Fotos copadas. New York: Marcha contra la guerra de Irak


Un día después de que los militares anunciaron que en abril murieron más soldados estadounidenses en Irak en lo que va del año, miles de manifestantes antibélicos se congregaron hoy en el sur de Manhattan para exigir el inmediato retiro de la tropa.

Entre los participantes estaba Cindy Sheehan, cuyo hijo murió en Irak, la actriz Susan Sarandon y el activista de los derechos civiles Jesse Jackson.

“Pongan fin a esta guerra, traigan a la tropa de regreso”, proclamaba un cartel que portaban los manifestantes, tres años después de comenzar la guerra en Irak. La madre del infante de marina que murió hace dos años en Irak, llevaba la fotografía de su hijo, nacido en 1984 y fallecido a los 20 años.

Un grupo llevaba una pancarta que decía “ex combatientes por la paz”.

“Nos encontramos hoy aquí porque la guerra es ilegal, es inmoral y carece de toda ética”, destacó el activista Al Sharpton. “Debemos traer a nuestros soldados”.

Por la paz. Los organizadores dijeron que la marcha también tenía por objeto impedir que sea atacada Irán, criticada por su programa nuclear. La manifestación fue organizada por el grupo Unidos para la Paz y la Justicia.

Las víctimas. Los militares dijeron ayer que por lo menos 67 soldados estadounidenses murieron en Irak en abril.

Esa cifra no asciende a la de los meses más cruentos durante el conflicto de Irak, pero dobla la de marzo, cuando murieron 31 soldados.

Declaración de los pueblos originarios del Gran Chaco Sudamericano

A los gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay

A los hermanos Argentinos, Bolivianos y Paraguayos

Somos hombres y mujeres indígenas.

Estamos presentes dirigentes genuinos de los Pueblos Wichí, Toba Qom, Moqoit, Pilagá, Guaraní, Ava Guaraní, Sanapaná y Enxet Sur. Desde nuestra identidad como Pueblos Indígenas compartimos los sentimientos y necesidades con los otros Pueblos Hermanos de la Región.

Somos ciudadanos y ciudadanas argentinos, bolivianos y paraguayos.

Desde tiempos inmemoriales, habitamos en la Región del GRAN CHACO AMERICANO.

Porque tenemos temas urgentes que nos preocupan, hemos dejado nuestros esposos y esposas, a nuestros hijos e hijas, y hemos viajado miles de kilómetros, durante varios días, con mucho sacrificio, hasta esta ciudad de Buenos Aires.

Porque compartimos una misma región geográfica y tenemos una historia común nos hemos reunido durante estos tres días.

Porque tenemos muchas cosas para decir a los que gobiernan a través de nuestros votos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que quieran escucharnos estamos aquí.

Tenemos esperanza de que nuestra voz no resuene en vano. De que nuestras preocupaciones sean compartidas. De que nuestros reclamos sean recibidos. De que las propuestas que presentamos para una vida mejor de comunidades sean aceptadas por quienes hoy nos gobiernan.

Desde siempre, el Gran Chaco es nuestro hogar. Esta Región abarca casi UN MILLON de kilómetros cuadrados, de los cuales el cincuenta por ciento se encuentra emplazado en diez provincias de Argentina, el treinta y cinco por ciento en tres Departamentos de Paraguay y el quince por ciento en tres Departamentos de Bolivia.

Allí hay una gran diversidad de vida. A pesar de la aridez de la mayor parte del territorio, hay más plantas comestibles por hectárea en el Chaco que en la selva amazónica.

Hay grandes superficies de bosques nativos, extensas llanuras y sierras, y numerosas especies, muchas de ellas hoy en peligro de extinción.

Hay también grandes ríos que atraviesan la Región, como el Pilcomayo y el Bermejo, lagunas de agua dulce, esteros y bañados con incontables peces.

Y, por sobre todo, hay en el Chaco más de TREINTA Pueblos Originarios, con gran diversidad de lenguas y de expresiones culturales y espirituales muy ricas, que nuestros hombres y mujeres, ancianos y ancianas se encargan de transmitir y mantener vivas.

Esta inmensa variedad cultural y biológica es nuestro patrimonio ancestral, pero también es patrimonio de todos ya que beneficia aún a los que no viven en la región, como así también los desequilibrios que se producen en ella los afectan directamente.

Históricamente, los Pueblos Originarios del Gran Chaco Sudamericano quedamos divididos ya que, debido a procesos relacionados con la conformación de los Estados Nacionales, las fronteras de los países fueron trazadas sin tener en cuenta los límites territoriales de nuestros diversos Pueblos preexistentes.

La Región Chaqueña ha sido y es periférica respecto a los centros políticos nacionales (Buenos Aires, La Paz y Asunción) y con una escasa presencia estatal.

Es una Región esencialmente rural y quienes la habitamos sostenemos fuertes lazos con el ambiente, que se constituye en nuestra principal fuente de vida.

A lo largo de su historia, el Chaco ha sido objeto de múltiples procesos emigratorios, pero también ha recibido flujos migratorios externos que se tradujeron en asentamientos humanos mayormente en tierras que los indígenas siempre hemos reclamado como nuestras.

En los tres países, la Región Chaqueña ha sido objeto de un modelo económico depredador y de explotación de los recursos naturales con un carácter esencialmente extractivo, introduciendo técnicas de producción no apropiadas para este ecosistema y sin considerar las prácticas de manejo y aprovechamiento de los bienes naturales que tenemos los pueblos originarios.

En esta Región habitamos en nuestros territorios ancestrales. En ella construimos nuestras casas y asentamientos comunitarios. En sus bosques y sus ríos encontramos el alimento y medicinas para nuestros hijos e hijas. En ella criamos nuestros animales, cultivamos el maíz, la mandioca y todas las plantas que nos alimentan y recolectamos los frutos silvestres.

Pero en estos últimos tiempos vemos con gran preocupación que nuestros territorios están sufriendo una nueva y cada vez más fuerte invasión.

Se nos engaña con promesas de títulos que nunca se entregan, mientras nuestras tierras se siguen vendiendo y se nos amenaza con desalojos.

Nuestros derechos están siendo olvidados, desconocidos, ignorados, violados por los gobiernos y por particulares.

Nuestras culturas están siendo sometidas, discriminadas y excluidas. Nuestras comunidades y territorios siguen siendo avasalladas, saqueadas y destruidas, por grandes empresas que invierten mucho dinero y se llevan mucho más.

Los pool de siembra de soja transgénica y los ingenios azucareros queman nuestros bosques, los aserraderos se llevan las maderas y las empresas petroleras el petróleo y el gas.

Los gobiernos y los políticos hablan de integración, pero están desintegrando a las comunidades locales, especialmente a las nuestras.

Los animales que abundaban en los bosques van desapareciendo; el aire y el agua se encuentran contaminados por petróleo, por aviones que arrojan agroquímicos y los desechos mineros. Los ríos se van despoblando de peces y se ven desbordados a causa de los desmontes, provocando graves inundaciones como la que está sufriendo Tartagal y otras regiones del Chaco.

Vemos también con amargura que los Pueblos Originarios del Chaco somos considerados intrusos en nuestra propia tierra y muchas comunidades se encuentran hoy sufriendo el desalojo de los territorios. Por falta de tierra y trabajo se ven obligados a muchos hermanos y hermanas a migrar hacia centros urbanos, viviendo en las periferias, la mayoría de las veces, fuera de la Región y país de origen, con la consiguiente pérdida de los vínculos familiares, culturales y espirituales.

Las comunidades que no son desalojadas se encuentran con serias dificultades para contar con espacios territoriales suficientes, de calidad y adecuados para desarrollar nuestra vida económica y cultural.

Adherimos a la voz de las mujeres indígenas del Gran Chaco y denunciamos: la falta de atención a la salud indígena, la manipulación de dirigentes e instituciones comunitarias, las políticas de prebendalismo y asistencialismo que solo generan una mayor dependencia y la discriminación en la educación al no respetarse en la enseñanza nuestra cosmovisión propia.

Porque la situación ya resulta insostenible y amenaza nuestra supervivencia cultural y física, hemos venido hasta aquí y SOLICITAMOS urgente respuesta a nuestras demandas:

1- Regularización de nuestras TIERRAS: restitución y titulación definitiva de sus territorios a las comunidades indígenas.

2- Respeto a nuestra DIGNIDAD como PUEBLOS ORIGINARIOS nuestra cosmovisión, cultura, organizaciones y normas.

3- EFECTIVA APLICACIÓN DEL CONVENIO 169, artículo 75 inc. 17 de la Constitución Nacional Argentina, Ley Nacional N° 1257 de Bolivia, Capítulo V de la Constitución Nacional de Paraguay y LEYES NACIONALES.

  1. 4 – CONSULTA Y PARTICIPACION clara y de buena fe en las etapas de formulación, ejecución y monitoreo de leyes, planes y programas de apoyo a las comunidades indígenas, a través de nuestras organizaciones de base legítimas.

4- Implementación de Programas de Salud integrales con profesionales indígenas jerarquizados y respeto a las diferentes formas de Medicina Tradicional.

  1. Implementación en todos los niveles del sistema educativo de la EDUCACIÓN BILINGÜE E INTERCULTURAL, con programas especiales de profesionalización y jerarquización de Docentes Indígenas.

  2. Que los Gobiernos de Argentina, Bolivia y Paraguay detengan a las grandes corporaciones empresariales que producen la contaminación y el desastre ecológico.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires; 21 de abril de 2006

Sitios Bizarros

Este es un listado de sitios Bizarros que elabore en los ultimos dias:

Preguntas de un Argentino con dudas. (Primer Entrega)

  • ¿El Sr. K. pensará que puede seguir mucho tiempo más con sus acuerdo de precios para la carne?
  • ¿Cuando llega la “semana que viene” en a cual llegaran esos descuentos?
    Bolocco sigue en la Rioja con Menem. ¿Nos tapará la boca a todos demostrando que al final era amor real o solamente estará tratando de conseguir todos los números de las cuentas secretas en Suiza?
  • ¿Macri limpiará el riachuelo o solamente empezó su campaña política para demostrar que está dispuesto a meterse hasta el cuello en la mierda para hacer lo que quiere? ¿Pensará que echar a Ibarra no fue suficiente? ¿Blumber candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires?
  • ¿Cúanto falta para que Bush no aguante más y le tire un bombazo a Irán?
  • ¿Cúanto falta para que los americanos no aguanten más y le metan un tiro a Bush?
  • Papeleras: Ya se metió Brasil, Chile, Finlandia, la Iglesia, y ahora la Unión Europea. ¿Para cuando una resolución de la ONU por este tema? ¿Quéda alguno que todavía crea que estas empresas no contaminarán?
  • ¿El Cantante de los Babasonicos sufre Síndrome de Down?
  • Yo pensaba que detestaba a Miranda, pero escuché su último tema lento. ¿Puede haber una canción mucho más horripilante que esa canción apestosa?
  • ¿Marcelo Bonelli puede decir una frase entera sin tartamudear?
  • ¿Cúando vuelve Mostaza Merlo?

Cierta esperanza de paz

Por Amos Oz
Para LA NACION

JERUSALEN

El triunfo en las urnas de una coalición moderada de centroizquierda, dirigida por Ehud Olmert, implica un cambio importante en la sociedad israelí; quizás, hasta cierto cambio de mentalidad.

Cuando Ariel Sharon, por decisión unilateral, evacuó a los colonos y soldados israelíes de Gaza, en agosto de 2005, lo hizo pese a la oposición mayoritaria de su propio partido y a la resistencia violenta de grupos nacionalistas y religiosos. La izquierda pacifista le proporcionó los medios políticos para dar su paso histórico.

Hace una semana, por primera vez desde la ocupación militar de Cisjordania y Gaza, en 1967, la inmensa mayoría de los israelíes se declararon dispuestos a entregar el 90% de los territorios palestinos ocupados, incluidas algunas partes de Jerusalén.

Dispuestos, sí, pero no felices. Hoy, esa inmensa mayoría ha sancionado con tristeza algo que, por años, tuvo por inconcebible y hasta suicida para Israel.

Este cambio de actitud probablemente no obedezca a la prédica ética de la izquierda pacifista, sino más bien a varios bofetones de la realidad: la violenta rebelión palestina en los territorios ocupados; cierta sensación de aislamiento internacional; la comprensión de que, si Israel se aferra a esos territorios, la balanza demográfica podría inclinarse en favor de los palestinos.

Podría haber una razón todavía más profunda para este cambio: poco a poco, los israelíes han modificado su orden de prioridades. Van pasando de los apetitos territoriales a otros materialistas y hedonistas, de la militancia al pragmatismo, del nacionalismo egoísta a la interdependencia.

Pero entonces, ¿por qué la campaña electoral pareció tan moderada, discreta y hasta un tanto melancólica, comparada con las campañas vehementes, feroces, que solíamos tener? ¿De dónde vino este desgano sobrio y escéptico? ¿Por qué la concurrencia a las urnas fue relativamente baja? Tal vez porque ninguno de los partidos pudo ofrecer respuestas simples para los dos problemas más urgentes de Israel: la carencia de paz y la proliferación de la pobreza, aun en medio de una relativa prosperidad económica.

Ambos problemas están preñados de tristeza, más que de fervor y entusiasmo. Hasta hace dos o tres décadas Israel fue una de las sociedades más igualitarias del mundo democrático. Ahora, tiene una de las brechas más hondas entre ricos y pobres. Los israelíes saben que no la cerrarán con una política socialista drástica, sino, en el mejor de los casos, con un largo y doloroso proceso de corrección gradual. En cuestiones de guerra y paz, también notamos esta renuncia a la esperanza de una solución rápida. Ahora, el partido de Olmert no habla de hacer las paces con los palestinos, sino de desligarse de ellos en forma unilateral. Para quienes todavía creemos en la paz y la reconciliación, esta desvinculación unilateral de Israel es una alternativa inferior, o acaso un último recurso desesperado, que nos entristece.

Hamas no está dispuesto a reconocer el derecho de Israel a existir, sean cuales fueren sus fronteras; se rehúsa incluso a negociar directamente con él, a respetar los acuerdos existentes entre israelíes y palestinos y a renunciar al terrorismo. Su ascenso al poder le provocó una crisis al movimiento pacifista israelí. Dicha crisis no se puede resolver sólo formando un gobierno de centroizquierda, ni siquiera con una desvinculación unilateral de los territorios ocupados. Ciertamente, los pacifistas llevamos largos años abogando por el fin de la dominación israelí sobre Cisjordania y Gaza. Pero sosteníamos que ese fin debía ser el comienzo de la paz. Al parecer, el gobierno de Olmert no nos tiene reservado un trueque de “tierra por paz”, sino de “tierra por tiempo”, en vista de que las ambiciones de Hamas van más allá del reclamo de Gaza y Cisjordania. De ahí la tristeza de los israelíes moderados.

El nuevo gobierno israelí, ¿podrá hacer algo por la paz, en tanto Hamas la rechace de plano? Aparentemente, sí. Podría llevar la cuestión a una instancia superior, por decirlo así. Cuando no podemos resolver un conflicto vecinal con el mocoso pendenciero de la cuadra, todavía nos queda el recurso de hablar con sus padres o su hermano mayor.

En nuestro caso, “la familia del matoncito” es la Liga Arabe, que en 2000 aceptó una propuesta de paz de gran alcance para Medio Oriente. El plan consiste en el retiro de Israel de los territorios ocupados en 1967 y el arreglo de una solución para los refugiados palestinos de 1948, a cambio de un amplio acuerdo de paz entre Israel y todos los Estados miembros de la Liga Arabe.

Desde luego, ni siquiera los pacifistas esperamos que nuestro gobierno se limite a firmar sobre la línea de puntos al pie de esta propuesta exclusivamente árabe. Pero el gobierno recién elegido podría abrir negociaciones directas con una delegación de la Liga Arabe (o sea, en la práctica, con Egipto y Arabia Saudita) dentro de las líneas generales de este plan. ¿Por qué no? No olvidemos que casi todos los gobiernos árabes están tan preocupados -y tan amenazados- por el acceso de Hamas al poder como lo está Israel. Quizás ansíen tanto como nosotros zanjar el conflicto palestino-israelí.

Dado el pragmatismo de unos y de otros, no es en absoluto inconcebible que el nuevo gobierno israelí y los regímenes árabes puedan llegar a un arreglo dentro de un lapso razonable. Después, podrían someterlo a un referéndum del pueblo palestino.

Si consideramos que, en realidad, no más del 41% del electorado palestino votó por Hamas en las elecciones de enero; si tenemos presente que semana tras semana, en las encuestas de opinión, la mayoría del pueblo palestino sigue declarándose dispuesta a aceptar una solución basada en la coexistencia de dos Estados, todavía hay una buena probabilidad de que un acuerdo entre Israel y la Liga Arabe sea adoptado por una mayoría palestina.

En lugar de una desvinculación unilateral de Israel -que inevitablemente dejará abiertos y sangrantes muchos puntos litigiosos- podemos trabajar con Egipto y Arabia Saudita por una paz amplia y duradera.

El autor, escritor israelí, entre otros recibió el Premio Nacional de Literatura de Israel. Entre sus obras más famosas están Una paz perfecta y La tercera condición.

(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)