estas son las principales metas de la invasión fue siempre lo suficientemente claro para verse a través de la bruma de los sucesivos pretextos: las armas de destrucción masiva, vínculos de Saddam con Al-Qaeda, la promoción de la democracia y la guerra contra el terrorismo, que, como se predijo, aumentó bruscamente como consecuencia de la invasión.

El pasado mes de noviembre, las preocupaciones principales se explicitaron cuando el presidente Bush y el Primer Ministro de Irak, Nouri Al Maliki firmaron una “Declaración de Principios,” ignorando al Congreso de los EE.UU, al parlamento iraquí, y los ciudadanos de ambos países.

Esta declaración deja abierta la posibilidad de que la presencia militar EE.UU. en Irak se extienda por un tiempo indefinido que presumiblemente incluirá las enorme bases aéreas ahora que se están construyendo en todo el país, y la “embajada” en Bagdad, una ciudad dentro de una ciudad, a diferencia de cualquier embajada en el mundo. Estas instalaciones no están siendo construidas para ser abandonadas.

La Declaración también contiene un descarado apartado sobre la explotación de los recursos de Irak. Según dice, la economía de Irak, es decir, sus recursos petroleros, debe estar abierta a la inversión extranjera, “especialmente las inversiones de Estados Unidos de América.” Esto es casi declarar públicamente que invadimos para poder controlar su país y tener acceso privilegiado a sus recursos.

La gravedad de este compromiso se puso de relieve en enero, cuando el presidente Bush emitió una “declaración de firma” declarando que iba a rechazar cualquier legislación del Congreso que limitara la financiación “para establecer cualquier instalación o base militar con el fin de proporcionar logística para una presencia permanente de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Irak “o” a Estados Unidos ejercer el control de los recursos petrolíferos de Irak.

No es de extrañar que la Declaración haya suscitado objeciones inmediatas en Irak, entre algunos de los sindicatos iraquíes, que sobreviven incluso con la dura legislación laboral que Saddam impuso y los mandos de la ocupación mantienen.

En la propaganda de Washington, la justificación de dominación de los EE.UU. sobre Irak es Irán. Por los problemas de EE.UU. problemas en Irak se culpa a Irán. La Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, una solución sencilla: “las fuerzas extranjeras” y “extranjeros armados” deberían retirarse de Irak – Iran.

El enfrentamiento sobre el programa nuclear de Irán aumenta las tensiones. La política de la administración Bush hacia Irán, del “cambio de régimen” viene con ominosas amenazas de la fuerza (allí se unieron a Bush ambos candidatos presidenciales de EE.UU.). La mayoría del pueblo norteamericano está a favor de la diplomacia y se opone al uso de la fuerza. Pero la opinión pública es en gran medida irrelevante para la formulación de políticas, no sólo en este caso.

Una ironía es que Irak se está convirtiendo en un condominio Norteamericano-iraní. El gobierno Maliki es el sector de la sociedad iraquí más respaldado por Irán. El llamado ejército iraquí – sólo otra milicia – se formó en gran medida sobre la base de la Brigada Badr, que fue entrenada en Irán, y luchó por la parte iraní durante la guerra Irán-Irak.

Nir Rosen, uno de los más astutos y corresponsales muy conocedor de la región, señala que el objetivo principal de la alianza militar EE.UU.- es un personaje detestado por Iran: Moktada Al Sadr. Él es independiente y cuenta con el apoyo popular, por lo tanto es muy peligroso.

Irán “apoya claramente al Primer Ministro Maliki y al gobierno iraquí contra lo que calificaron como” grupos armados ilegales “(el ejercito de Moktada) en el reciente conflicto en Basora,” Rosen escribe, “lo cual no es sorprendente dado que su principal representante en Irak, El Supremo Consejo Islámico Iraquí domina el estado iraquí y Maliki es el principal proveedor de fondos. “
“No hay guerra en Iraqk, concluye Rosen, “porque los EE.UU. e Irán comparten el mismo objetivo.”

Es de suponer que Teherán ve con placer que Estados Unidos haya instituido y mantenga en Irak un gobierno receptivo a sus influencias. Para el pueblo iraquí, sin embargo, el gobierno sigue siendo un desastre, y muy probablemente lo peor aún está por venir.

En cuanto a las relaciones exteriores, Steven Simon señala que la actual estrategia de EE.UU. es “atizar las tres fuerzas que tradicionalmente han amenazado la estabilidad de los Estados del Oriente Medio: el tribalismo, el caudillismo y el sectarismo”. El resultado podría ser “un país fuerte, con un estado centralizado gobernado por una junta militar que se asemejan mucho al régimen de Saddam.”

Si Washington logra sus objetivos, entonces sus acciones serán justificadas. Las reacciones fueron muy diferentes cuando Vladimir Putin logró pacificar Chechenia, en un modo superior a lo que el General Gen David Petraeus ha logrado en Irak. Pero es que en esta situación eran ELLOS y en esta es EE.UU.
Los criterios son, por tanto, totalmente diferentes.

En los EE.UU., los demócratas están ahora en silencio debido al supuesto éxito de la oleada militar en Irak. Su silencio refleja el hecho de que no hay críticas de “principios” sobre la guerra. En esta forma de relacionarse con el mundo, si logras tus objetivos, la guerra y la ocupación son justificadas. El cariño de petróleo ofertas vienen con el territorio.

De hecho, toda la invasión es un crimen de guerra – además, el crimen internacional supremo, que difiere de otros crímenes de guerra en el sentido de que abarca todo el mal que sigue, en los términos de la sentencia de Nuremberg. Este es uno de los temas que no pueden ser discutidos, ni en la campaña presidencial ni en otros lugares. ¿Por qué estamos en Irak? ¿Qué le debemos los iraquíes por la destrucción de su país? La mayoría del pueblo norteamericano está a favor de la retirada de EE.UU. de Irak.

¿Sus voces importan?

"El cuentito" por Sandra Russo

La “prensa independiente” y los intereses de los medios. El avance de la derecha ante la fractura del campo popular.

Barack Obama fue caricaturizado agresivamente por The New Yorker y tanto demócratas como republicanos pusieron el grito en el cielo. The New Yorker se sintió en la obligación de aclarar el espíritu de la caricatura, a modo de disculpa. El turbante musulmán de Obama y el fusil que cargaba su esposa revolvieron el estómago norteamericano. Ese estómago será imperial pero, en materia de política interna, funciona con reglas claras. A las bananas las dejan crecer prolijamente fuera de su territorio. A nadie se le pasó por la cabeza que la crítica a una caricatura semejante sobre un candidato presidencial rozara la libertad de prensa. Hubiese sido ridículo. Tan ridículo como fue que aquí sí se hablara, en estos meses, de atentados a la libertad de prensa. Desde que comenzó este conflicto, los grandes medios no sólo han caricaturizado agresivamente a la Presidenta –y no me refiero sólo a aquella casi anecdótica caricatura de Sábat sino también a clips presuntamente chistosos que siguieron entreteniendo a la audiencia–, limando la institucionalidad del lugar que ocupa legítimamente. Confunden la libertad de prensa con el derecho al agravio. Los grandes medios han funcionado prácticamente como órganos de prensa y difusión de los sectores del campo afectados por las retenciones móviles. En ese sentido, esos medios han violado sistemáticamente el derecho a la información de los ciudadanos. Lamentablemente, y por su parte, la televisión pública se comportó como la televisión pública de cualquier otro país, menos de éste. Fue revulsivo ver esa pantalla el último sábado, cuando en un homenaje a Favaloro se exhibió en primer plano, atendiendo teléfonos, a Noemí Alan, cuya foto más recordada fue tomada en la ESMA, brindando con el Tigre Acosta.

Así las cosas, una capa de mugre se interpuso entre la opinión pública y los hechos. No por casualidad, en este mismo momento y en las pausas del debate en el Senado, TN pone en sus volantas “El campo” y, por el otro lado, “Militantes K”. Esa línea se estira y da por cierto que “la gente” va por su cuenta a Palermo y obligada al Congreso, y que quienes respaldan al Gobierno son sólo “militantes K”: serlo, en el universo de esos medios, equivale a tener medio cerebro funcionando. El tejido semántico elaborado desde el discurso hegemónico rural ata al militante peronista con lo bajo de la política y también con lo más bajo de todo lo demás. Da repugnancia escuchar a Llambías golpearse el pecho y decir: “Yo, pueblo”. Pocas veces como ahora hubo que cuidarse de las noticias como si fueran trampas cazabobos y nunca como ahora eso que se autodenomina “prensa independiente” fue tan dependiente de los intereses de esos medios.

Esto que empezó por las retenciones móviles ya no las tiene por eje. Hay hilachas lamentables, como la escena de la CCC o del MST poniéndole el toque pobre a la masiva reacción de la derecha. Y digo lamentables, sobre todo, porque uno las lamenta. La fractura del campo popular, en parte, explica por qué tenemos la historia que tenemos y por qué nunca hemos logrado que esta democracia, al viejo decir radical, sirva para comer, para curar y para educar a los más débiles. Cuando Alfonsín dijo aquello, los pechos se abrían porque quedaba atrás la larga noche de la dictadura, y todo era promesa. Pero no funcionó. Ni Alfonsín, ni Menem, ni De la Rúa, ni Duhalde se pusieron al frente de un giro democrático con contenidos populares. Lo hemos escuchado y dicho miles de veces: democracia formal no equivale a democracia real.

Hay quienes legítimamente creen que con Kirchner comenzó una etapa de depuración del peronismo y también hay quienes creen que, a pesar de innumerables errores (tal vez sean numerables, pero gruesos), los grandes trazos de los últimos años son los mejores que hemos vivido desde que terminó la dictadura. Esa gente, que es mucha y que no es necesariamente “militante K”, entrevió desde el origen de esta crisis que el paquete del reclamo agroexportador venía con premio de derecha. Pero no de derecha democrática, porque ésa es todavía una materia pendiente en la política argentina. Aunque esté posiblemente en construcción por la fuerza de los hechos, los argentinos ignoramos cómo se autolimitará la derecha cuando no están los tanques a los que recurrieron siempre, para imponer, por la vía neoliberal o la neoconservadora, sus deseos. Si algo ha caracterizado siempre a la derecha, ahora engordada como un pollo de criadero con las hormonas de algunos ex progresistas, es que no respeta límites de convivencia. Sus exabruptos nos han deparado las mayores tragedias argentinas, aunque ellos se hayan ocupado de que los adjetivos “soberbio” y “autoritario” recaigan en un gobierno que se abstuvo obstinadamente de reprimir. Estamos todos grandes y bastante golpeados como para creernos el cuentito que narran a coro tantas voces desafinadas y de triste color.

Pancho Aricó por Beatriz Sarlo

Luis Alberto Romero
Club de Cultura Socialista. Argentina, julio del 2008.

Hablé por teléfono a su casa, Rafael me informó que estaba en el extranjero, entonces le escribí un correo electrónico. Está acostumbrada a dictar conferencias o clases en universidades de diferentes países. Se trata de una intelectual de dilatada y reconocida trayectoria. Más allá de las coincidencias o diferencias que despierta, su obra no puede ser obviada cuando se estudia la cultura argentina.

Beatriz Sarlo, de ella hablo, no sólo ha publicado decenas de libros de ensayos e investigaciones, sino que por treinta años dirigió Punto de vista, revista de crítica cultural. El primero de los noventa números de la misma apareció en 1978 y fue un espacio intelectual opositor a la horrorosa dictadura militar que entonces atacaba todo espacio de libertad. Sarlo siempre estuvo al frente de este hito de la crítica cultural argentina, a la par de ello es colaboradora habitual en diferentes revistas y diarios del país. No pocas veces sus artículos fueron traducidos a otros idiomas.

Le escribí preguntándole si podria comentar algunas cosas, vía email, acerca del villamariense José María (Pancho) Aricó para ser publicadas en El Diario. Responde de manera inmediata diciendo que sí. Aquí lo producido en ese intercambio.

-¿Puede describirnos cómo conoció a José María “Pancho” Aricó y la impresión que entonces le causó tanto él como su trabajo?

-Lo conocí en 1972 cuando Aricó era editor de Siglo XXI de Argentina. Con generosa y desprevenida confianza, que se sostenía en la idea de que no era necesario trabajar sólo con los más próximos, sino abrir las puertas a otros, Pancho me ofreció la traducción de El oficio de sociólogo de Pierre Bourdieu, trabajo que nunca le entregué. Pero antes de eso, a Aricó, de cerca o de lejos, lo conocían todos: era una de las figuras más destacadas, ya casi míticas, de la izquierda intelectual argentina. Todos habíamos leído Pasado y Presente y los Cuadernos de Pasado y Presente; todos sabíamos que él había impulsado la traducción de los Grundisse de Marx y que estaba trabajando con Pedro Scaron, de modo obsesivo y pasional, en la nueva traducción de El Capital. Aprendimos marxismo en los libros traducidos o editados por Aricó. Después, durante su exilio en México, lo visité junto a Carlos Altamirano. Y esperamos ansiosamente su regreso a la Argentina”.

-Nos enteramos de que se estaría preparando la edición de las obras completas de Aricó. Según usted, qué importancia tiene rescatar la producción de este intelectual argentino?

-“Aunque los libros de Pancho se fueron editando bien durante la década del 80, y Horacio Crespo coleccionó reportajes en un libro singularmente valioso, ya que Pancho era un hombre que se destacaba en la oralidad, mucho de lo escrito todavía está disperso, y lo que está recopilado merece una edición crítica. No se trata de un rescate, ya que no pienso que sus obras hayan desaparecido, porque Aricó es un hombre citado y comentado en el presente. Se trata, más bien, de que las obras completas suponen un ordenamiento más o menos definitivo, notas que indiquen la oportunidad de la publicación de los textos, todo un aparato erudito en el que Pancho, precisamente, se destacó cuando editaba a otros. La erudición bibliográfica de Pancho era simplemente asombrosa y sería un acto de justicia que sus obras completas fueran preparadas como él hubiera preparado las de otro intelectual. Perseguía datos, referencias, nexos, concatenaciones y conflictos. Quizá el mejor homenaje sería tomarlo a él como editor modelo para organizar sus obras”.

-Viendo el acercamiento a la producción de Antonio Gramsci y el papel que jugó en la difusión de ese autor, no es difícil advertir que Aricó, junto a otros “gramscianos argentinos”, mantenían una visión de los intelectuales que escapaba a lo establecido por la ortodoxia. Cómo describiría usted al Aricó intelectual, no sólo en relación con el compromiso con la realidad latinoamericana y su producción bibliográfica sino también en relación a la práctica política concreta en nuestro país.

-“Pancho era una extra o mezcla de practicidad y pensamiento crítico. Sabía cómo hacer materialmente una revista, la corregía, la editaba, suscitaba artículos. Se comportaba como un organizador de la cultura de izquierda y, en este sentido, era un gramsciano profundo y permanente. Para él no había tarea chica ni trabajo que no mereciera hacerse. Pero, además descollaba como organizador de grupos intelectuales, como punto de agregación de voluntades políticas y de vocaciones.Escuchaba tanto como hablaba, y hablaba mucho, es decir que también escuchaba mucho, especialmente a aquellos que acababa de conocer, especialmente a los jóvenes. Siempre pensó que un intelectual socialista debía tener contactos concretos con la política, incluso si carecía de partido. Se sentaba en reuniones interminables con militantes o con dirigentes. Quería convencer y no le resultaba indiferente el resultado práctico de una discusión de ideas. Era un organizador político en un momento donde ya comenzaban a cambiar por completo las formas de estructuración partidaria. No le importaba mucho contradecirse en cuestiones que no juzgara fundamentales. Le importaba más captar la dirección de una época.

-¿Podría comentarnos el papel que Aricó jugó en el Club de Cultura Socialista y su participación en la revista Punto de vista?

-En Punto de vista Pancho estuvo poco tiempo. Creo que venía de México con la idea de fundar otra revista, que fue la ciudad futura. Temperalmentalmente, Pancho hubiera preferido que las dos revistas fueran una sola, pero eso no era posible. El venía de una experiencia, el grupo de “Punto de vista”, de otra. Podían juntarse en el Club de Cultura Socialista, pero habría sido demasiado frágil y voluntarista la confluencia en una sola publicación. En cuanto al club, es imposible exagerar la importancia, la centralidad, la dinámica de Aricó. Era el corazón del proyecto, quien más confiaba en su necesidad, quien más se jugaba para hacerlo posible. Siempre pensó que el club debía ser un puente que vinculara diversos sectores socialistas y también a los radicales de inspiración social-demócrata, de los que se sintió cerca, o incluso, puede decirse que por momentos fue uno de ellos, sin dejar de considerarse a sí mismo un socialista. Tenía la rara capacidad para acercar posiciones y era, al mismo tiempo, un hombre de discusión y de síntesis. En la unión de esas cualidades, que no se dan juntas sino pocas veces, se definía la personalidad ideológica de Aricó, su temperamento”.

Publicado originalmente en El Diario (junio de 2008).

Comunicación: Washington Uranga

El sistema de comunicación ejerce hoy parte del poder en la sociedad a partir del proceso de “mediatización”. Pero simultáneamente se puede observar que el sistema mediático es fundamentalmente comercial y cada día más altamente concentrado en cuanto a la propiedad. Un reciente informe producido en España ilustra sobre esta situación y su relación con la democracia. En Argentina, mientras tanto, se debate sobre la futura ley de servicios públicos de comunicación. De lo que se decida y de los aspectos que se contemplen depende también la gobernabilidad en el marco de la democracia.


Por Washington Uranga (Director de la Maestría en Periodismo, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.)

El sistema de comunicación tiene una gran incidencia sobre los actores sociales y los sujetos de la vida colectiva. Por ese motivo es ineludible considerarlo como factor de poder y un interlocutor necesario para analizar la gobernabilidad en una sociedad. Pero a diferencia de las autoridades políticas, que surgen de procesos electorales y deben reunir detrás de sí consensos democráticos, los medios de comunicación parecen sólo sometidos a las leyes del mercado y, en la mayoría de los casos, pregonan actuar con “independencia” y “objetividad”, equidistante de todo tipo de intereses. Por otra parte, el sistema político democrático debería encontrar uno de sus principales soportes en la existencia de una sólida interlocución entre gobierno y sociedad, apoyada en una estructura de comunicación basada en principios de derecho a la comunicación y acceso a la información y en el compromiso de quienes ejercen el gobierno de actuar en consonancia con el deber de informar. Visto de este modo, los medios de comunicación no pueden quedar a merced de los intereses del poder político o económico. A los medios les corresponde ejercer una mediación entre ciudadanos y gobierno, entre opinión pública y sociedad. En otras palabras: es un derecho del ciudadano acceder a la información y participar, en el marco de la democracia, del sentido de las decisiones políticas. Esto es parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su vigencia requiere de medidas políticas, de decisiones legislativas y de iniciativas sociales que lo garanticen. Si una sociedad renuncia a tomar decisiones en este sentido está resignando mejorar la calidad de la democracia.

Los medios pueden jugar distintos papeles en el marco de la gobernabilidad. Pueden convertirse en difusores de la demanda social, en correa de transmisión de las exigencias de los distintos sectores de la sociedad. Pueden actuar también como aliados del gobierno, como amplificadores de sus orientaciones y puntos de vista, de sus señalamientos políticos. Pueden concebirse también y de manera más integral como escenario; como ese espacio donde todos los actores sociales pueden encontrarse para intercambiar y dialogar. Esto último dicho sin la ingenuidad ni la pretensión de desconocer la inevitable y –en el mejor sentido– saludable lucha por el poder. Ninguna de estas posibilidades es excluyente de la otra. Todas se suman y complementan en el marco de la sociedad actual, “mediatizada” de manera definitiva. Lo mejor sería que la idea del “escenario” contenga a las otras (“difusores de la demanda social” o “aliados del gobierno”), porque aquélla es la que más contempla la posibilidad democrática, porque incluye la diversidad y la pluralidad, pero también porque la interlocución de los actores en ese escenario ayudará a ponderar cada posición en el marco del diálogo político, social y cultural.

En materia de legislación se requiere una autoridad de aplicación que exprese, de manera inequívoca, al conjunto de los actores de ese escenario plural y no sujeto a ninguno de ellos, porque de esta manera, aun por encima de la legalidad, se ganará en legitimidad. Pero en todos los casos la comunicación actual requiere responsabilidad. De parte de quienes ejercen la comunicación en los medios para expresar la demanda de manera comprensible y dimensionada, con la necesaria veracidad que incluye la necesidad de contextualizar, evitando dar la parte como si fuera el todo y dejando de lado los golpes de efecto producidos mediante el sensacionalismo. Del lado de quienes gobiernan para desplegar todas las medidas para que el derecho a la comunicación y la libertad de expresión se cimienten en la igualdad de oportunidades. Y por los actores sociales asumiendo que ejercer el derecho a la comunicación supone tomar la iniciativa, involucrarse y poner en juego la palabra para hacer diciendo.

Así planteada la comunicación puede ayudar a la gobernabilidad. Cualquier desbalanceo puede ser nefasto para la democracia. Desde este punto de vista, siendo importantes las normas serán siempre insuficientes. En materia de comunicación y gobernabilidad, la responsabilidad de los actores se ubica incluso por encima del cumplimiento estricto de las normas. Hay que construir entonces un capítulo de responsabilidad social de la comunicación basada en una perspectiva de derechos. Es otra de las tareas que tenemos por delante.

Dime con Quién andas…

El ex intendente de Pinamar, Roberto Porreti con uno de sus seguidores (Aclaración: No es Cucho de los Autenticos decadentes)

Cristina K. y su amigo Huguito Moyano.

Duhalde y su amiguito nuevo, el ex ministro, ex candidato a presidente, ex reamigado de K, nuevo independiente, Roberto Lavagna

(TODAS LAS FOTOS SON DEL DIARIO DE HOY)

Monsanto: Cosecha de miedo

Leyendo El viaje de Odisea encontré un link a una nota de Vanity Fair en donde denuncia los manejos de Montsanto.

Esta investigación estuvo a cargo de los periodistas Donald L. Barlett and James B. Steele. A continuación mi traducción de la misma. En días del piquete ruralista y con el conflicto del campo en una tensa espera, quizás a muchos le suene conocido lo que cuenta el artículo.

Sin duda al momento de decidir nuevas políticas agropecuarias en nuestro país, sería importante incluir en la discusión el tema de las patentes.

Monsanto: Cosecha de miedo

Monsanto ya domina la cadena alimentaria de Estados Unidos con sus semillas genéticamente modificadas. Ahora que su próximo objetivo es la producción de leche. Sus despiadadas tácticas de batallas legales en contra de los pequeños agricultores son tan aterradoras como la historia de contaminación tóxica que acarrean sus prácticas desde hace décadas.

Gary Rinehart recuerda claramente el día en el verano de 2002, cuando caminaba en el extranjero y publicó su amenaza. Rinehart estaba detrás del mostrador de “Square Deal”, su “viejo almacén de campo”, como él lo llama, en Eagleville, Missouri, una pequeña comunidad agrícola 100 millas al norte de Kansas City.

”Square Deal” está en Eagleville, y es un lugar donde los agricultores y los pobladores pueden ir para comprar linternas, tarjetas de felicitación, elementos de caza, helados, aspirinas, y decenas de otros pequeños objetos sin tener que conducir a una hasta una gran tienda en la ciudad de Betania a 15 millas del lugar.

Todo el mundo conoce Rinehart, quien nació y se crió en la zona y es el propietario de uno de los pocos negocios que sobreviven en Eagleville.

“Bueno, Soy yo”, dijo Rinehart

Rinehart recuerda que el hombre comenzó a atacarlo verbalmente, diciendo que tenía pruebas de que Rinehart había plantado soja genéticamente modificada por Monsanto violando la patente de la compañía. También le dijo que era mejor negociar con Monsanto que enfrentar las consecuencias.

Rinehart no podía creer las palabra que escuchaba perplejo junto a los clientes que esperaban y los empleados de la tienda. Como muchos otros en las zonas rurales de Estados Unidos, Rinehart sabía de la feroz reputación de Monsanto para hacer cumplir sus patentes y demandar a cualquiera que presuntamente las violara.

Pero Rinehart no era un agricultor. No era un distribuidor de semillas. No había plantado ni vendido semillas. Era dueño de una muy pequeña tienda de campo en un pueblo de 350 personas. Estaba furioso de alguien entrara en su negocio y lo avergonzará delante de todos. “Me hizo quedar mal a mí y a mi negocio”, dice

Rinehart. Entonces le dijo al intruso, “Tenés al hombre equivocado”.

El extraño insistió y Rinehart lo invitó a retirarse. Mientras se iba el hombre siguió amenazandolo. Rinehart dice que no recuerda las palabras exactas, pero fueron algo como “Monsanto es grande. Usted no puede ganar. Lo vamos a hacer pagar”

Escenas como esta se ven todos los días en muchas zonas rurales de Estados Unidos.

Monsanto persigue a agricultores, cooperativas rurales, comerciantes de semillas y cualquier persona que sea sospechosa de haber infringido sus patentes de semillas genéticamente modificadas.

Entrevistas y documentos judiciales revelan que Monsanto se apoya en un ejército de investigadores privados y agentes que llevan temor al corazón rural de EEUU.

Estos agentes llegan a los campos agrícolas y secretamente filman y fotografían a agricultores y propietarios de tiendas, se infiltran en reuniones de la comunidad, y reúnen información acerca de las actividades agrícolas.

Los agricultores dicen que algunos agentes de Monsanto se hacen pasar por encuestadores. Otros se enfrentan los agricultores en sus tierras y tratan de presionar a firmar documentos que dan a Monsanto acceso a sus registros privados. Los agricultores los llaman “La policía de las semillas” y utilizan palabras como como “Gestapo” y “mafia” para describir sus tácticas.

Cuando se le preguntó por estas prácticas, Monsanto se negó a dar detalles y solo aclaró que empresa está simplemente protegiendo sus patentes. “Monsanto gasta más de $ 2 millones al día en la investigación para identificar, probar, desarrollar y llevar al mercado nuevos e innovadores semillas y tecnologías que beneficien a los agricultores” declaró el portavoz de Monsanto, Darren Wallis, en un correo electrónico enviado a Vanity Fair.

“Una herramienta en la protección de esta inversión es patentar nuestros descubrimientos y, en su caso, defendernos legalmente en contra de los que podría optar por violarlos”. Wallis dijo que, si bien la gran mayoría de los agricultores y comerciantes de semillas siguen el acuerdo de licencia, “Existe una pequeña fracción que no lo hace” y que Monsanto tiene la obligación de hacer valer sus derechos de patente sobre los que “que pretenden aprovecharse de los beneficios de la tecnología sin tener que pagar por su uso.” Sin embargo dice que “solo un pequeño número de casos llegan a juicio”

Algunos comparan la postura de Monsanto con los esfuerzos de Microsoft para proteger su software de piratas. Por lo menos con Microsoft, el comprador de un programa puede usarlo una y otra vez. Pero los agricultores que compran las semillas de Monsanto ni siquiera pueden hacer eso.

El control de la naturaleza

Durante siglos, los agricultores han guardado las semillas de una temporada a otra: se plantaba en la primavera, se cosechaba en otoño, luego preparaban las semillas durante el invierno para volver a plantarlas la siguiente primavera. Monsanto ha provocado que esta antigua práctica desapareciera.

Monsanto desarrolló y patento las semillas transgénicas que resisten a su propio herbicida (Roundup), ofreciendo a los agricultores la opción de fumigación los campos matando a todas las malezas sin afectar los cultivos.

Durante casi toda su historia, la oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos se habían negado a conceder patentes sobre las semillas ya que consideran formas de vida con demasiadas variables para ser patentadas. “No es como describir un widget”, dice Joseph Mendelson III, el director legal del Centro de Seguridad Alimentaria, que tuvo a su cargo el seguimiento de las actividades de Monsanto en las zonas rurales de América durante años.

Sin embargo en 1980 la Corte Suprema de los EE.UU., en una votación con cinco jueces a favor y cuatro en contra aceptaron el patentamiento. En su decisión, el tribunal amplió el derecho de patentes para abarcar a ” microorganismos vivientes creados por el hombre”.

En este caso, el organismo ni siquiera una semilla. Se trataba de una bacteria “Pseudomonas” desarrollada por un científico de General Electric para limpiar derrames de petróleo. Pero el precedente quedó establecido, y Monsanto se aprovechó. Desde los 80´s, Monsanto se ha convertido en el líder mundial en semillas modificadas genéticamente y ha obtenido 674 patentes de biotecnología, más que cualquier otra compañía, según datos del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Los agricultores que compran semillas patentada por Monsanto Roundup Ready están obligados a firmar un acuerdo prometiendo de no guardar las semillas producidas después de cada cosecha para volver a plantarlas, o de vender las semillas a otros agricultores. Esto significa que los agricultores tienen que comprar semillas nuevas cada año. Ese incremento en las ventas, junto al combo de venta con el desmalezador Roundup generó millones para Monsanto.

Este cambio radical respecto de la antigua práctica ha creado disturbios en las granjas. Algunos agricultores no comprenden que no se permite guardar las semillas de Monsanto para una futura siembre. Otros lo saben pero no comprenden porque desperdiciar un producto perfectamente utilizable. Algunos otros dicen que no utilizan semillas genéticamente modificadas de Monsanto, pero las semillas han sido llegado a sus campos por el viento o depositadas por las aves. A simple vista ambas variedades son idénticas, y sólo un análisis de laboratorio pueden mostrar la diferencia.

Incluso si un agricultor no compra semillas transgénicas y no las quiere en su tierra, seguramente recibirá una visita de “los policías de las semillas” de Monsanto si se descubren rastros de sus semillas en sus cosechas.

La mayoría de los nortamericanos conoce Monsanto porque compra sus productos para el jardín pero no tienen idea de que está involucrado en la producción de los alimentos que llevan a sus mesas cada día.

Durante la mayor parte de su historia, Monsanto fue conocido como un gigante de los productos químicos, culpable de la producción de algunas de las sustancias más tóxicas jamás creadas generando residuos y convirtiendo regiones enteras en algunos de los más contaminados de la Tierra.

Sin embargo, durante la última decada, la compañía ha tratado de borrar su pasado tratando de mostrarse como algo muy diferente. Ahora se muestra como una “empresa agrícola” dedica a hacer del mundo “un lugar mejor para las generaciones futuras.”

Aún así, más de un cientos de webs describen las semejanzas entre Monsanto y la empresa ficticia “U-Norte” en la película Michael Clayton, un gigante de la agroindustria demandados por varios miles de millones de dólares acusados de vender un herbicida que causa cáncer.

Las semillas transgénicas de Monsanto semillas han transformado la empresa y están alterando radicalmente la agricultura mundial. Hasta el momento, la empresa ha producido semillas transgénicas de soja, maíz, canola, y algodón.

Muchos más productos se han desarrollado o están en fase de preparación, incluidas las semillas de remolacha azucarera y de la alfalfa.

La compañía también está tratando de ampliar su alcance en la comercialización de la producción de leche artificial incorporando en las vacas la hormona del crecimiento que aumenta su producción, y que está tomando medidas enérgicas para poner a los que no deseen utilizar la hormona de crecimiento en una situación de desventaja comercial.

Aún cuando la empresa está impulsando su programa de trasngénicos, Monsanto también está comprando las empresas de semillas convencionales. En 2005, Monsanto pagó $ 1,4 millones por Seminis, compañía que controla el 40 por ciento del mercado de los EE.UU. para la lechuga, los tomates, otras semillas de hortalizas y frutas.

Dos semanas más tarde anunció la adquisición de la tercer mayor empresa de algodón del país, Emergent Genetics, por 300 millones de dólares. Se estima que las semillas de Monsanto representan en la actualidad el 90 por ciento de la producción de soja de los EE.UU. Las adquisiciones de Monsanto han impulsado su crecimiento explosivo, transformándola en la compañía de semillas más grande del mundo.

En el Irak, el trabajo se enfoca en en proteger las patentes de Monsanto y otras empresas de semillas transgénicas Uno de las últimas actividades de Paul Bremer como jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición fue una orden que estableció que “los agricultores tienen prohibida la reutilización de las semillas de variedades protegidas.” Monsanto ha dicho que no tiene interés en hacer negocios en Irak, pero en caso de que la empresa cambie de opinión, la ley americana está en su lugar.

Cada vez más las empresas agrícolas y los agricultores están utilizando semillas transgénicas de Monsanto. En 1980, no existían los cultivos modificados genéticamente en los EE.UU. En 2007, se plantaron un total de 142 millones de acres. En todo el mundo, la cifra fue de 282 millones de acres. Muchos agricultores creen que las semillas transgénicas aumentan el rendimiento de los cultivos y les hace ahorrar dinero. Ademas mediante el uso de semillas de soja Roundup Ready, un agricultor puede pasar menos tiempo atendiendo a sus campos. Con las semillas de Monsanto, los agricultores siembran, y luego se fumiga con Roundup para matar las malas hierbas reemplazando el trabajo intensivo que requería el control de la maleza.

Y el control de las semillas no es una abstracción. Quien provea las semillas que se plantan en el mundo controlará el abastecimiento mundial de alimentos.

Bajo Vigilancia

Después de que el investigador de Monsanto enfrentara a Gary Rinehart, la empresa presentó una demanda federal alegando que Rinehart “Había plantado a sabiendas, intencional, y voluntariamente en violación de los derechos de patente de Monsanto”

Durante la temporada de siembra del 2002, el investigador Jeffery Moore, al vigilar la finca del Sr Rinehart, observó al demandado con una bolsa marrón plantando semillas de soja. Moore luego de observar esta tarea localizó dos bolsas vacías en una zanja en ubicada al lado de uno de los campos plantados por Rinehart, en las que quedaban algunas semillas. Moore recogió una pequeña cantidad de estas semillas de sojas que quedaban en la bolsa. Estas muestras tomadas dieron un resultaro positivas al realizárseles una prueba de Monsanto Roundup Ready.

Ante la demanda judicial federal, Rinehart se vio obligado a contratar a un abogado. Monsanto finalmente se dio cuenta de que “el investigador Jeffery Moore” había apuntado al hombre equivocado, y se retiro la demanda.

Rinehart más tarde se enteró de que la empresa había realizado una investigación de los agricultores de su zona. Rinehart nunca fue escuchado nuevamente por Monsanto: no le mandaron una carta de disculpa, no admitieron publicamente que la empresa había cometido un terrible error, ni le ofrecieron pagar los honorarios del abogado. “No sé cómo logran salirse con la suya”, dice. “Si yo hubiera tratado de hacer algo como que eso me hubiera salido muy mal. Me sentí como si estuviera en otro país. “

Gary Rinehart es, en realidad, uno los más afortunados objetivos de Monsanto. Desde la introducción comercial de sus semillas transgenicas en 1996, Monsanto ha puesto en marcha miles de investigaciones y presentó demandas judiciales contra cientos de agricultores y comerciantes de semillas. En un informe de 2007, el Centro de Seguridad Alimentaria, en Washington, DC, se documentan 112 demandas en 27 estados. Además, Bill Freese, un investigador de este centro dice: “El número de casos registrados es sólo la punta del iceberg”.

Los abogados que han representado a los agricultores demandados por Monsanto afirman que las acciones intimidatorios de las empresas son moneda corriente.

La mayoría se rinde y paga a Monsanto cierta cantidad de dinero por daños y perjuicios, y los pocos que se resisten se enfrentan contra la fuerza jurídica de la empresa semillera.

Para seguir leyendo el informe (en inglés) hacé click aquí.

Blogs, periódicos y crisis de identidad

Les transcribo un post muy interesante de Juan Freire donde se analiza la relación de los medios con los blogs.

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Primero fue la prensa, después fue Internet, poco después la prensa llegó a Internet, a continuación nació una nueva “prensa” digital y, casi inmediatamente, llegaron los blogs. ¿Y ahora?, en Soitu.es Piel digital planteo que los límites han dejado de estar ya claros: ¿Qué soy? La crisis de identidad de medios y blogs.

¿Qué es un blog? La pregunta a los que todos buscan respuesta y que tiene (y cada vez más) una casi imposible contestación. Vayamos a unas definiciones convencionales: ¿un medio de comunicación?, ¿una tecnología?

Entonces estaremos de acuerdo en que desde The Huffington Post (el tercer “blog” de mayor valor económico según algunas estimaciones) al propio Soitu.es son blogs. Pero entonces, ¿qué es Piel digital? … ¿y mi humilde blog personal?

Pero y, ¿qué es un periódico digital? El País, El Mundo, The Guardian … pero también The Huffington Post y Soitu.es son medios digitales que usan principalmente texto … pero no únicamente. Los contenidos audiovisuales circulan por sus “páginas” y son más que complementos, tanto para los “nativos digitales” como para los heramanos pequeños digitales de las grandes cabeceras en papel. Por tanto son medios … pero también serían blogs.

Juan Varela, mi vecino de “contenedor”, se ha ido al IX Congreso Nacional de Periodismo Digital de Huesca para descubrir que (aún) no hay modelo para los medios digitales (Un modelo de periodismo para cada digital) después de asistir a un taller de directivos de medios digitales.
Y en este escenario estamos ahora.

Los límites se han difuminado y domina la fragmentación y los híbridos. Como explico con más extensión en Soitu, los expertos nos hacen recomendaciones:

  • Marc Cuban defiende apasionadamente que los medios no deberían incluir blogs.
  • Paul Boutin recomienda obviedades en The New York Times para aquellos que quieran convertirse en blogstars y de paso define en negativo a los blogs: no es una profesión (pero algunos acaban siendo profesionales), puede (o no) proporcionar ganancias, hablan de todo (y muchos de nada concreto), y se publica cuando y como se quiere (o sea, no se atienen a ningún estándar de frecuencia o estilo).
  • Francis Pisani nos recuerda que un blog casi nunca es buen negocio y
  • Raúl Hernández explica por qué ser blogger tampoco es buen negocio

…. O si. Un blog no es más que una extensión digital de la vida de una persona y el principal beneficio que proporcionan al 99.999% de los bloggers se sitúa en el ámbito de las emociones y la economía del regalo.

“Jesús murió para darle vida al pueblo, igual que el Che”

Mi amigo y colega Hernán Giardini, conversó con Rubén Dri acerca de la Teología de la Liberación y los curas tercermundistas que, según este reconocido filósofo y teólogo, a diferencia del sector dominante de la Iglesia Católica, pelean junto al pueblo para liberarlo de su opresión.



– ¿Cómo surgió la Teología de la Liberación?

– Hoy se vincula fácilmente a la Teología de la Liberación con los curas tercermundistas, pero lo que hay que tener en cuenta es que cuando comenzamos nosotros con los curas tercermundistas o Sacerdotes para el Tercer Mundo en realidad no existía la Teología de la Liberación.

Es decir, no habíamos elaborado una teología que correspondiese a la práctica de liberación. Ello no quiere decir que en el cristianismo no existía. Sí existía, lo que pasa es que estaba muy soterrada.

Tuvimos que redescubrir las raíces de liberación del cristianismo. La Teología de la Liberación surge a partir de nuestras prácticas, que son prácticas de liberación, y vamos redescubriendo las prácticas de liberación de Jesús, las prácticas de liberación de los grandes profetas hebreos, de las comunidades cristianas primitivas, del movimiento cristiano primitivo… y a partir de ahí se va reelaborando naturalmente una Teología de la Liberación.

Porque la teología no es otra cosa más que la reflexión de fe que se hace a partir de la propia práctica. Ahora, cuando nosotros comenzamos a tener una práctica popular, una práctica junto a los sectores populares, junto a los pobres, en contra de la dominación, vamos entrando en contradicción con la teología que habíamos recibido.

Y a partir de ahí se comienza con la reelaboración de la propia teología, es decir, repensar nuevamente nuestro cristianismo, repensar nuevamente nuestra fe, que va a dar como resultado lo que se denominó Teología de la Liberación. Entonces, no es esto un descubrimiento que hacen algunas mentes lúcidas, no surge en las academias, no surge en la institución de la Iglesia como tal, sino que surge a partir de las prácticas de liberación de sacerdotes, de cristianos, de monjas, de religiosos, que en la medida que van asumiendo el proceso de liberación popular van repensando su propia fe.

– Usted plantea que a partir de la Teoría de la Liberación redescubrieron en el cristianismo su faceta liberadora, ¿eso significa que ya existía pero que estaba oculta?

– Sí, ya que es una nueva relectura del cristianismo, de la propia historia. Y con eso vamos a la vez redescubriendo que en realidad esta práctica de liberación existió siempre, solo que fue muy perseguida, pero siempre estuvo y afloró.

Muchas prácticas que se denominaron como herejías, de hecho eran prácticas de liberación, eran elaboraciones teológicas que las prácticas de dominación en las estaba muy comprometida la institución católica finalmente terminaron persiguiéndolas.

– Esto puede verse claramente en la obra de Fray Bartolomé de las Casas…

– Sí, porque en el momento de la Conquista de América podemos distinguir tres líneas religiosas: una era la que estaba totalmente alineada con la conquista, que es la que tenía el poder, donde la institución Iglesia estaba totalmente alineada con la conquista, con el genocidio, igual que pasó aquí con la última dictadura militar.

Pero como aquí, en aquella época también hubieron divergencias: hubo una corriente intermedia que trataba de suavizar el trato con los indígenas, pero que no se comprometía con una denuncia formal, concreta, de todas las atrocidades a las que cometían, la invasión española.

Y después estaba la corriente radical, que es la que nosotros consideramos también en la línea de la Teología de la Liberación, con todos los condicionantes y contradicciones de la época, pero que se comprometieron en serio contra las atrocidades propias de la Conquista, donde la figura más destacada fue Fray Bartolomé de las Casas, quien fue perseguido y tuvo que escapar de Chiapas porque querían asesinarlo.

Luego se va a la Corte de España, porque aparte de ser un defensor de los indígenas tenía visión política y se daba cuenta que no podía defender a los indígenas estando solamente en América, y se va a pelear al centro del poder, donde va a tener una disputa con la extrema derecha católica, representada por Sepúlveda, que consideraba que los indígenas no eran seres humanos y que estaban para ser dominados.

– ¿Cómo se fueron desarrollando luego estas diferentes posturas dentro del catolicismo en la historia de América Latina?

– Cuando aquí se produce el proceso independentista aparece con mucha claridad una institución que está muy pegada a la monarquía y por ende al Vaticano, y por otro lado un clero criollo que está por la independencia. En la época de los unitarios y federales aparece por una parte una institución jerárquica con quienes manejaban el poder, que incluso apoyó el genocidio de la Guerra contra el Paraguay, y estaban los curas del interior que estaban con los caudillos, que incluso se opusieron a la Guerra y fueron perseguidos. Como vemos, estas líneas estuvieron siempre presentes. Con sus contradicciones, siempre en el seno del cristianismo y de la Iglesia una Teología de la Dominación, de parte de una institución de poder, y una de Teología la Liberación que acompañaban prácticas de liberación, de curas, de laicos y religiosos.

– ¿Uno de ellos fue Camilo Torres no?

– Lamentablemente su figura no aparece en la gran prensa, en los medios de comunicación, pero el mensaje de Camilo Torres está presente y hoy sigue concitando la inspiración de cristianos para tener un compromiso acorde con el mensaje cristiano, que es un mensaje de liberación. Camilo señalaba muy profundamente que la única manera de hacer efectivo el amor es en una práctica de liberación, en una revolución. Lo que hay que ver es el contexto para interpretar cómo se hace una revolución, pero es así. No debe ser un amor platónico.

Cuando se ama, se ama a la persona, y amar al pueblo es comprometerse en serio. En ese sentido, el compromiso de Jesús fue revolucionario y lo llevó a la construcción de un movimiento, que yo lo llamo en mi libro “El Movimiento Antimperial de Jesús”, porque él va construyendo un construyendo un movimiento de liberación del pecado mayor, que era el Imperio Romano.

Y Camilo Torres lo veía en esa opresión imperial contra América Latina y contra su Colombia. Por eso asume la lucha contra esta opresión, tomando las armas, que era lo que dictaba ese momento. Lo que no quiere decir que hoy imitar a Camilo Torres signifique tomar las armas, hay que ver el contexto histórico que nos toca; pero sí significa asumir el compromiso de liberación en serio contra la opresión.

– Como lo hizo Romero en El Salvador…
– Sí, monseñor Romero tuvo una formación tradicional, de derecha, de la Iglesia, por eso había nombrado arzobispo de El Salvador, de la capital, y era un obispo de absoluta confianza de la Iglesia. Pero al constatar la miseria y la lucha del pueblo salvadoreño, y el compromiso de algunos sacerdotes, sobre todo uno que fue asesinado por sumarse a la lucha de los campesinos… ahí Romero estuvo como dos horas frente al féretro y a partir de ahí se da cuenta de lo que está pasando en su país, y que si el quería ser fiel a Cristo tenía que sumarse al pueblo, y se produce en él un cambio muy profundo, y toma un compromiso muy fuerte con su pueblo.

Y uno piensa: si algo de eso hubiesen hecho nuestros obispos en 1976 otra hubiese sido la historia… Romero les dice a los soldados que de ninguna deben obedecer órdenes inmorales, y les ordena que paren la represión, y con eso se decretó su muerte. Y por eso el pueblo lo transformó en santo.

– Como el padre Mujica en nuestro país…

– Su práctica era muy coherente con su teología. Y la de él también es una conversión, porque venía de una familia de la oligarquía. Pero Dios está en el pueblo, en el pobre. Y el encuentro con el pueblo, con el pobre, a las personas muy honestas lo convierten, y luego lo comprometen.

– Otro de los que practicaban la Teoría de la Liberación fue Miguel Ramondetti…

– Miguel fue un entrañable amigo mío. Con él, aparte de compartir ideológicamente, teológicamente, la lucha y las concepciones, he tenido una amistad muy profunda. Camilo Torres ha señalado, muy claramente, que se nos ha transmitido una Teología de la Muerte, que Jesús buscaba la muerte. Pero Jesús no quería la muerte, de ninguna manera, el muere precisamente porque quería la vida, pero la vida para el pueblo, lo mismo que el Che Guevara y que Camilo Torres, en la medida en que mueren por dar vida, y no por buscar la muerte.

Cuando uno está empeñado en la lucha, nunca tiene asegurada la victoria, tiene su riesgo, incluso la muerte. Ahora bien, su muerte… ¿es una derrota? Hay que ver qué significa entonces la derrota porque decir que el Che o Jesús fueron derrotados… Yo quiero decir: ¿Quién triunfó? ¿Pilatos? ¿A quién entusiasma hoy Pilatos? ¿Quién encuentra su sentido en la vida con el nombre de Pilatos? En cambio, cuántos lo encuentran con el nombre de Jesús, o del Che Guevara.

Entonces, sus muertes en un sentido son una derrota, pero en otro aspecto expresan victorias muy profundas, porque tienen sentidos muy profundos que siguen entusiasmando; siguen dándole sentido a multitud de seres que lo encuentran en la práctica de estos personajes.

– En ese sentido no sería criticable el hecho de que el pueblo tome las armas para liberarse…

Después de la dictadura genocida se ha comenzado a bajarnos un mensaje de que “nunca más las armas”, “nunca más la violencia”, cuando este continente sufre la violencia hace más de quinientos años, ¿no es cierto? Es como si nosotros pudiésemos dictarle a los pueblos la manera de defenderse.

La manera en que se van a defender los pueblos, éstos deben descubrirla en su propio contexto. Si en un momento determinado es la lucha armada, será la lucha armada, pero eso hay que verlo en el contexto, en la situación histórica. Nosotros no le podemos dictar a los pueblos cómo se van a defender. Este no es un momento de lucha por las armas, es otro momento histórico para el pueblo argentino.

Pero yo no sé como va a ser dentro de veinte años, cómo se va a tener que defender el pueblo argentino, pero sin dudas que se va a tener que defender de una u otra manera. Por eso yo no puedo dictarle “nunca más las armas”, cuando de hecho lo están masacrando desde arriba.

– ¿Cómo y dónde se está aplicando la Teología de la Liberación hoy?

-Como movimiento termina en el año 74, aunque nunca fue propiamente una institución. Pero la práctica o Teología de la Liberación continuó, aunque naturalmente tomó otros carriles. Recordemos que la dictadura hizo una gran persecución, hay una gran cantidad de curas asesinados, desaparecidos, torturados, exiliados. Pero ha quedado sobre todo en movimientos de base, en comunidades donde se ha continuado. Ahora en Santiago del Estero se va a ser un encuentro, que se hace todos los anos, de comunidades de todo el país sobre Teología Popular.

Hay un grupo de curas que se hacen llamar Sacerdotes de los Pobres que son una continuación de los Sacerdotes para el Tercer Mundo. También se da mucho con las comunidades campesinas, en el MOCASE, en el Chaco con los indígenas, en Corrientes con los pequeños productores.

Es decir, la Teología de la Liberación no ha muerto, en la medida en que no han muerto las prácticas de liberación; solo van tomando otras formas, se van realizando de otras maneras, y no necesariamente en las parroquias.

Si quieren leer más notas de Giardini y su equipo pueden entrar a su revista Contracultural.