Carta Abierta de Mónica BOUYSSEDE y Adrián MARCENAC

Comparto con uds la carta que me llegó hoy de Adrián MARCENAC, padre de Alfredo, joven de 18 años asesinado en Belgrano en julio del 2007.



¿Queremos el desarme o apoyamos la violencia? El mensaje debe ser claro

Como víctimas directas por el uso de armas, insistimos permanentemente con el mensaje del desarme. No es necesario armarse ni tener armas, porque ellas son instrumentos para matar y siempre que aparecen en un conflicto, causan daños irreparables.

Luchamos para tratar de dejarles a los niños y jóvenes una sociedad con menos conflictos armados y mayor seguridad a nivel social. Esta es la lucha en la que junto a muchos integrantes de la sociedad, cada uno por sus motivos, estamos enfrascados, convencidos que es el camino correcto para evitar muertes y dolor a las familias. Pero estos días sentimos que es una lucha mucho más difícil de lo esperado porque pareciera que desde la dirigencia de nuestro país se apaña, incentiva y cobija a los violentos.

Cuando escuchamos a algunos personajes públicos, en su rol mesiánico, convocando a la ciudadanía a armarse, nos damos cuenta que existe un gran desajuste entre las palabras y los hechos; un defasaje entre un gobierno que estimula a sus compatriotas a desarmarse voluntariamente y algunos dirigentes que forman o formaron parte de dicho gobierno, instando a armarse. Y esta separación entre el decir y el hacer, tan común en estos días, alcanza a muchos de los funcionarios, ya sea por acción u omisión.

Nos vienen a la mente los hechos de San Vicente y la nefasta expresión de un conocido ex-integrante del Congreso de la Nación diciendo sobre “Madonna” Quiroz “…¿mató a alguien? No, entonces de que me hablan, no pasó nada, es un hecho menor…”!!!. Al respecto vale recordar también que un Juez de Garantías en este caso opinó que se trató sólo de un “abuso de armas, sin intencionalidad de provocar la muerte o daño sobre terceros”.

Y podríamos recuperar otros lamentables ejemplos de funcionarios públicos o dirigentes de nuestra sociedad, que revelan que estamos mucho más atrasados de lo que pensamos en materia de seguridad pública. Porque digámoslo claramente, cuando los dirigentes de una sociedad creen y DICEN ABIERTAMENTE que las diferencias se resuelven a la fuerza, a los golpes o con armas, o no expresan una clara posición de rechazo a la violencia y especialmente a la violencia institucionalizada, estamos en una situación crítica.

Por eso desde nuestro lugar de padres de una víctima del uso de armas de fuego y ciudadanos convencidos que la resolución pacífica de los conflictos es la única manera de convivir en una sociedad democrática, deseamos expresar nuestro más profundo repudio a estas actitudes de algunos personajes que, creyéndose defensores de la democracia “a cualquier precio”, convocan a la violencia colectiva.

Nos llama poderosamente la atención que desde el gobierno o desde la justicia, no se actúe en estos casos en que se observa una clara instigación a la violencia.

En nombre de Alfredo y de todas las víctimas de la violencia, instamos a romper URGENTEMENTE este proceso de acostumbramiento a la misma en la vida cotidiana para permitirnos como sociedad desarrollarnos en paz, pero para ello es IMPRESCINDIBLE que desde el Estado no la minimicen, ni la naturalicen, ni la encubran.

Mónica BOUYSSEDE y Adrián MARCENAC (padres de Alfredo, asesinado a los 18 años)

Necochea, 19 de junio de 2008

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