Mujeres negras, en el sótano de la políticas públicas latinoamericanas

Soledad Jarquín Edgar, enviada cimac Morelia

Las políticas públicas de los países latinoamericanos han dejado de lado a las mujeres negras y al resto de la población afrodescendiente de América Latina, a pesar de que en algunos países son mayoría, afirmó hoy la diputada costarricense, Epsy Campbell Barr.

Durante su participación en el Primer Congreso Nacional Políticas Públicas y Diversidad Cultural: Etnia y Género, la activista por los derechos humanos, sostuvo que una de cada tres personas en Latinoamérica son afrodescendientes, unos 140 millones de personas, la mitad de ellas mujeres.

En México, datos oficiales arrojan que dos por ciento de la población mexicana es negra y se concentra en los estados del sur.

La población negra, como las mujeres, “no está representada en los órganos de gobierno”, en tanto que la variable racial, un elemento de análisis, llega a verse como “mero folclor”.

En el foro, que se realiza en esta ciudad el Instituto Michoacano de la Mujer (IMM), explicó que una de las consecuencias del racismo es la exclusión económica de quienes pertenecen a estos grupos no dominantes al rechazar el término “minorías” porque los inferioriza.

Epsy Campbell sostuvo que la situación se agrava cuando se trata de mujeres afrodescendientes, pues ellas históricamente fueron colocadas desde el colonialismo por su condición de esclavas en el último escalafón de la pirámide social.

MENOS RACISMO, MAYOR RIQUEZA

Campbell Barr expuso que el racismo, fenómeno ideológico basado en características físicas para fundamentar la supremacía de la raza blanca, provoca la exclusión social.

Hoy, continúa esa línea a pesar de que estudios, como el de Jonás Zoninsein de la Universidad del Estado de Michigan, demuestra que en el caso de Brasil, la inclusión social de esa población podría expandir la economía hasta en un 12.8 por ciento.

Lo anterior, apuntó la legisladora de Costa Rica en su conferencia magistral Racismo y Sexismo, demuestra que invertir en la inclusión no solamente es un gasto sino que es un beneficio para la sociedad en su conjunto.

La diputada costarricense, destacó que las mujeres han tenido que desarrollar diversas estrategias y formas de organización, la mayoría con un amplio potencial y una experiencia organizativa importante, aunque presentan debilidades institucionales debido a que no ha formado parte de las agendas de cooperación y apoyo oficiales ni no oficiales.

Por ello, se deben impulsar proceso y programas de inclusión que permitan el desarrollo “más que la lógica de erradicar la pobreza”, dijo al llamar a las funcionarias asistentes al proceso preparativo para la III Conferencia Mundial contra el Racismo, mediante la revisión de programas de erradicación de la pobreza y otros compromisos oficiales para erradicar el racismo.

El Primer Congreso Nacional Políticas Públicas y Diversidad Cultural: Étnia y Género, que reúne aquí a representantes de cinco países, ocho estados mexicanos y representantes de los grupos étnicos de Michoacán: otomí, náhuatl, mazahuas y purépecha, inició este 8 de diciembre y concluirá este viernes 10 de diciembre.

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