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jun
25

Adopción de padres homosexuales: 2 padres o 2 madres

Estos gráficos sencillos explican la postura que cualquiera, liberado de sus prejuicios, consideraría lo mejor.

2-padres-2madres

Traducción

Cuadro 1: Dos padres es mejor que ninguno

Cuadro 2: Dos madres es mejor que ninguna

Vía Flower Power

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jun
23

Tito, Ricardo Fort y LaNacion.com

Por Hernan  //  periodismo  //  17 Comentarios

Primero Tinellizaron la televisión, pero yo no me preocupé porque no era parte de la tele.

Después tinellizaron la política, pero no me importó porque yo no era político.

Más tarde fueron los diarios, pero yo no me asusté porque yo era periodista…

Ahora están golpeando mi puerta.

Blogueros y Twitteros, agarrense, porque su Timeline y sus post se llenaran piñas mediáticas entre el muñeco inflado y su guardaespaldas, que me acabo de enterar es la nueva estrella de la farándula argentina.

¿A que viene esta irrespetuosa versión del poema de Martin Niemoeller que hice? A la sorpresa que me encuentro al entrar a Lanacion.com y descubrir que una de las noticias principales del día es una entrevista con Tito. Ojo, no se trata de un reportaje inedito al lider comunista yugoslavo, sino una exclusiva al guardaespaldas de Ricardo Fort.


Tito Fort

El Guardaespaldas de Fort y La Nacion.com


¿Donde quedaron los días en los que los redactores de La Nación buscaban realizar proezas literarias y periodísticas para deleitar a los niños bien del Jockey Club? ¿Donde quedó esa aristocracia argentina que gustaba de ese diario de proporciones gigantes que solo podía ser leído en una mesa con la tranquilidad que tienen los que poco tienen que preocuparse por ganarse el mango con el sudor de la frente?

Más allá de su clara línea ideológica, cuya coherencia me parece de lo más respetable que tienen, siempre ha promovido cierto periodismo de calidad y de excelencia. Por supuesto que publicar entrevistas a Tito es mucho más digno que publicar las editoriales del amigo de los genocidas del proceso, Mariano Grondona.

Sin embargo, y cayendo en la frase hecha, la culpa no la tiene el chancho sino el que le da de comer. ¿Por qué? La nota en cuestión es la más leída del día en el portal del diario. Si entre todas las opciones que nos da Internet terminamos prefiriendo leer lo que piensa este muchacho es porque tenemos una sociedad con el bocho bastante frito.

Pero para terminar el post con algo positivo, le voy a regalar una idea para nota a La Nación. Hace bastante días hubo un conflicto con los trabajadores de la fábrica de Fort, y pocos medios dieron cuenta de eso. Sería interesante conocer en profundidad como viven, cuales son las condiciones de trabajo, que reclaman los empleados del tipo que más exhibe su riqueza por todos los canales de la TV Argentina.

Los invito a uds a dejar en los comentarios ideas para los redactores de La Nación.

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jun
23

Maradona y Palermo emocionan en todos lados

Por MartinSantos  //  argentina, deportes, latinoamérica  //  5 Comentarios

Ente tanto festejo y tanta emoción nacional, la confesión del periodista costarricense Víctor Fernández G. en “Malditos argentinos: me sacaron las lágrimas” (VueltaEnU.co.cr – 22/6/2010 – Foto AP), me hizo sentir algo así como orgullo ajeno pero propio. Ajeno porque en realidad el halago no es para mí. Propio, porque El Diego, la Selección y sus goles, son de todos. Citada la fuente, comparto la nota (hallazgo de mi amigo @NanoMedeot):

“No importa que sea el goleador histórico de Boca, el ídolo, el referente. Cuando de jugar con la sele se trata, Martín Palermo se la pela.


La anterior es una idea tan compartida como injusta, dado que el rubio veterano hacía rato que había desaparecido de la albiceleste, castigado tras protagonizar la pelada más grande de todos los tiempos para un delantero: botar tres penales en un mismo partido.

Aquel episodio fatídico desterró a Palermo de la selección argentina, por lo que debió conformarse con sumar goles por docenas con Boca. Ídolo local, sin salir de la Bombonera.

Luego llegó Maradona al frente del equipo nacional y, como es su costumbre, hizo lo inaudito, lo insospechado, lo risible: resucitar a Palermo.


En un equipo encabezado por dios en la tierra –Lionel Messi– y con depredadores de porteros como Milito, Tevez, Higuaín y Agüero, Palermo es una anomalía, un bicho raro, un antojo, un chiste, un capricho del caprichoso Diego Armando… y en buena hora que Maradona hace lo que le da la gana.

Mientras que la mayoría de los técnicos en el Mundial africano destellan elegancia, clase, buen vestir, gusto y decencia, Maradona es un corrientazo, un hincha metido en un traje entero que se quiere reventar. Con aretes y pelo a la taxista, el Diego es el entrenador más divertido de la cita, ese al que los aficionados pagan por ver tanto, o incluso más, que a su equipo.

Maradona llegó a Sudáfrica y disparó tieso y parejo: se cagó en Platini y Pelé; endiosó más a Messi; humilló a los coreanos con un inesperado taquito; besó y nalgeó a todos sus pupilos para decir más tarde que a él lo que le gustan son las mujeres, brincó como un enano… pues es un enano.

Y hoy, con su equipo más que clasificado y sin nada que perder, Diego se salió con la suya: mandó a llamar a Milito y en su lugar metió a Palermo, sí, al roco de Palermo.

Cuando lo vi entrar a la cancha no pude evitar una risa de satisfacción, involuntaria pero sincera: ahí estaba jugando, por primera vez en un Mundial, el artillero insigne del fútbol argentino, el mismo que hasta hoy se pudo quitar de encima el karma que da el pelársela como sólo él se la ha pelado.


Palermo corrió, la pulseó pero estaba claro que meter un gol era misión imposible para él y todos sabíamos que ese sería, posiblemente, el único ratico que lo veríamos en acción en este torneo, dado que los partidos que siguen son como finales y ni alguien tan chiflado como Maradona metería a un delantero de 35 años en un partido de octavos o cuartos de final.

Pero Martín ya estaba feliz: para él la noche era completa, pues su equipo ganaba, pasaba de primero de grupo y al fin se le hizo su debut mundialista.

Y llegó Messi. Obsesionado con marcar un gol en este Mundial (paciencia, pequeño saltamontes), Messi tiró por enésima vez en el partido. El portero griego rechazó a como pudo y la bola, la maldita bola, le quedó al roco, al capricho de Diego, a ese, sí, a ese que llaman Martín Palermo.

El macho acomodó al otro lado del arquero, con estilo, y aunque sabía que había anotado desde el momento en que el taco y la bola se juntaron, no celebró sino hasta que vio la redonda al fondo, en los mecates, allá donde no pudo colocarla tres veces, hace ya muchos años, por la vía del penal.

Palermo salió corriendo y a mí, sólo frente al tele gigante de la cafetería, se me vinieron las lágrimas. Mierda, primera vez que se me afloja el menudo viendo un partido de una sele que no sea Costa Rica. Maldito Palermo, me sacaste las lágrimas.

En el banco, el enano peludo brinca como endemoniado, besa, abraza y toca nalgas… Maradona se ha salido con la suya y con ese gol de Martín dejó callados, al menos por hoy, a todos los que lo criticaron –con razón– por ser un entrenador a la Charly García: alguien que, a pesar de sus atentados contra sí mismo, siempre se las arregla para sonreír de último.


Antes de que empezara el Mundial africano yo no tenía equipo predilecto. Brasil me cansa con sus payasadas y el único equipo europeo que me llamaba la atención, España, está para tragicomedias. Así que hoy me decidí y voy por Argentina, no por Messi ni por todos los demás magos albicelestes, sino por la Brujita Verón; por el resucitado Palermo y por el corrientazo de Maradona.

Quiero que al final sean esos rocos argentinos los que alcen la Copa, quiero que la Brujita se retire como Campeón del Mundo; quiero que Martín pueda rajar que en su primer Mundial salió por la puerta grande y, por sobre todas las cosas, quiero que el enano peludo tenga más motivos para basurear a Pelé; para inspirar nuevas y disparatadas iglesias en su nombre; quiero una nueva generación de niños llamados Diego Armando… quiero que el entrenador que la Fifa más odia, el que los periodistas detestan por no seguirles el juego, y el que los entendidos aborrecen sea prueba viviente de que el más enano puede tener la leyenda más grande.”

Hasta la próxima. @MartinSantosB


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jun
21

Toy Story 3 y la vida de los juguetes

Por Hernan  //  cine  //  28 Comentarios

Vimos Toy Story 3

El Sábado vimos Toy Story 3. Cuenta lo que pasa con los famosos juguetes cuando su dueño, Andy, se prepara para abandonar la casa para ir a la universidad. La película es impecable desde lo técnico y es sin duda la mejor de las tres. La escena del payaso triste contando su trágica historia y los giños a Star Wars son el momento culmine de disfrute para los adultos.

Sin embargo describe una situación de infancia que se da poco en la actualidad de los países desarrollados. Los niños actuales NO tienen juguetes preferidos y cuyo uso atraviese toda su infancia.

He notado, con una cierta preocupación nostálgica, que los pibes del siglo XXI sufren la misma dificultad de mantener la atención en sus juegos que la que tienen con las currículas desactualizadas de la mayoría de los colegios primarios.

Creo que el problema principal que tienen ahora los niños de clase media, muchos de ellos “gauchitos de departamento” es la excesiva cantidad de juguetes que poseen. La reducción de los costos de los mismos, de la mano de las baratijas plásticas de China que inunda el mundo de basura descartable produjo que sea más fácil para los padres comprar nuevos juguetes en lugar de sentarse a jugar con sus hijos, llevarlos a la plaza a patear un rato o andar en bici con ellos. Ni hablar de los chupetes electrónicos para niños mayores (Wii, Playstation, Plasma + DVD, Canales de chicos 24 hs) que los padres dosifican generosamente con tal de no “aguantar” el aburrimiento de los pibes. He comprobado que no hay pibe que se mantenga interesado en un juguete, como máximo por un par de días, muy difícilmente, meses.

Recuerdo cuando mi mejor amigo expresó a sus padres y amigos su deseo de ser “bichólogo” el tiempo que esperamos (Notese que no era solo él el que esperaba) ese ansiado microscopio que nos serviría para poder mirar en detalle los pedacitos de esos insectos que juntabamos por jardines propios y ajenos y que con mucho esmero pegabamos en trozos de telgopor de cajas de heladeras, televisores y otros que encontrabamos en nuestras recorridas por el barrio de Liniers. En mi caso, el preciado objeto fue un juego de química con el que me sentí un genio loco creando cosas según el manual, y las mas divertidas mezclando los ingredientes a mi gusto.

No encuentro muchos chicos que ahora sientan el mismo cariño y atracción hacia un determinado objeto. Veo también que predominan las actividades donde la imaginación no se pone mucho en uso. Si bien existen otras ventajas nacidas de actividades nuevas como por ejemplo los juegos de simulación en red, me parece muy importante impulsar actividades que desarrollen la imaginación de nuestros críos. Recordemos que los juegos nos permiten iniciarnos en las normas, algo que resultará clave en nuestro desarrollo personal y sobretodo social. ¿El jugar durante horas al Counter Strike colaborará en este sentido?

Dejemos que los chicos usen su creatividad y eso los motivará a desarrollar la seguridad en ellos mismos. Así impulsaremos su capacidad para tomar riesgos y para que se atrevan a buscar alternativas a cualquier problema.

Padres, regalemos menos juguetes y más horas de juego. Menos consolas de video y más imaginación. La vida actual no nos la hace fácil pero vale la pena el esfuerzo.

La escena final de Toy Story 3 nos sólo nos ablanda por un rato el corazón y hace que se nos piante un lagrimón. También nos muestra la felicidad de recuperar, aunque sea por un rato, la ingenuidad de la niñez.


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