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Amsterdam
Amsterdam
Primera vez en Europa. Viajé por laburo a una convención de Greenpeace.
Subir en Buenos Aires y bajar en la Estación Central de Amsterdam encontrando la ciudad más linda que vi en mi vida.
Cultura en cada calle, libertad que se respira en el respeto a la diferencia.
Trabajar con colegas de todo el mundo fue realmente enriquecedor, sobre todo por intercambiar experiencias con gente de Fiji, Papua y Nueva Guinea o Polonia.
Europeos que me preguntaban, realmente interesados, por Argentina y que se sorprenden
con mis respuestas.
No pueden entender como teniendo lo que tenemos, siendo lo que somos, vivimos como vivimos.
Me di cuenta que tratar de explicar Argentina es casi una tarea imposible, por eso cuando me pidieron que explicara el peronismo me reí, y los invité a tomar otra cerveza.
Estando afuera se extraña el 1 a 1, pero se entiende el por que pagamos tan caro la ilusión de habernos creido del Primer Mundo.
Museos todos. Primero Van Gogh, después el resto.
Pero el que más me impresionó fue el de Anna Frank. Habiendo leido su libro a la misma edad en que ella sufría en un campo de concentración nazi, estar en su casa fue muy movilizador.
Zona Roja y Coffe Shops, por supuesto. Pero nunca lo más difundido es lo mejor.
Los edificios y los canales me invitaron a caminar horas y horas sin parar.
En resumen, uno de los viajes más interesantes de mi vida.
Muchas sensaciones, muchas ideas nuevas. Aprender en cada momento. Enseñar algo. Y por sobre todo, compartir.
Encontrar que en cada parte del mundo, existen personas valiosísimas, luchando por lo que uno lucha y dispuestos a ayudarnos, y a dejarse ayudar es increible.
Para mí, ya no existen las fronteras.
Desde el silencio del ciberespacio el grito desgarrador de Hernán Pablo Nadal
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Las Chicas quieren divertirse (Prostitutas)
Después de explotar el tema de la prostitución, Graña buscó otra vuelta para seguir investigando lo mismo. Esta vez, dos chicas y un travesti contaron cómo ganan plata rápido y ¿placenteramente?.
Lorena Bassani. De la Redacción de Clarín.com.
Dicen que algunos de sus clientes son personajes famosos y que no deben abrir la boca más de la cuenta. Dicen que otros de sus “amigos” las visitan para pedirles golpecitos en la cola y que ellas sufren un poco con tanta violencia ingrata. Dicen que nacieron para ser lo que son y que tampoco tienen vergüenza de gritarlo a los cuatro vientos.
Dicen que disfrutan dando placer y “san se acabó”. Que nadie se espante, che. Ellas son Celeste, Fiorena y Luciana, las tres prostitutas que hablaron anoche con Rolando Graña en “Código Penal”. Sorpresivamente para la tele, las esculturales muchachitas se despacharon contando secretos, abusos y placeres de una profesión VIP que, según pintaron, es de lo más rentable.
El primer caso por poquito no llega a ser una maravillosa muestra de cómo se puede hacer apología de la prostitución a través de la pantalla. Según lo que se vio, Celeste está chocha. Y también lo dijo clarito: “Amo mi profesión”. Vestida con una “microminirecontrapollerita” escocesa que alcanza para taparle el alma y sólo eso, la chica ensayó unas cuántas posturas eróticas diciendo, sin ponerse colorada: “Nací para ser pu….”.
Vale confesar que, al ver tanto entusiasmo junto, daban ganas de seguir escuchando a la autollamada comerciante. “Mi cuerpo es sólo un producto”, aclaró ella. Al escucharla, Graña abrió un poco más los ojos, no desvió ni un milímetro la mirada hacia tanta carne y volvió a preguntar tranquilo.“¿Y qué es lo que te piden que hagas?”, dijo el periodista.
Ahí mismo, Celeste contó todo con detalles, cosa que bien se podrían haber obviado si el rating no fuera tan necesario en esta vida materialista. “Como ellos (los clientes) esclavizan gente en sus trabajos, vienen acá para que yo haga lo mismo con ellos”, empezó. “Los uso de ceniceros, los insulto, los visto de mujer…”, siguió.
Después de que alguno imaginara cómo se vería un ejecutivo emulando a un cenicero tirado sobre la alfombra, la chica agregó: “Gano mucha, pero mucha plata”. Y a pesar de describir con glamour otras prácticas “no muy santas”, la mujer insistió en eso de que está a gusto con su vida laboral.La segunda prostituta entrevistada fue Fiorena.
Más relajada que su colega anterior, esta prostituta VIP no pintó tooodo el mundo que la rodea como un lecho de rosas. Dijo que hay tipos que le parecen asquerosos, que va a estar metida en “esto” sólo un año más y que no tiene vergüenza de su profesión porque “todos los que la critican también la consumen”. El tercer testimonio fue el más “colorido”, por decirlo de alguna manera. Luciana, una travesti, fue la próxima que le prestó parte de su vida a Graña para que complete el informe. “Si yo cuento la cantidad de famosos con los que estuve acá se arma un revuelo bárbaro, mi amor”, fueron sus palabras más jugosas. “Una vez me comí (o sea tuvo relaciones) un morocho musculoso que apareciá en la tele y no le cobré”, confesó. Pero, muy discreta, no dio más detalles. Ufaaa La tele es como la naturaleza.
En ella, todo se recicla, se cambia, se transforma. En ella nada es nuevo o completamente nuevo. Algo así demostró Rolando Graña cuando anoche presentó esta investigación sobre un tema tan trillado y súper “ya hecho” como el de la prostitución. Después de escuchar miles de quejas, de historias tétricas, de testimonios conmovedores, las vidas de Celeste, de Fiorena y de Luciana fueron un poco más, digamos, optimistas.
Pero el informe marcó otra novedad. Por primera vez en mucho tiempo, Graña encontró algo asombroso. Sí. Tres compatriotas que no se quejaban de sus pésimas condiciones de trabajo diario. Algo que para las épocas en las que se vive, sin dudas, resulta el hallazgo periodístico del siglo.
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Madonna habló por la paz
Mirá por dónde vuelve el turismo.
Madonna terminó su minitemporada de cinco días en Israel, a donde viajó a estudiar la Cabala y en donde despertó interés pero también molestia en los judíos ultraortodoxos. En su último día, la chica material dio un discurso en Tel Aviv ante unas 1.000 personas en favor de la paz, acompañada de su marido, Guy Ritchie, y sus pares en esto de dedicarse al misticismo judío.
Todos fueron guiados hasta Tierra Santa por un moderno rabino norteamericano. Madonna dijo también que antes de llegar a Israel tenía miedo, por los informes del Departamento de Estado, que hablaban de ataques terroristas continuos.
“Pero ahora que estoy aquí –dijo—me doy cuenta de que esto no es más peligroso que Nueva York”. Desde el gobierno, sobre todo desde el área de Turismo, ya comenzaron a mirarla con simpatía: desde el año 2000, con el inicio de la segunda Intimada, los números en esa área han descendido hasta el abismo, por lo que no viene mal que una megaestrella haga publicidad del país.
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“Hay masturbación narcisista”
ENTREVISTA CON EL ESPAÑOL-COLOMBIANO JESUS MARTIN BARBERO
“Hay masturbación narcisista”
El especialista en comunicación, invitado al Festival de Video de Rosario, criticó el escaso poder transformador de los medios y de los organismos culturales. Señaló, además, la “manipulación ideológica” que sufre la sociedad.
Jesús Martín Barbero nació en España, aunque se radicó en Colombia desde su exilio de la España franquista.
Fue invitado para dar una conferencia en el XI Festival de Video de Rosario, donde Barbero explicó que muy distinto hubiese sido el pensamiento en la comunicación sin la unión que dio el exilio político de los que “descienden de los barcos” con los que descienden de los mayas, aztecas e incas. Barbero recibió también el título de profesor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Rosario.
Se doctoró en Bélgica en 1971 en Filosofía y Letras, fue director de Comunicación de la Universidad del Valle en Cali (Colombia), ejerció la docencia en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente en Monterrey, México, fue presidente de la Alaic (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación), miembro de la Felafacs (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social) y ha publicado decenas de libros que se estudian en las carreras de Comunicación de América latina.
Barbero se refiere al poder de las ciencias de la comunicación para interactuar con lo que “sucede”.
–¿Cuál es el poder real de la comunicación para transformar lo que sucede?
–El discurso científico es una retórica incapaz de interpelar al FMI y al Banco Mundial si no hay instituciones mundiales que nos amparen, que tengan alguna clase de poder de decisión. Hay un bla bla bla baboso sobre el asunto de la diversidad, por ejemplo. No tenemos nada, es pura masturbación narcicista. Los idiomas se mueren en estos días, y no pasa nada.
Estoy pensando en otro tipo de organización cultural fuera de la Unesco, para que no pase lo que sucedió en la cumbre de la Sociedad de la Información, donde el Estado se fue borrando y quedaron las empresas conversando con los organismos sociales, las ONG. –Para colmo, frente a una gran ignorancia internacional de la superpotencia…–Existe un grupo íntimo dentro de los que rodean a George W. Bush que no es tan ignorante como parece. Susan Sontag lo escribió en un artículo muy interesante. Las fotos que aparecieron de Irak parecían una tortura más, pero los norteamericanos sabían bien las diferencias de los machos islámicos: desnudarlos ante una mujer en público era una forma de romper su estima.
Es como los campos de concentración de Hitler y familia. Ellos no fueron unos locos, tuvieron ingenieros, psicoanalistas. Tal vez tengan cierta clase de ignorancia histórica, pero sólo cuando necesitan tenerla. La manera en que robaron los museos de Bagdad es increíble, estoy seguro de que entre los soldados había antropólogos, arqueólogos. Las piezas robadas van aparecer en los museos norteamericanos dentro de poco. El mundo no ha encontrado una energía renovable para sostener el funcionamiento del planeta como el petróleo. Ni Colin Powell creía lo que decía en la última conferencia de la ONU antes de la guerra.
–¿Cuál puede ser el rol de los medios comerciales?
–El problema central es que los medios tradicionales tienen una visión monolítica de la sociedad. Los estudios de recepción han intentado meterse a pensar sobre lo que supuestamente la gente quiere ver en cine, donde la hegemonía norteamericana hace perder el sentido de la diferencia. En la Argentina está el asunto de los piqueteros, por ejemplo. Hay un grado de manipulación ideológica fortísima sobre lo que parece que es “lo que la gente quiere ver”, “lo que la gente siente”. No quiere decir que no haya una cierta convergencia en el sentir de la gente sobre la inseguridad urbana. Pero hasta en México, López Obrador, dirigente de izquierda, está pensando una reglamentación para las marchas de las grandes ciudades. Cuando se corta una ciudad completa se genera malestar, y muchos piensan que hay que buscar equilibrios entre derechos de unos y derechos de otros.
–¿El gobierno de Kirchner interactúa sólo mediáticamente?
–En muchas cosas me saco el sombrero con el gobierno de Kirchner, que se paró frente a los jubilados alemanes que invirtieron en bonos argentinos con tasas del 40 por ciento, y quieren recuperar la inversión. Pero hubiera necesitado un apoyo más fuerte para que el relanzamiento tenga repercusiones sociales concretas. Eso no se pudo hacer, se terminó la desestabilización, había expectativas en el origen de la desestabilización de la Argentina que quedó reventada hacia a la Argentina reinventada. Hay algo de verdad en la sensación de inestabilidad. Pero el discurso lo que hace es ocultar, olvidar el origen desestabilizador porque sirve a los intereses privados que movilizan esa inestabilidad.
–¿Se necesita más densidad mediática?
–Más densidad y opacidad. Lo de Beatriz Sarlo sobre Borges, por ejemplo, que dice que Borges une lo que la sociedad separa. Nuestros intelectuales piensan que los gustos populares son una mierda, les da asco al estómago. Después legitiman, argumentan, pero argumentan sobre el dolor de su propio estómago: los pobres tienen mal gusto, dicen. En Colombia logramos por primera vez hacer una encuesta nacional sobre los consumos culturales. ¿Sabe cuál salió el acontecimiento más importante para Colombia? El reinado de la belleza de Cartagena. Pero en vez de salir a decir “este país es una mierda”, ¿por qué no se preguntan qué está pasando ahí? Nunca se hace algo sin que conecte en algún nivel.
–Pero los medios tienen una responsabilidad, ¿o no?
–Rambo I es culpa del productor, pero Rambo II… ¿de quién es culpa? Y el III, el IV, realmente remite a la sociedad. La TV tiene la culpa, entonces les suelo decir a las personas: enfrenten a la TV; pero todos se quejan y nadie hace nada. Aunque es cierto que hay una miopía de los editores, de no saber reubicarse en los países, hay una gran inercia. Una vez estaba en Roma dando una conferencia de la ONU y un director de publicidad me escuchó y me dijo: “Lo que usted dijo es una estupidez, quiero ayudarle a salir de ella. La publicidad no es paternalista, xenofóbica ni machista. Los publicistas sí somos paternalistas, xenofóbicos y machistas, pero no está demostrado que eso venda más”. Seis meses después salió la campaña de Benetton. Como dijo un norteamericano, los miedos refuerzan los prejuicios, pero son débiles para romperlos.


