Video: Visitar una ciudad real que es peor que las de Walking Dead

Asomarse a un posible apocalipsis de la humanidad puede ser una experiencia peligrosa. Pero algunos se arriesgan para mostrarnos al resto de los mortales los peligros a los que estamos expuestos. En este caso, la energía nuclear que produjo uno de los accidentes más destructivos del mundo.

Como parte del programa “60 Minutos: Chernobyl, el desastre que nunca termina“, podemos ver este video que filma como estan hoy los alrededores de la planta nuclear destruída.

Postcards from Pripyat, Chernobyl from Danny Cooke on Vimeo.

Si querés saber más sobre Chernobyl podés entrar acá. 

Vistas de Chernobyl desde un drone
Vistas de Chernobyl desde un dron

Luego de Fukushima, nace teléfono celular para detectar la radiación.

Celular para radiación

La empresa japonesa SoftBank desarrolló el teléfono Pantone 5 107SH que tiene por característica destacable el tener incorporado un medidor de radiación. Fabricado por Sharp, el teléfono de 115mm × 58mm × 12mm cuenta un mini contador Geiger, que se utiliza para medir los niveles de radiación en la atmósfera y que puede ser operado con un solo botón. Capaz de detectar los rayos gamma en el rango de 9.99 microsieverts por hora y 0,05 microsieverts por hora, los usuarios pueden obtener información sobre los niveles de radiación en tiempo real o un mapa de los resultados a través de un período de tiempo especificado.

Si vivís en Japón te recomendaría que lo compres porque la información dada por el gobierno japonés no es muy confiable. La energía nuclear demuestra día a día no solo que es la opción más cara sino una de las más peligrosas.

Si querés conocer más sobre energía nuclear podés leer aquí. 


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Pobladores de Fukushima escrachan a sus funcionarios (VIDEO)

El video muestra como en una conferencia de prensa ocurrida el pasado 19 de julio ciudadanos japoneses confrontan a funcionarios exigiendoles que el gobierno se haga cargo de transladarlos a otras zonas más seguras. El idioma es distinto. Las culturas son distintas pero las respuestas (o las NO respuestas) de los nuclearistas es la misma. No se hacen cargo y no reconocen los peligros de esta fuente de energía peligrosa, cara y contaminante.

Los ciudadanos le dicen que hasta en la Union Sovietica, habían tenido un trato más humanitario evacuando a 240.000 personas en dos semanas. Los ciudadanos también le exigen a los funcionarios nuclearistas que le hagan analisis a las muestras de orina de sus hijos. Pero los funcionarios no tienen respuesta. Y huyen.

Así es la energía nuclear.

El video fue grabado por activistas de “Salven a los chicos” y lo vi en Boing Boing

 

Energia-nuclear

 

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“Finalizar con el mal Nuclear” por Desmond Tutu

Desdemond-Tutu

 

La eliminación de las armas nucleares es un deseo democrático de todos los pueblos del mundo. Sin embargo, ningún país con armas nucleares en la actualidad parece estar preparándose para un futuro sin estos dispositivos aterradores. De hecho, todos están despilfarrando miles de millones de dólares en la modernización de sus fuerzas nucleares, lo que hace una burla de las promesas de las Naciones Unidas sobre el desarme nuclear. Si permitimos que esta locura continúe, el uso eventual de estos instrumentos de guerra y terror parecería casi inevitable.

La crisis de la energía nuclear en la planta de energía de Japón Fukushima ha servido como una alarma de los acontecimientos terribles que se consideran poco probables que  puedan ocurrir,  aunque lamentablemente ocurren. Es así que se ha tomado una tragedia de grandes proporciones para impulsar algunos de los líderes a actuar para evitar desastres similares en los reactores nucleares en otras partes del mundo. Realmente no debiera producirse un suceso como el de Hiroshima o Nagasaki, o un desastre aún mayor, para que finalmente se reconozca la necesidad urgente del desarme nuclear.

Esta semana, los ministros de Relaciones Exteriores de los cinco países con armas nucleares, Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China, se reunirán en París para discutir el progreso sobre la implementación de los compromisos de desarme nuclear que realizaron el año pasado y detener la continua proliferación nuclear con el Tratado (TNP). Este acuerdo será una prueba de su voluntad de transformar la visión de un futuro libre de armas nucleares en la realidad.

Si los principales países mencionados se tomaran en serio la prevención de la propagación de estas armas monstruosas, evitando su uso, y trabajan con rapidez sobre esta acuciante problemática, eliminándolas por completo, estaríamos libres del peligro que representan. Para esto una misma regla debe aplicarse a todos los países: cero energía nuclear.

Las armas nucleares son peligrosas, independientemente de quien las posee. El ser humano, o país, que las utilice provoca un indescriptible sufrimiento, independientemente del motivo que lo guíe o justifique. Siempre que estas armas existen y están disponibles, la amenaza de su uso, ya sea por accidente o por un acto de locura, se mantendrá.

No debemos tolerar un sistema de apartheid nuclear, en el que se considere legítimo para algunos Estados que posean armas nucleares, siendo inaceptables para los demás tratar de adquirirlas. Esa doble moral no es base para la paz y la seguridad en el mundo. El TNP no es una licencia para las cinco potencias nucleares originales, que les permita aferrarse a este tipo de armas por tiempo indefinido. La Corte Internacional de Justicia ha afirmado que están legalmente obligadas a negociar de buena fe para la eliminación total de sus fuerzas nucleares.

El nuevo acuerdo START entre los EE.UU. y Rusia, mientras que es un paso en la dirección correcta, sólo se acerca superficialmente a la problemática de los antiguos enemigos de la Guerra Fría “arsenales nucleares, que representan el 95% del total del armamento nuclear mundial”. Así mismo, las actividades de éstos y otros países hacia “la modernización no puede conciliarse con su activo apoyo profesado por un mundo libre de armas nucleares”.

Es muy preocupante que en los EE.UU. hayan destinado 185 mil millones de dólares para aumentar su arsenal nuclear durante la próxima década, superando el presupuesto anual ordinario  para armas nucleares en más de 50 mil millones. Del mismo modo es inquietante como el Pentágono promueve el desarrollo de armas nucleares, aviones no tripulados con entrega a distancia monitoreada de las llamadas -H-bombas.

Rusia también ha presentado un Plan de Modernización masivo de armas nucleares, que incluye el despliegue de varios sistemas de entrega. Los políticos británicos, por su parte, están tratando de renovar su flota de submarinos Trident, a un costo estimado de £ 76 mil millones (121 $ millones de dólares). Al hacerlo, están desperdiciando una oportunidad histórica para asumir el liderazgo en materia de desarme nuclear.

Cada dólar invertido en el fortalecimiento del arsenal nuclear de un país es una desviación de recursos de sus escuelas, hospitales y otros servicios sociales, y un robo a millones de seres humanos en todo el mundo, que pasan hambre o no tienen acceso a los medicamentos básicos. En lugar de invertir en armas de destrucción masiva, los gobiernos deben destinar recursos para satisfacer las necesidades humanas.

El único obstáculo que enfrentamos ante el desarme nuclear, es la total y profunda falta de voluntad política, la que puede ser fácilmente superada. Dos tercios de los Estados miembros de la ONU han pedido una convención sobre armas nucleares, intentando crear  tratados similares a los vigentes que prohíben las demás categorías de armas biológicas y químicas, minas terrestres y diferentes clases de municiones, ya que se categorizan dentro de la destrucción humana con efectos indiscriminados y masivos. Dicho tratado es factible y debe llevarse a cabo con urgencia.

Es cierto que las armas nucleares no pueden dejar de inventarse, pero eso no quiere decir que el desarme nuclear sea un sueño imposible. Mi propio país, Sudáfrica, renunció a su arsenal nuclear en la década de 1990, dándose cuenta de que estaba mejor sin estas armas. Casi al mismo tiempo, los nuevos Estados independientes de Belarús, Kazajstán y Ucrania renunciaron voluntariamente a sus armas nucleares, y luego se unieron al TNP. Otros países han abandonado programas de armas nucleares, reconociendo que nada bueno podía salir de ellos. Por lo tanto estas existencias mundiales se han reducido de 68.000 cabezas a la altura de la Guerra Fría llegando a  20.000 en la actualidad.

Con el tiempo, todos los gobiernos llegarán  a aceptar la falta de humanidad básica que existe en amenazar mediante la destrucción de ciudades enteras con armas nucleares. Que se debe trabajar para lograr un mundo en el que esas armas no existan más, donde el imperio de la ley, no la regla del más fuerte, reine, y la cooperación sea vista como la mejor garantía de la paz internacional. Pero ese mundo sólo será posible si las personas en todas partes del mundo se levantan para desafiar esta locura nuclear.

Desmond Tutu es un Premio Nobel de la Paz y defensor de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (www.icanw.org).

Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org

Traducción Cecilia Makin




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El agosto del horror

“Un bello arcángel aletea
junto a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea
para ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima”

Así dice la estrofa que Silvio Rodríguez dedicó al hecho que marcó un antes y un después en la carrera armamentista mundial. La bomba atómica lanzada por el gobierno de Estados Unidos en Hiroshima, el 6 de agosto de 1945.

Más de 140.000 civiles perdieron en un chispazo la vida, muchos otros lo harían en los días siguientes, por los efectos de la radiación y el mundo comprendió que las guerras ya no serían como antes.

El siglo XX dio muestras como nunca antes en la historia de la humanidad de lo que el hombre era capaz de hacer. Fue un siglo de inventos acelerados, a principios de siglo, algunos autos, a mediados, llegábamos a la luna. Increíble. Un amigo solía decir que el progreso es bueno, pero debería haber terminado hace años. Y creo que leyendo los diarios de hoy, que conmemoran Hiroshima, lo entiendo. Y cómo dijo el gran Albert:

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.”

Chávez también quiere su plantita nuclear


Desde este blog, he defendido algunas de las posturas de Hugo Chávez, pero esta vez, seguro que la está pifiando.

Elegir la energía nuclear nunca es una buena idea, aunque sea para una utilización pacífica basada en la producción de energía. Y en un país que está sentado sobre una de mas las mayores reservas de petróleo del mundo, es totalmente innecesario.

Pero Huguito, en vez de usar sus petrodolares para incentivar la investigación y desarrollo de energías limpias, caerá en una tecnología sucia, peligrosa y obsoleta.

¿Hubo un escape en Atucha I? (del newsletter Ambiente y Medio de Sergio Federovisky)

Pésima noticia para el gobierno, no sólo porque en sí mismo es malo que se produzca un incidente en una central atómica. También se convierte en peor noticia al conocerse semejante situación en medio del esfuerzo oficial por ofrecer a la energía nuclear como opción válida para salir en el futuro de la crisis de generación de electricidad que tiene el país.

Justamente, hace apenas dos semanas, y sin que nadie se sonrojara de anunciarlo en el mismo año en que se cumplen dos décadas de la catástrofe de Chernobyl, el gobierno informó del lanzamiento de un nuevo plan nuclear o del relanzamiento del histórico, que naufragó en la incompetencia, la corrupción y la mala imagen que tiene esta opción energética. Algunos dicen que el gobierno escucha demasiado a Aldo Ferrer, un adalid de un desarrollismo sesentista que hoy se revela negador de la globalización, ingenuo e inoperante. Días atrás, Ferrer decía que no había crisis energética y que se solucionarían los problemas coyunturales con la incorporación de más centrales nucleares (la finalización de Atucha II, monumento a la corrupción atómica), el alza de la cota de Yacyretá y más centrales de ciclo combinado a combustible fósil, es decir todas opciones que eran válidas hace cuarenta años porque suponían independencia tecnológica pero que hoy son desaconsejadas –ambiental y económicamente- por todos los organismos internacionales.

En ese contexto, aparece la información preocupante. Primero, que Atucha I había salido de servicio, lo que implicaba una baja del 3 por ciento de la generación de energía eléctrica, cosa de por sí inquietante a poco tiempo del verano y con las versiones de crisis energética circulando por doquier. Como si se tratara de un secreto militar –o quizás como resabio de esa cualidad inédita e incalificable de la energía atómica en la Argentina- se mantuvo en secreto durante días la salida de servicio de Atucha I y cuando se conoció casi ningún diario, los mismos que días antes se preguntaban por la crisis energética, se atrevió a publicarlo claramente.

Luego, circuló fuertemente la versión de que el desperfecto que finalmente condujo a la detención y salida de servicio de la central atómica fue producto de la vetustez de la planta y significó una pérdida de material radiactivo. Un escape pequeño pero escape al fin.

La empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. (de sigla pomposamente igual a la NASA) le habría ocultado al ministro de Planificación Julio De Vido el desperfecto durante el martes pasado. El problema, según lo que la empresa Nucleoeléctrica Argentina habría admitido finalmente, habría sido causado por micro escapes en los dispensores de temperatura por falta de mantenimiento.

Una fuente vinculada a la energía atómica, insospechada de ser antinuclear o militante de Greenpeace, le dijo al autor de este informe que sin ninguna duda el desperfecto se produjo en cañerías que llevan treinta años de uso, el tiempo aproximado a la vida útil de la central. Indudablemente, ni el gobierno ni los ingenieros de la Comisión Nacional de Energía Atómica admitirán que la situación encarna un riesgo de desastre nuclear ni mucho menos. Para ellos, desde la mirada de que una central nuclear es algo similar a una usina térmica, que sólo puede observarse como un ámbito de producción de electricidad, es apenas un desperfecto que habrá que reparar.

Sin embargo, cabría preguntarse si los 500 millones de dólares que el gobierno acaba de destinar a la NASA están bien invertidos. Y si corresponde proponerse la culminación de Atucha II (con un costo total de 4000 millones de dólares) y la construcción de una cuarta central atómica en un país que no puede garantizar el funcionamiento de la actual.

Recordemos en ese sentido lo ocurrido en la Central nuclear de Embalse en Córdoba, según los documentos de la Fundación de Defensa del Ambiente: “La central nuclear de Embalse (Córdoba), provista con un reactor canadiense Candú, estuvo cerca de tener un gravísimo accidente al comenzar sus operaciones en junio de 1983. En septiembre de 1989 sufrió una pérdida de agua pesada al lago de Embalse. En diciembre de 1989 dejó de funcionar por problemas en sus válvulas. En diciembre de 1995 registró daños en tubos de presión y pérdida de agua pesada. La central alcanzó un accidente grado 2 en la escala del INES. Además, en octubre de 2003 Embalse tuvo un problema en uno de los generadores de vapor y se produjo fuga de agua pesada al lago de Embalse”.

¿Tiene sentido?